Las reelecciones son como la lluvia. Nadie sabe cuándo sucederá, pero que llueve, llueve. De esta manera se esperan, casi como si fuera un mandato natural, las re-re en la Provincia de Buenos Aires. Porque si fuera por los votos y las decisiones que dijeron haber tomado hasta ahora, ni Sergio Massa ni Máximo Kirchner están dispuestos a conceder otra posibilidad de presentarse a los principales punteros políticos del peronismo kirchnerista renovador.
Ambos, Massa y Kirchner esperan el momento oportuno para negociar. Y a partir de ese momento, especulan los intendentes aliados que tienen, y que no integran La Liga. “Acuerdan que todo y empieza el operativo desgaste”, le dijo a MDZ uno de los que más enojados está con el gobernador.
Luego de meses de tensión y conflictos, que casi termina en una pelea al viejo estilo, Mario Ishii y Sergio Berni empezaron un noviazgo que le hace dar dolores de cabeza a Verónica Magario en el día a día del Senado provincial. Pero, además, les sirvió para hacer el uno–dos cada vez que lo desean contra Axel Kicillof. “Axel bajó cincuenta puntos acá” -dicen en José C. Paz- porque “no se hace cargo de la inseguridad”, una supuesta fortaleza de Berni.
Para los desmemoriados, el médico y exfuncionario nacional de Cristina Fernández de Kirchner, es quien designó a su sucesor, Javier Alonso al frente del Ministerio de Seguridad provincial. Algo pasó entre ellos para que, luego de un año, nada de lo que había dejado el ahora senador bonaerense permanezca en pie y gran parte de los pactos no escritos del manejo policial hayan desaparecido en su día a día.
Kicillof, como siempre se dice y no está mal repetir, no toma en cuenta lo que hacen sus aliados–rivales internos. Él va. Se fue feliz del acto del sábado pasado en Avellaneda y volvió mucho más contento del viaje que hizo a los Estados Unidos. Él percibe su “éxito” no cuando lo aplauden o por lo que le dicen, sino por las reacciones de quienes están fuera del Movimiento Derecho al Futuro.
Pero no son todas buenas, al menos sus pasos y sus operadores siguen dejando heridos. Guillermo Britos, de Chivilcoy, puso el grito en el cielo porque Jorge Ferraresi fue a su municipio y ni lo llamó. Esas cosas no se dejan pasar y el dolor permanece siempre. Son memoriosos… “o rencorosos”, dicen. “Vino Fernando Espinoza y lo recibimos. Gabriel Katopodis avisó y no pudimos compartir una jornada por una cuestión de agenda. Pero Ferraresi no nos dijo nada”, señalaron.

En cuanto al viaje por los Estados Unidos, el equipo del gobernador se dio encuentra que molestó porque, por ejemplo, “justo esta semana Máximo presentó el proyecto para crear el Impuesto a las Transferencias Internacionales de Capital (ITIC)”, un nuevo gravamen destinado a la salida de fondos al exterior. Para los kicillofistas es toda una señal de “fuego para incendiar todo. El pibe se enojó, como lo hacía cuando Néstor le pateaba los soldaditos”, grafica alguien que lo analiza en lo personal y en lo táctico.
Lamentablemente para todos ellos, se conocen tanto que nada los sorprende. Kicillof nació en el cristinismo, creció escuchando las teorías de Máximo Kirchner y muchos de quienes tiene como asesores o ministros también militaron mucho tiempo en las cercanías del Instituto Patria, hoy transformado en San José 1111.
En algunos lugares se empieza a considerar que, en algún momento, se dará la conversación entre Kicillof y Cristina Kirchner. Optimistas, alrededor del gobernador creen que no será lo mismo que cuando hablaron la última vez y ella “lo mandó a hablar todo con su hijo. La balanza está mucho más pareja. Nos la venimos bancando. Crecimos. Ellos no. Habrá que ver”, dicen en el MDF.
Si eso sucede, también el que estará pendiente es Sergio Massa. Un acuerdo entre las dos K pondrá al líder del Frente Renovador en una situación de socio minoritario y no de un tercio, que es como hasta ahora se decidió, por ejemplo, la política provincial.

Por eso es por lo que más allá de lo que dejen trascender por fuera de su entorno, los representantes de La Liga de Intendentes insistan que ya dejaron de ser un apéndice de nadie. “Si trabajamos tipo scrum, incidiremos fuertemente. Y en lugar de tres, las porciones deberán ser cuatro”, comentan.
¿Habrá PASO para elegir autoridades? “La verdad que no lo sé. Porque la idea es ir con una PASO en la Provincia y en la Nación, pero si no hay en el orden nacional, todo es difícil de proyectar. ¿Cuántos candidatos tendrá el MDF? Tienen un montón. ¿Van a dividir su voto? Todavía no se los ve tan altruistas para proponer una pluri oferta tal que le permita a Kicillof recibir mucho más votos pero pierdan el gobierno y se lo dejen a sus no aliados del peronismo”, contestó un importante operador nacional.
Hay, sin embargo, un pacto que todos los intendentes quieren hacer respetar a rajatabla. Que el sucesor del actual gobernador sea uno de ellos o que al menos haya manejado un municipio. Eso tabica la idea de un candidato tipo Berni, al que muchos alientan, Máximo Kirchner o el embajador de La Cámpora, Wado De Pedro. “Qué optimistas que son”, se ríe el operador nacional con fuerte incidencia bonaerense también.

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