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El menú de títulos de la licitación de deuda de mañana refleja el contexto que rodea a la primera gran cita del Tesoro de dos semanas de tasas estables, cerca del 20% anual.
El monto de los vencimientos no es desafiante: suman $ 8,1 billones, con depósitos en pesos del Tesoro en el Banco Central que ascendían a $ 7,8 billones al 4 de septiembre. Ayer, la tasa de caución cedió al 18% anual, sin volatilidad significativa, un avance respecto de las tensiones observadas en agosto.
El martes el Central había absorbido unos $3 billones en la rueda de repos o pases, la segunda jornada consecutiva con un monto similar. Son pesos que buscan colocación y que, salvo sorpresa, terminarán engrosando la demanda de mañana. Sobra liquidez y eso, para el equipo económico, es una buena señal antes de salir a buscar financiamiento.
Sin sobresalto
El menú no trae sobresaltos. Se ofrecerá una Lecap con vencimiento el 13 de noviembre (S13N6), dos instrumentos TAMAR —uno a fines de febrero (TMF27) y otro a fines de julio de 2027 (TML27)—, un CER a enero de 2027 (X29E7) y cuatro dólar linked: octubre y noviembre de este año (D30O6 y D30N6, esta última una incorporación nueva), marzo de 2027 (D31M7) y junio del mismo año (TZV27).
La estructura repite la lógica de las últimas dos licitaciones: nada vence después de las elecciones del año próximo y hay una oferta pensada para cubrir distintos perfiles de cobertura, desde quien apuesta a la inflación hasta quien mira el dólar.
Lo que queda por confirmar es si esta estabilidad alcanza para que el Tesoro repita la estrategia de las últimas licitaciones: ningún título con vencimiento dentro del próximo mandato presidencial.
En las últimas cinco licitaciones los vencimientos promediaron cerca de $ 9 billones, así que los $ 8,1 billones de esta semana quedan por debajo de ese monto. Con ese punto de partida, y con el colchón de pesos que dejó la rueda de repos, el Tesoro debería poder cubrir la totalidad del vencimiento sin mayor esfuerzo.
Incluso hay margen para pensar en un rollover que supere el 100 por ciento. Si la demanda alcanza para cubrir cómodo el vencimiento, el equipo económico no debería verse obligado a convalidar mejoras relevantes frente a lo que hoy paga el mercado secundario. Las curvas soberanas encontraron un piso el mes pasado pero los rendimientos de duales, Boncer y Boncap todavía están lejos de los niveles de julio.
Calma confirmada
Hay una señal adicional que confirma esa calma. El AO29 contra el dólar MEP rinde 9,6% anual, apenas por debajo del nivel que marcaba cuando, a fines del mes pasado, el Tesoro optó por no licitar Bonares. La comparación no es menor: el mercado sigue pagando tasas similares a las de aquel momento, pero ahora el ministro Caputo elige volver al ruedo con instrumentos en pesos en lugar de dólares.
El dólar mayorista sumó otro escalón en este contexto y cerró en $ 1514, una suba de apenas 0,2 por ciento. En los futuros: septiembre quedó en $ 1529, octubre en $ 1554, noviembre en $ 1582 y diciembre en $ 1611, todos prácticamente sin cambios con un volumen de u$s 622,7 millones.
Si mañana el resultado confirma el rollover superior al 100% que anticipa el consenso, la lectura será doble. Por un lado, que el mercado sigue con pesos de sobra para financiar al Tesoro.
La curva sigue marcando una depreciación gradual, con tasas implícitas de 17% para septiembre y 21% para diciembre. El minorista promedió $ 1534,50 y el blue se mantuvo en $ 1540. Entre los financieros, el MEP subió 0,3% a $ 1532 y el contado con liqui avanzó 0,1% a 1593 pesos.
Lo que queda por confirmar es si esta estabilidad alcanza para que el Tesoro repita la estrategia de las últimas licitaciones: ningún título con vencimiento dentro del próximo mandato presidencial. Esa decisión, más que técnica, es política: evita que la discusión de la deuda en pesos se mezcle con la incertidumbre electoral.
Si mañana el resultado confirma el rollover superior al 100% que anticipa el consenso, la lectura será doble. Por un lado, que el mercado sigue con pesos de sobra para financiar al Tesoro.
Esos mismos pesos todavía no encuentran motivos para exigir tasas más altas por quedarse en instrumentos soberanos, aun cuando las curvas poselectorales sigan sin mostrar señales de descompresión.
Por otro, que esos mismos pesos todavía no encuentran motivos para exigir tasas más altas por quedarse en instrumentos soberanos, aun cuando las curvas poselectorales sigan sin mostrar señales de descompresión.
Hoy el INDEC dará a conocer la inflación de agosto, que se aguarda se ubique en torno al 1,6 por ciento. Será una señal adicional, en la medida que se sostenga, para que las tasas de interés vayan en descenso y que apunte a un objetivo mayor: que caiga el costo del crédito.

Por Guillermo Laborda
Subdirector periodístico de El Cronista
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