Bonos por Leliq

Bancos ven "riesgo a plazo fijo" en la nueva estrategia del Central

En la víspera de la primera licitación donde podrán aplicar las nuevas normas, aparecen dudas desde los bancos. Al cambiar Leliq por bonos, tendrían que tolerar una madurez mínima de seis meses cuando las letras del BCRA tienen un plazo de solo 30 días, un hecho que aumentaría el riesgo de descalce de plazos.

La licitación de bonos del Tesoro que finalizará mañana del Ministerio de Economía resultará clave para saber qué harán los bancos con respecto a la nueva resolución del central, que les permite cambiar Leliq por bonos del Tesoro.

"Depende de cómo estén calzados cada banco en títulos públicos, puede ser atractivo en rendimiento, pero en general también está la situación de los seis meses futuros, donde quedan las elecciones en el medio, y quién se asoma a ese riesgo", aventuran en la mesa de uno de los grandes bancos.

De acuerdo con estimaciones de Delphos, las medidas del BCRA impulsan un desarme de las posiciones en Leliq ($ 720.000 millones como máximo) para mejorar las posibilidades de financiamiento del Tesoro en los próximos meses y reducir en el margen las necesidades de emisión monetaria.

Según cálculos de 1816, el monto afectado estaría 62% en manos de bancos privados, mientras que el restante 38% en públicos.

El dólar blue volvió a caer y los financieros siguieron la tendencia

Si todos los encajes de Leliq de bancos públicos migraran a títulos nacionales, el Gobierno se aseguraría el rolleo del 24% de sus compromisos en los próximos 90 días.

Como "zanahoria" para rotar desde el riesgo BCRA al riesgo soberano, los bancos accederían a un mayor retorno.

Como ejemplo, en la última licitación del Tesoro, la Lede con vencimiento a fines de noviembre cerró con una tasa de 40,8% (TNA), por lo que es 2,8% superior al rendimiento ofrecido por la Leliq "bruta" y 5,8% más alta que la tasa de Leliq neta de ingresos brutos.

"Pero, para obtener ese diferencial de tasa, las entidades tendrían que tolerar una madurez mínima de seis meses, cuando las letras del BCRA tienen un plazo de solo 30 días, un hecho que aumentaría el riesgo de descalce de plazos", advierten desde GMA Capital.

Conviene recordar que el sistema argentino es muy transaccional, con el 81% de los plazos fijos en pesos con vencimiento inferior a 60 días.

"Con los mega-vencimientos de pesos que se aproximan, principalmente a partir de julio, Pesce busca asegurarle a Guzmán cierres de licitaciones no tan ajustadas, y de paso comenzar a descomprimir lentamente, con ayuda de los bancos públicos, la excesiva posición de pesos que tiene el BCRA", razonan desde Bull Market Brokers (BMB).

Pero la noticia no implica a nivel sistema una reducción del costo financiero total, porque el Tesoro captará este stock con una tasa más alta que la devengada por el BCRA.

"Esto implica un mayor déficit financiero, y un incremento a largo plazo del riesgo sistémico, porque ahora los depósitos tendrán de contraparte a un soberano con experiencia de bonos compulsivos y reperfilamientos", alertan desde BMB.

Aunque la hipótesis más realista es que se monetizará cualquier eventualidad de stress, lo cierto es que se compra un pasaje inflacionario de largo plazo que hoy no se tenía en la hoja de ruta del sistema.

"El otorgamiento de un put a los bancos para hacerse de liquidez inmediata contra bonos suscriptos en una emisión primaria entraña el potencial de terminar extendiendo en forma indirecta el financiamiento monetario por encima de los límites establecidos en la Carta Orgánica del BCRA (adelantos transitorios y utilidades)", advierten desde Anker, la nueva consultora comandada por Luis Caputo y Santiago Bausili, donde incorporaron a Federico Furiase y Martín Vauthier, provenientes de EcoGo.

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