Aunque el Gobierno avanzó con la eliminación de retenciones para más de 1400 productos, el corazón fiscal del impuesto permanece prácticamente intacto y la Argentina sigue entre los países que más dependen del tributo que graba las exportaciones.

Aun cuando se complete la desgravación gradual prevista hasta 2027, seguirán alcanzadas exportaciones que en 2025 explicaron cerca de 0,7% del PBI, alrededor del 84% de todo lo que recaudaron las retenciones ese año.

El dato muestra que la motosierra que aplicó el equipo económico fue muy amplia en cantidad de productos, pero mucho más acotada en términos fiscales: el grueso del impuesto sigue concentrado en sectores clave como la soja, los cereales, las carnes, los combustibles y algunos minerales.

La información se desprende del último Informe Trimestral de Exportaciones Argentinas del Instituto IIEP UBA-CONICET y de precisiones brindadas a El Cronista por Federico Bernini, uno de sus autores.

El Decreto 566/2026 eliminó derechos de exportación para más de 1400 productos. Así, la cantidad de posiciones arancelarias gravadas cayó de 3573 a 2137. Además, otras 214 posiciones quedaron incluidas en un esquema de reducción gradual que terminará en julio de 2027, cuando —si no se producen nuevas modificaciones— quedarían 1923 posiciones arancelarias alcanzadas por retenciones.

En 2025, los derechos de exportación generaron ingresos equivalentes al 0,8% del PBI, un monto que representó más de la mitad del superávit primario conseguido ese año, sin embargo, los productos cuya retención se eliminó inmediatamente explicaban apenas 0,01% del PBI de esa recaudación, según explicó Bernini.

En tanto, los bienes incorporados al cronograma de reducción gradual explicaban alrededor de 0,12% del PBI.

Como las alícuotas irán disminuyendo proporcionalmente hasta desaparecer en julio de 2027, el costo fiscal se distribuirá durante los próximos meses.

Esto significa que, tomando como referencia la estructura de recaudación de 2025, una vez completadas las reducciones todavía quedarían en pie retenciones sobre productos que explicaban aproximadamente 0,67% del PBI, es decir, casi 0,7 puntos del Producto.

En otras palabras, mientras la cantidad de posiciones arancelarias alcanzadas se reducirá casi a la mitad respecto del punto de partida, alrededor del 84% de la recaudación de 2025 seguiría asociado a productos que conservarán derechos de exportación.

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La comparación expone una de las claves de la última reforma: la cantidad de productos gravados cayó mucho más que el peso fiscal del impuesto. La explicación está en cuáles fueron los sectores alcanzados por la eliminación y cuáles quedaron afuera.

Qué productos siguen pagando retenciones

La reducción se concentró fundamentalmente en la industria donde las posiciones industriales gravadas pasaron de 1781 a 351, una caída cercana al 80%. En minerales, en cambio, la reducción fue mucho menor: de 101 a 95 posiciones.

El núcleo de las retenciones continúa así sobre sectores primarios y agroindustriales, que concentran una porción sustancial de las exportaciones argentinas y, por lo tanto, de la recaudación.

Entre los bienes que mantienen derechos de exportación se encuentran animales vivos, carne vacuna, carne aviar, productos de la pesca, soja y sus subproductos, trigo, maíz, azúcar, combustibles, litio, plata, acero y aluminio, entre otros.

Los datos surgen del Informe Trimestral de Exportaciones Argentinas, elaborado por Federico Bernini, Juan Carlos Hallak y Sofía Kastika, investigadores del DESIP (Grupo de Desarrollo e Internacionalización Productiva), perteneciente al IIEP UBA-CONICET de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA.

El trabajo elabordo también por Juan Carlos Hallak y Sofía Kastika, investigadores del DESIP (Grupo de Desarrollo e Internacionalización Productiva), muestra que solamente en la agroindustria permanecen alcanzadas 1691 posiciones arancelarias, principalmente correspondientes a pesca, carnes, cereales y oleaginosas.

La soja y los combustibles tienen una relevancia particular. El trabajo señala que la persistencia del gravamen sobre estos productos, además de otros cereales, oleaginosas y minerales, explica buena parte de la recaudación que continúa en pie.

Los que dejarán de pagar hasta 2027

Un segundo grupo seguirá pagando retenciones por ahora, pero con alícuotas decrecientes.

El cronograma establecido por el Decreto 566/2026 comprende 214 posiciones vinculadas con material de transporte, plásticos, caucho, productos químicos y minerales.

Dentro de ese universo aparecen autos y pickups, productos petroquímicos, fertilizantes y determinados derivados de hidrocarburos, cuyas alícuotas irán reduciéndose hasta desaparecer en julio de 2027.

El informe fue elaborado por ACARA.
El informe fue elaborado por ACARA.Shutterstock

Según Bernini, el conjunto incluido en este esquema había aportado alrededor de 0,12% del PBI durante 2025. Por eso, aunque la eliminación inmediata prácticamente no tuvo costo para el fisco, la reducción gradual sí irá erosionando la recaudación en los próximos meses.

De acuerdo con el economista, como se trata de bajas proporcionales, el impacto puede pensarse en el orden de 0,01 punto del PBI por mes hasta completar la eliminación.

Un impuesto todavía clave para las cuentas públicas

La persistencia de las retenciones sobre los principales complejos exportadores tiene una explicación fiscal. Los 0,8 puntos del PBI recaudados en 2025 equivalieron a más de la mitad del superávit primario obtenido ese año.

Incluso después de las reducciones anunciadas, por lo tanto, el Gobierno conserva la mayor parte de esa fuente de ingresos.

La importancia fiscal de las retenciones también mantiene a la Argentina como una excepción internacional.

Según el relevamiento del IIEP, solamente cinco países obtienen de los derechos de exportación una proporción de sus ingresos públicos superior a la argentina. Y apenas ocho países, incluida la Argentina, recaudan mediante este impuesto más del 1% de sus ingresos públicos.

El peso de los derechos de exportación, de todos modos, es considerablemente menor al de otros momentos de la historia reciente.

La recaudación llegó a superar el 3% del PBI en 2008, mientras que en 2025 se ubicó en torno al 0,8%. Aun así, su aporte continúa siendo significativo para las cuentas públicas.