Del chiste a la compra: cómo Elon Musk se quedó con Twitter en apenas 12 días

El CEO de Tesla convenció a los escépticos de Wall Street para que respaldaran su oferta de compra de u$s 44.000 millones.

Hace tan sólo 12 días, algunos de los operadores más experimentados de Wall Street y de Silicon Valley en privado minimizaban la oferta de Elon Musk para comprar Twitter por u$s 44.000 millones como nada más que un truco.

Pero el lunes, el hombre más rico del mundo logró una sorprendente victoria, al obtener el apoyo unánime del consejo de administración de Twitter para su propuesta de compra, tras poner en juego su patrimonio personal para respaldar la financiación de u$s 33.000 millones de la operación.

Un banquero que ha dirigido varias adquisiciones hostiles en Silicon Valley dijo que al final se convirtió en "un proceso muy prosaico", ya que los directores de Twitter sucumbieron a una oferta que algunos de los mayores accionistas de la empresa les instaron a aceptar. Pero la velocidad de la operación, junto con el uso que Musk hace de su riqueza personal y su capacidad para captar una atención desmesurada -incluso en la propia plataforma de Twitter- la hicieron diferente a cualquier otra operación de su tamaño.

Inminente compra: Twitter cada vez más cerca de llegar a un acuerdo con Elon Musk por u$s 43.000 millones

El Financial Times habló con varias personas con conocimiento de cómo Musk, en un tumultuoso proceso que duró menos de dos semanas, convenció al consejo de administración de Twitter de que lo que había llamado desde el principio su "mejor y última" oferta era un acuerdo que valía la pena aceptar.

Las dudas sobre las intenciones de Musk se extendieron tras la sorpresiva revelación de su plan de adquisición el 14 de abril, apenas unos días después de que dijera que no quería ser más que un inversor pasivo en la empresa.

"No creo que fuera serio al principio", dijo Roger McNamee, un veterano inversor de Silicon Valley. Sin financiación ni un plan claro sobre lo que haría después de ser propietario de la empresa, aparte de vagas promesas sobre la libertad de expresión, el enfoque de Musk parecía característicamente precipitado, dijo McNamee.

A esa incredulidad se sumó el recuerdo del infame tuit de Musk "financiación asegurada" en 2018, cuando dijo que tenía un acuerdo para llevar a su empresa de vehículos eléctricos Tesla a la Bolsa, pero luego fue acusado por Estados Unidos de fraude de valores por engañar al mercado.

Al principio, una búsqueda por parte de los asesores de Musk de inversores de capital privado que aportaran potencia de fuego financiera amenazó con frenar su impulso, ya que algunos de los mayores grupos se descartaron, dijeron personas involucradas en esas conversaciones.

La adopción de una píldora venenosa por parte del consejo de administración de Twitter también parecía poner en marcha un prolongado juego del gato y el ratón que suele tardar meses.

Las start-ups de autos eléctricos enfrentan su mayor desafío: fabricarlos

Personas cercanas al consejo de administración de Twitter dijeron que los directores nunca tuvieron la intención de bloquear a Musk de un acuerdo negociado para adquirir la empresa, pero querían impedir que el jefe de Tesla la comprara a bajo precio.

A fines de la semana pasada, Musk hizo públicos los compromisos financieros necesarios para llevar a Twitter al mercado privado, gran parte de ellos respaldados por su riqueza personal. Además de la promesa de aportar u$s 21.000 millones de capital, también pretendía utilizar parte de su participación en Tesla para un préstamo de margen de u$s12.500 millones del que seguirá siendo responsable, lo que supondrá un pago de intereses personal de más de u$s 400 millones al año.

Morgan Stanley, el banco de inversión de Wall Street, fue fundamental para ayudar a Musk a conseguir la financiación a una velocidad vertiginosa, según personas cercanas a Musk y al consejo de administración de Twitter. El prestamista se puso en contacto con sus rivales el domingo de Pascua, cuando algunos banqueros estaban de vacaciones con la familia, y les dijo que tendrían que comprometerse antes del miércoles, añadieron las fuentes.

El último tuit de Elon Musk: ¿es una oferta por Twitter o una canción?

Los directores ejecutivos de algunos prestamistas fueron informados rápidamente de las discusiones para que pudieran decidir si sus bancos se unirían a la financiación del acuerdo de Musk, dijeron las personas involucradas en las negociaciones. El equipo de financiación apalancada de Morgan Stanley, dirigido por el banquero Andrew Earls, mantuvo una serie de llamadas de diligencia debida sobre la adquisición, cuyo nombre clave es Proyecto X, dijeron personas informadas de las llamadas.

"Toda la calle estaba corriendo como loca", dijo un banquero que participó en la operación.

Al final, siete bancos acordaron financiar u$s 13.000 millones de préstamos tradicionales, y otros cinco unieron sus fuerzas para finalizar el préstamo de margen de u$s 12.500 millones. Para muchos, el préstamo garantizado con las acciones de Tesla de Musk era la parte de la transacción más fácil de aceptar, dada la riqueza de Musk y que las acciones de Tesla cotizan a un ritmo vertiginoso.

"Píldora venenosa": de qué se trata la estrategia de Twitter para frenar la compra de Elon Musk

El valor de las acciones de Tesla negociadas cualquier día a menudo empequeñece a las otras acciones más negociadas en Estados Unidos, incluyendo a Apple, el fabricante de chips Nvidia y Amazon. Esa liquidez dio tranquilidad a los banqueros: en una posible crisis en la que Musk incumpliera, los prestamistas creían que podrían vender suficientes acciones de Tesla en el mercado abierto -incluso mientras caía su valor- para recuperar el préstamo.

Y lo que es más importante, fueron los u$s 21.000 millones de capital que Musk prometió comprometer personalmente lo que cambió la situación y llevó a los bancos a luchar por una parte de la acción. "Todo el mundo hizo un cuidadoso análisis al respecto, pero al final del día es el equity check [el capital propio de los inversores utilizado para financiar la compra]. Nunca ha habido un equity check como éste", dijo una persona involucrada en las negociaciones de venta.

Al final de la semana, la determinación de Musk empezaba a generar cambios de opinión. La prima del 38% que representaba su oferta empezaba a parecer especialmente atractiva cuando el mercado bursátil se desplomaba sobre otros valores tecnológicos. Una apresurada ronda de presentaciones personales de Musk a algunos de los grandes inversores de Twitter el viernes ayudó a que las cosas avanzaran.

"Las preocupaciones del consejo de administración en torno a la financiación se disiparon y los accionistas decidieron que lo mejor para ellos era abogar por esta transacción", dijo una persona con conocimiento directo del asunto.

Varios grandes accionistas llamaron a miembros del consejo de administración de Twitter el viernes y el sábado para presionar a los directores para que se tomaran en serio la oferta de Musk, dijeron personas informadas de las conversaciones. Aunque el precio de las acciones de Twitter alcanzó un máximo histórico de casi u$s 80 durante la pandemia, ya que los consumidores pasaron más horas en la plataforma, muchos grandes inversores habían adquirido las acciones cuando cotizaban a unos u$s 20.

El domingo, Musk se comunicó directamente con el presidente de Twitter, Bret Taylor, lo que les permitió establecer el tono y las directrices para alcanzar un acuerdo amistoso, con protecciones y garantías para salvaguardar a los accionistas.

En una reunión del consejo de administración que comenzó a última hora del domingo y se prolongó durante la noche, los directivos de Twitter dieron instrucciones a sus asesores de JPMorgan Chase y Goldman Sachs para que dieran los últimos retoques al acuerdo con Musk. Además de Morgan Stanley, el CEO de Tesla fue asesorado por Barclays y Bank of America.

Musk todavía tiene varios asuntos que resolver, el mayor de ellos es cómo financiará el factor efectivo, u$s 21.000 millones, de la oferta. Personas cercanas al multimillonario dijeron que aún no había tomado una decisión definitiva, pero que era plenamente consciente de que estaba en la mira y estaba dispuesto a vender acciones de su fabricante de autos eléctricos si era necesario.

Mientras tanto, está hablando con otros posibles inversores para que se unan a él, añadieron esas personas. Sea cual sea el resultado, será Musk quien lleve la voz cantante si este hombre de 50 años termina lo que empezó y se convierte en el alcalde de lo que ha llamado la "plaza pública de facto" del mundo.

Tags relacionados
Noticias del día

Compartí tus comentarios

Formá parte de El Cronista Member y sumate al debate en nuestros comentarios