Durante los últimos tres días, los líderes de Gran Bretaña, Estados Unidos y Francia participaron de una importante planificación militar y diplomática en respuesta al ataque con armas químicas perpetuado por el gobierno sirio. Toda esa planificación indica que es inminente un golpe militar contra el régimen de Assad dentro de las próximas semanas.

El primer ministro David Cameron reunirá al consejo de seguridad nacional mañana para discutir la crisis. Altos funcionarios sostienen que el parlamento será convocado antes del 2 de septiembre. Eso indica que en pocos días podría haber una acción militar.

La Casa Blanca no se mostró tan abierta en cuanto a sus planes militares, e insiste en que no hay una decisión tomada. Sin embargo, los funcionarios británicos insistieron en que se trata de una diferencia más de tono que de sustancia.

Dicho esto, hay aspectos claves de este ataque que todavía no están claros.

Primero, ¿cuáles son las bases legales para una acción militar? El secretario de Asuntos Externos británico William Hague afirmó ayer que la respuesta se podría basar en una gran necesidad humanitaria y que sería en cumplimiento de la ley internacional.

Pero Estados Unidos y sus aliados recibirán presión para dar detalles sobre cuál es realmente la base legal. ¿Se basa en el derecho a proteger civiles, como sucedió cuando la OTAN bombardeó Serbia en 1999?. ¿O en la necesidad de evitar incumplimientos de convenciones internacionales que prohiben el uso de armas químicas?

Segundo, EE.UU y sus aliados declararon que el régimen de Assad fue el culpable del ataque químico masivo al este de Damasco. Pero todavía tiene que dar detalles de la inteligencia que los condujo a esa firme conclusión.

Tercero, hay dudas sobre cuál será el blanco de la acción militar. Los funcionarios británicos dieron la impresión de que podría ser un único golpe para evitar que el régimen de Assad siga usando armas químicas. Pero cualquier ataque serio a sus activos militares debe también inclinar la balanza del conflicto hacia los rebeldes.

Finalmente, ¿cuáles son los riesgos de una acción militar? Una de las lecciones que dejó Libia en 2011 es que las armas que tienen Estados Unidos y sus aliados son de extraordinaria precisión. En toda la operación, la OTAN no provocó casi ningún daño a civiles. Por lo tanto, los aliados deberían poder atacar los activos del régimen sin provocar daños colaterales.

Pero los riesgos en Siria son a otra escala. La Siria de Assad no es un Estado paria sin amigos tal como era la Libia de Muammar Gaddafi. En cambio, el régimen de Assad recibe ayuda de asesores rusos e iraníes y de militares del Hezbollah.

El riesgo de que la acción militar profundice las tensiones con los aliados del presidente Bashar al-Assad, y provoque represalias terroristas del Hezbollah, deben ser altas.