Vamos a meter, por lo menos, treinta mil personas en Avellaneda. Va a ser mucho más grande del que armamos en La Plata, en UPCN”, se entusiasma uno de los que están en el minuto a minuto de la organización de este nuevo encuentro que protagonizará Axel Kicillof en Avellaneda para seguir acumulando millas en la previa de su lanzamiento presidencial, que nadie sabe cuándo será formalmente.

El gobernador tiene varios tips que no piensa cambiar. No hablará mal de ningún “compañero”, profundizará su chip por “una onda mucho más federal” y no entrará en ninguna “provocación”. ¿Provocación? Le preguntó El Cronista a su fuente. Directamente son insultos o posicionamientos políticos donde directamente le dejan en claro que no lo quieren para nada.

La mayoría de los dirigentes e intendentes del Movimiento Derecho al Futuro acompaña este proceso con una mezcla de pragmatismo, desconcierto y esperanza. Saben que Kicillof no es un peronista clásico y que su método es poco ortodoxo para la praxis de un movimiento formado en la base de una conducción estricta, vertical y que hace del “compañerismo” un dogma.

No será un lanzamiento de campaña ni mucho menos. Si un acto en el que presentará las bases de un proyecto nacional federal, que tenga a las economías regionales y a la integridad de los procesos productivos como eje principal”, dijo uno de los organizadores de la juntada en la UTN de Avellaneda. Una especie de “Movimiento Derecho al Futuro Federal, pero sin gobernadores ni invitados especiales a la vista.

En el otro extremo del peronismo kirchnerista renovador se vivió como una epopeya la reaparición de Cristina Fernández de Kirchner a través de sus abogados, que no expusieron ninguna novedad salvo la validación de que la expresidenta no piensa retirarse un segundo de la política. A esta bomba de humo se le sumó la fortísima declaración de Mayra Mendoza, que consideró desleal a Kicillof por no seguir participando del esquema propuesto por su antigua jefa.

El gobernador sabe de memoria cómo trabajan en la intimidad de San José 1111. Es como su Billiken y manual Kapelusz con los que aprendió sus primeros pasos de la política. Por eso ni se acerca. Casi que se jugó un pleno. Es todo, o nada. Ningún conductor y creador de una época permitió que se creara una sucesión sin su apellido.

Hipólito Yrigoyen y Juan Domingo Perón, en el siglo pasado, son claros ejemplos. En este, Raúl Alfonsín nunca le hizo la vida fácil a Fernando De la Rúa, que terminó como todo el mundo sabe y Carlos Menem tampoco permitió que Eduardo Duhalde lo reemplazara en el control del peronismo. Cristina Fernández de Kirchner no será la excepción.

El mismo día que Kicillof confirma sus pretensiones electorales, Sergio Massa armó un congreso de la Juventud. Massa siempre le apuntó mucho más a otro electorado, enfocado en la búsqueda de más seguridad ciudadana e institucional. No se sabe por qué va por un sector que en ninguna encuesta lo considera atractivo.

En paralelo a lo que arman La Cámpora, el Movimiento Derecho al Futuro y el Frente Renovador están los intendentes que crearon su propia liga desde las viejas peñas que concentraba Martín Insaurralde. El referente de Lomas de Zamora, hoy retirado de las marquesinas pero no de las máquinas, sabe cómo incomodar para luego ser parte de la negociación.

Los jefes comunales de lo que en su momento fue conocido como el Grupo AFA está compuesto por una docena de dirigentes que conducen municipios muy poblados del conurbano y el primero y segundo cordón productiva de la Provincia. Se sienten más cómodos con Massa que con ningún otro, pero el líder del Frente Renovador toma todo con mucha más calma que de costumbre. Quiere tener la tercera chance de ser candidato a Presidente, pero, por otro lado, también lee encuestas y a más de uno le confesó que “estoy para ayudar”.

Massa, junto a los intendentes del FR
Massa, junto a los intendentes del FR

Al ser el único candidato probable, porque no tiene reelección y en todas las encuestas aparece como el más competitivo contra Javier Milei, a Kicillof todos se le plantan. Es el que tiene algo para pagar en el futuro, pero la política tiene este vicio. Nadie se acerca poniendo sino exigiendo cobrar.

Él, igualmente, muchas veces mantiene esa limitación personal producto de una personalidad algo desconfiada. Además, en su inconsciente no acepta que la persona que lo introdujo a la política, le dio casi todo lo que tiene y por el cual siente una admiración y cariño sin igual, ahora lo crea un traidor. Eso limita, más de una vez, acciones más osadas como su entorno le exige.

Kicillof siente que más de una vez tiene que dar explicaciones insólitas. “Nunca expropié ni hice un destrozo presupuestario. Ni como ministro ni como gobernador”, aclara cuando expone su asombro por lo que “el Círculo Rojo” económico piensa de él. Igualmente, se sintió bastante cómodo en el encuentro no promocionado que tuvo en el último Council of the América con poco más de treinta empresarios que lo esperaron de manera reservada.

Los empresarios se quejan de Milei, ven que las cosas no van bien pero, a su vez, apoyan al modelo. Es el modelo el que no permite que las cosas vayan bien”, se asombra. La próxima semana tendrá una nueva prueba de todo esto cuando esté en Nueva York hablando con los bonistas que compraron títulos bonaerenses y se entreviste con el alcalde Zohran Mamdani mientras Milei hable ante la ONU y desarrolle su propia agenda en paralelo a la del gobernador.