El Gobierno chino advirtió a EE.UU. que tomará represalias si empresas chinas son incluidas en alguna expansión significativa de las nuevas sanciones secundarias del gobierno de Trump relacionadas con Irán.

Las medidas anunciadas el lunes por el secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, apuntaron a empresas radicadas en Hong Kong y en la China continental, pero no llegaron a incluir a las grandes instituciones financieras chinas.

Cualquier incremento serio de las sanciones estadounidenses a China, que compra el 90% del petróleo de Irán, arriesgaría con hacer estallar la relación apenas un mes antes de que los presidentes Donald Trump y Xi Jinping tengan previsto reunirse en Washington.

La cumbre es vista como crucial para la economía mundial, ya que se espera que los líderes discutan la extensión de la tregua de un año en su guerra comercial, acordada en octubre y consolidada por la cordial visita de Trump a Beijing en mayo.

“China tomará todas las medidas necesarias para salvaguardar con firmeza sus derechos e intereses”, dijo el martes un vocero de la cancillería china, en respuesta a preguntas sobre las sanciones secundarias de EE.UU. a Irán.

“China ha dejado en claro en numerosas ocasiones su firme oposición a las sanciones unilaterales ilícitas que carecen de fundamento en el derecho internacional o de autorización del Consejo de Seguridad de la ONU”, afirmó.

“La tarea urgente es facilitar la desescalada de la situación y volver al diálogo y la negociación lo antes posible”, agregó.

Si bien las grandes refinerías estatales chinas cumplen en gran medida con las sanciones al crudo iraní, Beijing permite que refinerías del sector privado conocidas como “teapots” importen y procesen petróleo proveniente del país.

EE.UU. impuso sanciones a algunas de estas refinerías a principios de año, pero China ordenó a las empresas locales que no las cumplieran.

China desarrolló un régimen antisanciones cada vez más firme, que incluye contramedidas contra individuos y organizaciones extranjeras que colaboren con restricciones foráneas sobre empresas y cadenas de suministro chinas.

Cualquier intento de EE.UU. de expandir agresivamente un régimen de sanciones secundarias sobre Irán hacia empresas chinas arriesgaría represalias por parte de China, que el año pasado demostró que podía paralizar la manufactura estadounidense mediante su control de los minerales críticos esenciales para la producción de alta tecnología.

“Tenemos que esperar para ver si esto es solo un engaño o si [EE.UU.] está pensando seriamente en imponer sanciones secundarias a China”, dijo Wang Dong, académico senior de la Universidad de Pekín.

“Si lo hacen, entonces por supuesto que China defenderá absolutamente su interés nacional... ya lo hicimos durante la primera ronda el año pasado”, agregó.

Sostuvo que EE.UU. está tratando de “trasladarle la responsabilidad a otros y culpar a China por su propio fracaso”.

Cualquier incremento serio de las sanciones estadounidenses a China arriesgaría con hacer estallar la relación apenas un mes antes de la reunión prevista entre Xi Jinping y Donald Trump en Washington.
Cualquier incremento serio de las sanciones estadounidenses a China arriesgaría con hacer estallar la relación apenas un mes antes de la reunión prevista entre Xi Jinping y Donald Trump en Washington.

Pero Zhu Feng, experto en relaciones internacionales de la Universidad de Nanjing, dijo que, entre bambalinas, China está profundamente interesada en alentar a las partes en conflicto en la disputa entre EE.UU. e Irán a encontrar una solución.

Señaló que las restricciones que persisten en la navegación por el crucial estrecho de Ormuz a raíz del conflicto están tensionando a toda la economía global.

“Desde la perspectiva china, no queremos involucrarnos en una pelea entre EE.UU. e Irán”, dijo. “Por otro lado, también somos muy conscientes de que, si el dilema del estrecho de Ormuz continúa, también será más peligroso para China. Las principales importaciones de petróleo de China provienen de Medio Oriente, no de Irán sino de Arabia Saudita e Irak.”

En los últimos días, Xi se reunió con el rey Abdalá II de Jordania, mientras que el canciller Wang Yi se reunió con su par kuwaití; en ambos encuentros se abordaron Irán y la guerra en Gaza.

“Entonces el mensaje de China hacia Teherán es muy claro: esperamos que las conversaciones de paz continúen”, concluyó Zhu.