Guerra Rusia-Ucrania: ¿se puede esperar que termine pronto?

Las conversaciones de paz o la agitación en Rusia podrían detener el conflicto, pero el resultado más probable son muchos más meses de lucha

"¿En qué va a terminar esto?" es una de esas cosas que la gente dice en las películas y, a veces, también en la vida real. Es la pregunta crucial sobre la guerra en Ucrania, pero que a veces queda oscurecida por el puro drama y el horror de los acontecimientos cotidianos.

Justo antes del estallido de la guerra, la mayoría de los expertos militares esperaban una rápida victoria militar rusa. Esa idea resultó ser incorrecta, y habrá más sorpresas en la recámara. Así que todas las predicciones tienen que hacerse con humildad.

Dicho esto, hay tres escenarios en Ucrania que actualmente parecen más probables. El primero, que es a la vez el más trágico y el más probable, es que esta guerra continúe durante muchos meses. La segunda posibilidad, digamos de un 30%, es que haya un acuerdo de paz. El tercer escenario, que quizás sea del 10%, es que haya algún tipo de agitación política dentro de Rusia que implique el derrocamiento del presidente, Vladimir Putin, y un nuevo enfoque hacia Ucrania.

Cómo Ucrania está usando las armas occidentales para aprovechar las debilidades de Rusia

victorias y derrotas

El largo y agotador escenario de guerra asume que ni Rusia ni Ucrania son ahora capaces de lograr la victoria total y que ninguno está preparado para reconocer la derrota. Putin está luchando para salvar su vida política y los ucranianos están luchando para salvar su país.

Después de casi un mes de conflicto, Rusia no ha logrado tomar el control de ninguna de las principales ciudades de Ucrania y ha sufrido grandes pérdidas de hombres y equipos. Los rusos pueden estar a punto de conquistar el puerto estratégico de Mariupol, pero solo destruyéndolo en el proceso.

La creciente brutalidad de las tácticas rusas, que se muestra en su totalidad en Mariupol, es una guía para el futuro. A medida que aumenta su desesperación, los rusos pueden volverse aún más agresivos. Hay indicios ominosos de que el Kremlin está considerando el uso de armas químicas que ya se utilizan en Siria.

Pero Kiev tiene aproximadamente seis veces la población de Mariupol. Rodear la capital de Ucrania, bombardearla para someterla y luego tomar el control con éxito va más allá de las capacidades del ejército ruso. Incluso capturar Odesa, lo que permitiría a Rusia controlar efectivamente la costa de Ucrania, podría llevar meses e implicar la destrucción de la ciudad portuaria que sirve como sede de las fuerzas navales ucranianas.

Además de causar terribles bajas, una guerra prolongada aumentaría constantemente el riesgo de una escalada. La presión sobre los líderes occidentales para que intervengan aumentará a medida que las atrocidades empeoren. Es probable que los gobiernos de Estados Unidos y Europa continúen resistiendo esa presión. Pero el aumento de la asistencia militar a Ucrania puede desdibujar la línea entre la intervención y la no intervención, lo que incrementa el riesgo de un enfrentamiento directo entre Rusia y Occidente.

¿Paz negociada?

Las terribles pérdidas en ambos bandos, ahora y en el futuro, deberían aumentar las perspectivas de una paz negociada. Los rusos y los ucranianos han mantenido conversaciones casi desde el comienzo del conflicto. Los ucranianos parecen haber aceptado que no se unirán a la OTAN y, en cambio, serán un estado neutral. Esa fue una de las principales demandas de Rusia y podría permitirle a Putin reclamar algún tipo de victoria.

Hay otros grandes problemas que siguen sin resolverse. No hay un acuerdo sobre el estatus de Crimea, ocupada por Rusia, y de Donetsk y Luhansk, que Moscú reconoce ahora como estados independientes. Un acuerdo de paz podría tener que implicar algún tipo de compromiso creativo que acepte el statu quo actual, sin grabarlo en piedra.

Incluso si se acordaran estos temas, quedarían otros muy difíciles. Ucrania, comprensiblemente, quiere ahora algún tipo de garantías de seguridad internacional.

Pero si eso implicara ser miembro de la OTAN con otro nombre, podría no ser aceptado por Rusia o, de hecho, por los propios gobiernos de la OTAN. Rusia puede exigir el levantamiento de las sanciones occidentales como condición para retirar sus tropas. Pero EEUU y la UE se mostrarán reacios a poner fin al estatus de paria de Rusia mientras Putin permanezca en el poder.

La suposición actual en Washington es que los rusos probablemente no estén negociando de buena fe. Incluso es probable que el anuncio de un alto el fuego sea tratado con escepticismo, ya que Rusia puede usarlo como una oportunidad para reagruparse militarmente.

la presión económica

Si Putin sigue comprometido con la guerra, es posible que esté cometiendo otro error catastrófico. La presión sobre la economía y el ejército rusos solo aumentará en los próximos meses. Algunos analistas militares creen que el ejército pronto podría quedarse sin municiones y tropas. Hay escasez en las tiendas y los precios están subiendo.

Las muestras de disidencia pública continúan en Rusia, a pesar del riesgo para los manifestantes. El propio Putin ha comenzado a emitir airadas denuncias contra traidores y columnistas. Según los informes, algunas personalidades importantes de los servicios de inteligencia han sido puestas bajo arresto domiciliario.

Por otro lado, traducir toda esta confusión y pánico en un golpe palaciego efectivo contra Putin es una tarea muy difícil. El líder ruso es muy cuidadoso con su seguridad, tanto que no parece dispuesto a permitir que se le acerquen ni siquiera sus colaboradores más cercanos.

Las voces disidentes fueron eliminadas del Kremlin hace mucho tiempo. Habrá desacuerdo y angustia en todo el sistema ruso, pero puede que no sea posible coordinar ese malestar en un complot efectivo para destituir a Putin.

Estas son entonces las tres opciones: una guerra prolongada, un acuerdo de paz, o un golpe de Estado en Rusia. Sólo queda anticipar lo primero, trabajar para lo segundo y esperar lo tercero.

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