Mientras los principales índices accionarios en EEUU operan cerca de sus máximos históricos, se acerca el inicio del ultimo cuatrimestre del año con importantes pagos de dividendos.
Qué expectativas tienen los analistas sobre el futuro de Wall Street y las acciones recomendadas para cerrar el año.
Los pagos en septiembre
El mes de septiembre tendrá una nutrida agenda de dividendos en Wall Street, con varias de las compañías más conocidas y negociadas del mercado estadounidense distribuyendo efectivo entre sus accionistas.
El calendario de septiembre llega con numerosos pagos de dividendos entre las principales compañías estadounidenses.
Los pagos de dividendos relevantes en septiembre se concentran en su gran mayor en la primera quincena del mes.
Entre las empresas destacadas aparece McDonald’s (MCD). La compañía tendrá fecha ex dividendo el 1 de septiembre y realizará el pago el 16 de septiembre, distribuyendo US$1,86 por acción. Con los precios actuales, su rendimiento anual por dividendos ronda el 2,8%.
Ese mismo 1 de septiembre será una fecha importante para otras grandes compañías. Goldman Sachs (GS) tendrá su fecha ex dividendo y posteriormente desembolsará US$5 por acción el 29 de septiembre, uno de los pagos nominales por acción más elevados entre las grandes empresas del mes. El banco de inversión ofrece actualmente un dividend yield cercano al 1,9%.
También aparece Lockheed Martin (LMT), uno de los gigantes de la industria de defensa estadounidense.
La empresa pagará US$3,45 por acción el 25 de septiembre, luego de operar ex dividendo desde el primer día del mes. Su dividend yield se ubica en la zona del 2,4%.
El sector tecnológico, habitualmente asociado más al crecimiento que a la distribución de utilidades, también aportará algunos nombres relevantes.
Qualcomm (QCOM) tendrá fecha ex dividendo el 3 de septiembre y pagará US$0,92 por acción el 24 de septiembre, con una rentabilidad anual por dividendos cercana al 2,3%.
Entre las compañías vinculadas al consumo sobresale Home Depot (HD).
La cadena estadounidense de productos para el hogar tendrá fecha ex dividendo el 3 de septiembre y distribuirá US$2,33 por acción el 17 de septiembre.
Otro de los grandes nombres del calendario será PepsiCo (PEP). Según los calendarios disponibles, el pago está previsto para el 30 de septiembre, por US$1,48 por acción. La compañía se destaca además por combinar una política sostenida de dividendos con la característica defensiva propia del sector de consumo básico.
El sector financiero tendrá una participación relevante. Además de Goldman Sachs, BlackRock (BLK) pagará su próximo dividendo el 22 de septiembre, por US$5,73 por acción. El mayor administrador de activos del mundo ofrece así un dividend yield cercano al 2%.
También aparece Bank of América (BAC), que tiene previsto distribuir US$0,32 por acción el 25 de septiembre, con un rendimiento anual cercano al 2%.
Dentro del sector salud, otro de los nombres de mayor capitalización será UnitedHealth Group (UNH). La compañía tendrá fecha ex dividendo el 14 de septiembre y pagará US$2,32 por acción el 22 de septiembre, equivalente a un dividend yield de alrededor del 2,3%.

Paulino Seoane, Head Investment Ideas en Balanz, explicó que, por lo general, las empresas que distribuyen dividendos son aquellas con negocios maduros, ganancias estables y un historial de devolución a sus accionistas.
“Estas compañías suelen ser de las industrias financiera, energética, servicios públicos, productos básicos de consumo, telecomunicaciones y bienes raíces. Las acciones que pagan dividendos tienden a ser menos volátiles que aquellas que no lo hacen. Además, un flujo de dividendos estable y confiable puede marcar la diferencia en los rendimientos de las carteras, proporcionando ingresos incluso en mercados inestables”, detalló
Flavio Castro, analista de Wealth Management de Criteria, explicó que el dividendo que pagan las compañías no es independiente del precio de las acciones.
“El dividendo es flujo de caja generado por la compañía que decide repartirse en manos de los accionistas. Dentro de la estructura de flujo de caja libre de la empresa, el dividendo es efectivo que, de otro modo, se habría acumulado en el balance general en lugar de distribuirse entre los accionistas”, comentó Castro.
Además, agregó que el precio de la acción, al pagarse el dividendo, se reduce en la fecha a partir de la cual los que compran la acción no tienen derecho al cobro del dividendo.
En ese sentido, Castro agregó que “las empresas que pagan un dividendo respaldado por flujo de caja libre pueden ser excelentes inversiones a largo plazo”.

Wall Street en máximos y mayores ganancias
El pago de dividendos llega en un momento en el que Wall Street se mantiene en máximos.
Wall Street transita 2026 con ganancias generalizadas y de dos díitos. El Nasdaq 100 encabeza las subas con un avance superior al 16%, mientras que el S&P 500 gana cerca de 13% y el Dow Jones algo más de 11%. El liderazgo tecnológico vuelve a quedar en evidencia, aunque la mejora no se limita al sector: los tres grandes índices mantienen retornos importantes a ocho meses de iniciado el año.

Si bien el S&P 500 transita nuevamente cerca de máximos históricos, Goldman Sachs considera que todavía existe margen para que Wall Street extienda las ganancias.
Según las proyecciones del banco, el índice podría finalizar 2026 en torno a los 8000 puntos, frente a los 7750 puntos actuales, es decir, 3% de suba.
La expectativa implica un potencial adicional relativamente moderado para lo que resta del año, después de la fuerte apreciación acumulada por las acciones estadounidenses.
El principal argumento detrás de esa visión constructiva está en las ganancias corporativas.
Goldman Sachs proyecta que el beneficio por acción ajustado (EPS) de las compañías del S&P 500 aumentará desde u$s 275 en 2025 hasta u$s 340 en 2026 y u$s 385 en 2027.
De esta manera, el banco espera que el crecimiento de las utilidades continúe acompañando al mercado y permita sostener, al menos parcialmente, las elevadas valuaciones alcanzadas por las acciones después del rally de los últimos años.
La proyección cobra especial relevancia en la coyuntura actual, con Wall Street en niveles récord y los inversores evaluando cuánto recorrido adicional queda luego de una suba tan pronunciada.

Milo Farro, analista de Rava, explicó que la solidez de las ganancias corporativas y la menor probabilidad de una suba de tasas por parte de la Fed impulsaron a los principales índices de Estados Unidos hasta nuevos máximos históricos y que dichos balances dejan espacio para mayores subas.
“Si bien algunas valuaciones comienzan a lucir apretadas, identificamos dos compañías con fundamentos sólidos de largo plazo que todavía presentan potencial de apreciación”, dijo.
Entre las acciones que destaca, Farro resaltó el potencial de Google.
“La compañía registró un crecimiento interanual del 82% en los ingresos de su negocio de nube y obtuvo ganancias extraordinarias derivadas de sus participaciones en otras compañías. Tras la recuperación posterior a la presentación de resultados, la acción se vio afectada por la salida de un ejecutivo clave y volvió a ubicarse en una zona que consideramos atractiva con una perspectiva de largo plazo”, indicó.
Por otra parte, Farro también incluyó a IBM, la cual sintió el impacto de un trimestre débil en materia de ingresos y ganancias por acción.
“Actualmente cotiza en torno a los u$s 240 y a estos niveles opera a múltiplos inferiores a su promedio histórico, mientras que su exposición a la industria de la computación cuántica podría convertirse en un catalizador adicional para el interés de los inversores. No obstante, el principal riesgo de asumir una posición radica en que la debilidad observada en el último trimestre persista durante el resto del año fiscal”, sostuvo.
Si bien el mercado está en máximos, las valuaciones del S&P 500 se moderaron con fuerza durante 2026.
El ratio forward P/E, que relaciona el precio del índice con las ganancias esperadas para los próximos 12 meses, cayó desde niveles superiores a 22 veces ganancias hacia fines de 2025 hasta ubicarse actualmente en torno a 19,5/20 veces.
De esta manera, Wall Street dejó atrás buena parte de la sobrevaluación que mostraba meses atrás.
El múltiplo se encuentra ahora prácticamente en línea con el promedio de los últimos cinco años, de alrededor de 19,9 veces, aunque todavía permanece algo por encima de la media de diez años, cercana a 19 veces.
La corrección de las valuaciones no necesariamente responde a una caída de las acciones ya que el fuerte crecimiento de las ganancias esperadas también permitió comprimir el P/E.
En otras palabras, pese a las subas acumuladas por Wall Street, la mejora de los beneficios corporativos hizo que el S&P 500 luzca hoy considerablemente menos exigente que a fines de 2025.

La coyuntura deja así un escenario más equilibrado para Wall Street y en el que las valuaciones siguen siendo exigentes, pero menos extremas que meses atrás.
Con el S&P 500 cerca de máximos históricos, el desafío pasa ahora por que el crecimiento de los beneficios empresariales confirme las expectativas incorporadas en los precios.
Maximiliano Tessio, asesor financiero, agregó que se mantiene constructivo con Wall Street.
Sin embargo, advierte que después del rally, hay que ser más selectivos.
“Las ganancias corporativas continúan sosteniendo al mercado, pero hay que mirar su calidad: en el último trimestre, cerca del 40% del crecimiento del S&P 500 provino de “otros ingresos”, y no necesariamente del negocio operativo” afirmó.
En cuanto a las acciones a seleccionar, Tessio destaca papeles tecnológicos y del sector financiero.
“Con valuaciones exigentes y tasas largas todavía elevadas, priorizamos quality growth, particularmente Microsoft y Nvidia, y algunos financieros como JPMorgan y Goldman Sachs. Más que comprar el índice, hoy preferimos compañías con crecimiento genuino de beneficios y fuerte generación de caja”, sostuvo.
Finalmente, Mariano Ortiz Villafañe, Chief Economist de Aldazabal y Cía, explicó que los principales índices están en niveles máximos históricos, impulsados por ganancias corporativas en 2Q26 que superaron ampliamente el consenso del mercado.
Hacia adelante. Ortiz Villafañe considera que las perspectivas optimistas sobre el potencial de la IA y la moderación de las expectativas de suba de tasas por parte de la Fed brindan soporte a los precios hacia adelante.
“Vemos oportunidades interesantes en empresas de tecnología que fueron excesivamente castigadas en medio de la incertidumbre con respecto al impacto de la revolución de IA en sus negocios, como Microsoft y Oracle”, afirmó.
















