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Después de caer desde la zona de los 600 puntos y acercarse a perforar los 400, el riesgo país volvió a subir y alcanzó los 445 puntos básicos. Pese a este movimiento, el mercado sigue atento a los factores que podrían definir su evolución durante los próximos meses.
En paralelo, la mejora en la calificación soberana de Argentina anunciada por Moody’s, que elevó la nota de la deuda del país desde Caa1 hasta B3 y cambió la perspectiva a positiva, reforzó las expectativas de una reducción gradual del riesgo percibido por los inversores.
En este contexto, desde Mills Capital identifican tres variables clave que los inversores deberán monitorear durante el segundo semestre para anticipar la evolución del riesgo país y las oportunidades de inversión.
Las claves para sostener la baja del riesgo país
Para Emilio Botto, Jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital, hay tres variables que serán determinantes para la trayectoria del indicador durante el segundo semestre.
“Las tres principales variables que van a definir la trayectoria del riesgo país en el segundo semestre son el ritmo de acumulación de reservas, la capacidad del Tesoro de seguir rolleando vencimientos en pesos sin inyectar liquidez excesiva, y la evolución del costo de financiamiento en dólares”.
Sobre la acumulación de reservas internacionales, Botto destacó que el Banco Central ya sobrecumplió la meta anual de compras de divisas. Mientras el objetivo para todo el año era alcanzar los u$s 10.000 millones, las compras acumuladas ya suman u$s 12.721 millones. Sin embargo, advirtió que el segundo semestre suele presentar mayores desafíos por el fin de la cosecha gruesa y la concentración de pagos de deuda.

“Lo que sostuvo la compresión del riesgo país de 600 puntos en enero a la zona de 400 de hoy en día fue precisamente esa dinámica de acumulación. Con un ritmo de compras moderado, como ya empezó a verse en junio, el riesgo país debería encontrar un piso más firme”, indicó.
El desafío de refinanciar más de $100 billones en vencimientos
La segunda variable que seguirán de cerca los inversores es la capacidad del Tesoro para administrar sus vencimientos en pesos sin generar excesos de liquidez.
Según Botto, el Gobierno mostró flexibilidad en las últimas licitaciones al combinar renovaciones parciales con menores costos de financiamiento. “El gobierno mostró cintura para manejar el flujo, desde renovar menos del 100% para no convalidar tasas muy fuera de mercado (inyectando liquidez) hasta renovar sus deudas a una TEM de 1,92%, mínimo del año”.
Sin embargo, advirtió que la segunda mitad del año presentará una prueba más exigente para la estrategia oficial. “El desafío estará en el tamaño de los vencimientos del segundo semestre, más de $100 billones acumulados, con $53 billones solo en diciembre”, sostuvo.
El costo del financiamiento en dólares y la señal de los bonos
La tercera variable clave para el mercado será la evolución de la curva de bonos soberanos en dólares, uno de los principales indicadores de la percepción de riesgo sobre Argentina.
“En cuatro meses, el Tesoro construyó una curva soberana que no existía: AO27 a 5,1%, AO28 que comprimió de 8,5% en abril a 7,8% en junio y el AO29 que debutó la semana pasada a 8,3%”, explicó.

Para el ejecutivo de Mills Capital, la evolución del AO28 es una de las señales más claras de la mejora en la percepción sobre el crédito argentino. “Esa compresión del AO28, de casi 70 puntos básicos en dos meses, es la señal más concreta de que el mercado está ‘repriceando’ el crédito argentino”, señaló.
Además, destacó que la Ciudad de Buenos Aires emitió deuda al 7,8% y Santa Fe al 8,1%, niveles que hace un año parecían difíciles de alcanzar para un emisor subnacional argentino.
Cómo impactaría una baja del riesgo país
Desde Mills Capital aseguran que la compresión del riesgo país ya comenzó a reflejarse en mejores condiciones de acceso al financiamiento para distintos actores de la economía.
“El impacto en el acceso al crédito ya se está viendo: las provincias están volviendo al mercado, las empresas encuentran ventanas para ONs, y el costo de financiamiento general de la economía baja”, indicó.
Además, Botto consideró que una consolidación del indicador por debajo de los 400 puntos podría abrir una nueva etapa para el país. “Si el riesgo país consolida debajo de 400 puntos en el segundo semestre, cosa que es posible si la segunda revisión del FMI se cierra y el frente fiscal no se deteriora, se abriría una nueva fase donde Argentina no solo tiene acceso al crédito sino que puede empezar a tener más ponderancia en las condiciones”, concluyó.
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