GRIETA EN EL GOBIERNO

Tiempo de revancha para Daniel Scioli tras la caída de Matías Kulfas

El embajador vuelve a Brasilia y en una semana asumirá como ministro de Desarrollo Productivo. Por qué ahora lo aceptan el Presidente y su Vice.

En la misma llamada en la que el presidente Alberto Fernández le ofreció a Daniel Scioli volver al país y asumir como ministro de Desarrollo Productivo el ex vicepresidente y dos veces gobernador de Buenos Aires dijo que sí. No puso condiciones, se adapta. Aunque antes de la partida del jefe de Estado a la Cumbre de las Américas en Los Angeles tendrán una charla para conversar de los detalles del reemplazo de Matías Kulfas.

El todavía embajador sólo hizo un pedido: un plazo de una semana para regresar a su sede diplomática y organizar la vida de su familia -se había mudado con su pareja y su hija más chica- y la de su equipo que se reduce a un par de funcionarios también asentados en familia con hijos en edad escolar. Prometió estar de vuelta el próximo fin de semana y asumir en no más de siete días.

Scioli proyectaba quedarse en la embajada de Brasilia por lo menos hasta fin de año y potenciar su trabajo con gobernadores, intendentes y empresarios. Apostaba a su relación con los Bolsonaro, padre e hijo, y a mejorar el intercambio comercial en un eventual triunfo de Lula Da Silva. En paralelo desempolvó su sueño presidencialista atado a las intenciones reeleccionistas de Alberto Fernández. No desiste de su plan pero tampoco se apura.

Alberto Fernández también tenía otros planes. Esperaba sostener a los ministros llamados del ala albertista: Martín Guzmán, Santiago Cafiero, Matías Kulfas y Claudio Moroni. El escándalo desatado por la denuncia vía whatsapp de Kulfas, pionero del Grupo Callao, lo dejó sin margen de maniobra. Tuvo que elegir entre la recomposición del vínculo con Cristina Kirchner y el ministro. No tuvo opción y perdió el impulso positivo que sintió al irse del festejo por los 100 años de YPF donde se reencontró en público con su vice. Hacía tres meses que no hablaban ni se los veía juntos pero el escándalo se impuso.

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LA SALIDA DE KULFAS

Celebraron el despido con causa de Kulfas varios dirigentes kirchneristas. A algunos el Presidente les reprochó que no lo hayan defendido con el mismo ahínco que a la Vicepresidenta cuando lo criticaron Sergio Berni o Andrés Larroque. "Pero esta es una denuncia por supuesta corrupción", le respondieron enojados con la versión sobre una licitación "a medida" de Techint y Paolo Rocca para la provisión de caños para el gasoducto Néstor Kirchner, gestión atribuída a funcionarios que responden a la titular del Senado.

Amargado, el Presidente recibió en Olivos a Sergio Massa y conversó con algunos otros dirigentes y funcionarios de su equipo. Eligió a Scioli y descartó -o no evaluó- los nombres de dirigentes 100% propios como Cecilia Todesca y Victoria Tolosa Paz

Para superar la crisis necesitaba alguien con espaldas políticas que no enojara al ala K pero que no fuera una total concesión. Scioli reunía todas las condiciones después de haber demostrado lealtad al Presidente y a la Vice por igual.

SCIOLI Y CRISTINA

Cristina Kirchner, Daniel Scioli y Carlos Zannini

Nadie olvida el corset que la Presidenta le ponía a Scioli y el escarnio público al que lo sometía cuando era gobernador. Acostumbrado a un invisible traje de amianto resistió el fuego amigo. Sólo porque no había quien midiera más consiguió que lo aceptaran como candidato a presidente contra Mauricio Macri pero con la imposición del nombre de Carlos Zannini para vice. 

La primera revancha se la dio Alberto Fernández cuando lo sentó en primera fila en un debate contra Macri, en 2019, como ejemplo de las promesas incumplidas del entonces presidente de la Nación.

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SCIOLI Y GUZMÁN

Daniel Scioli acompañó al ministro Martín Guzmán al almuerzo de CICYP

Ahora a Scioli le reconocen lealtad tanto en el kirchnerismo como en el albertismo gobernante. Tuvo gestos para el ministro de Economía Martín Guzmán a quien acompañó en reuniones con empresarios en Argentina y en Brasil en medio de los embates de La Cámpora. 

Lo mismo hizo con el Presidente a quien acompañó en el acto que la UOCRA organizó para "abrazarlo" frente a las críticas K. No pagó costo político por ninguno de esos gestos y además nunca enfrentó a Cristina Kirchner. Es más, tras 15 años sin pisar el Senado hace pocas semanas volvió al despacho que ocupó como vicepresidente de Néstor Kirchner y mantuvo una larga charla con CFK.

También ella lo "mimó" y pidió a sus colaboradores que le convidaran pasta frola, su tarta favorita. Poco antes ella había tenido una conversación parecida, sin torta, con uno de los heridos del gabinete inicial de Alberto Fernández, el ex canciller Felipe Solá.

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Comentarios

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  • NL

    Norberto Leonardi

    05/06/22

    El tendrá su revancha y nosotros ya estamos sufriendo la derrota. Otra vez el inepto.

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