Política social

Pobreza y piquetes: los tres semáforos en rojo que alertan al Gobierno

En el oficialismo hay preocupación por el nivel de tensión social en aumento. Hubo datos concretos que llamaron la atención de Alberto Fernández y su equipo en los últimos días.

Tres alarmas sonaron en los últimos días en la Casa Rosada al compás de los piquetes con acampes: el presidente Alberto Fernández tomó nota y hay mucha preocupación en el Gobierno por la tensión social que se vive en las calles, los altos niveles de empleo precario con fuerte impacto de la inflación y el avance de la pobreza en algunas ciudades más allá de lo que digan los datos favorables del Indec a nivel nacional.

Los llamados de atención que se percibieron en el oficialismo tienen que ver con tres datos concretos que saltaron a la vista.

Por un lado, la queja de gobernadores oficialistas y opositores por el fuerte impacto de la inflación en el bolsillo de trabajadores o desempleados. A la vez, en la Casa Rosada ven con preocupación la insistente protesta social del bloque  "Unidad Piquetera", que integran 40 organizaciones sociales que acamparon la semana pasada en la avenida 9 de Julio. Y por último, los informes de pobreza que llegaron de espacios opositores, pero también del Frente de Todos (FdT).

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Los datos alentadores de la baja de los niveles de pobreza en el segundo semestre del 2021 que mostró la última medición del Indec pasando del 40,6% al 37,7% no duraron mucho en el ánimo oficialista. Según pudo reconstruir El Cronista de diferentes sectores del gobierno, las provincias y la oposición el mapa del semáforo rojo que se prendió en el gobierno se detalla de la siguiente manera:

GOBERNADORES MOLESTOS

El malestar de mandatarios provinciales por el impacto que está generando la inflación en la pobreza y sectores medios ya no se disimula ya sea entre los oficialistas o referentes de la oposición.

El martes, el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, fue tajante en su llamado de alerta: "En el Conurbano y el interior no da más la situación social", dijo. La advertencia tuvo como destinatarios la Casa Rosada y el FMI al mismo tiempo.  Además, el mandatario del FdT reconoció que todavía "falta la distribución, los ingresos y los salarios".

El gobernador de Corrientes, el radical Gustavo Valdés, expresó a El Cronista que "las cifras de reducción de la pobreza del Indec no se ajustan en mi provincia a la realidad". Allí en el Litoral, dijo "llama mucho la atención los niveles de desocupación y pobreza que hay pero que no se vieron reflejados en los datos oficiales".

El mandatario correntino explicó que los últimos datos de pobreza del instituto nacional de estadísticas mostraron un 27% en su provincia pero la encuesta permanente de hogares que encarga todos los años la gobernación dieron un 41% en el mismo territorio provincial. El dato alarmante de Corrientes llegó a oídos de Alberto Fernández y del ministro del Interior, Eduardo "Wado" de Pedro.

En Mendoza , el gobernador Rodolfo Suarez también mostró su disconformidad con los resultados de la pobreza dados a conocer. El Gran Mendoza apareció por arriba de los índices nacionales de pobreza pero el mandatario de la UCR dijo: "Me llama la atención. Algunos datos resultan contradictorios en sí mismos. Estamos revisando esos índices", dijo.

En varias provincias del Norte argentino manejadas por el PJ la situación es similar. Los niveles de pobreza no parecerían coincidir con la realidad. Pero varios gobernadores oficialistas se cuidan de lanzar cuestionamientos públicos de esto por temor a represalias. En el centro del país ocurre algo similar. Las cifras de desocupación del Gran Córdoba están en el tope ya que es el único conglomerado de la medición que alcanza los dos dígitos, con el 10,1%.

Está claro que los fondos de ayuda social no logran contener los niveles de pobreza en el interior. Tampoco ayuda la inflación en aumento que sacude a los trabajadores de clase media y baja.

PIQUETES Y CONTENCION

Después del acampe piquetero de tres días seguidos la semana pasada en el Gobierno tomaron nota y aseguran que no se volverá a repetir un desborde de protesta social ese tamaño.

Ayer, el ministro de Desarrollo Social, Juan Zabaleta, aceptó sentarse a dialogar con los dirigentes de la Unidad Piquetera que acamparon en la Avenida 9 de Julio. La actitud cambió frente a la tesitura oficial de la semana pasada de no recibir a los piqueteros duros. 

Habrá una reunión este jueves entre Zabaleta y los piqueteros con una propuesta superadora que llevará el Gobierno ante el reclamo de apertura de listas de planes sociales que proponen los acampantes. Hay 1,2 millones de beneficiarios de planes Potenciar Trabajo y el Gobierno se niega a aumentar ese cupo.

Zabaleta salió a desmarcarse del jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, quien le solicitó al gobierno nacional que le retire los planes sociales a las personas que cortan calles y que la semana pasada montaron carpas. 

"No hay que cortar las calles pero el camino no es amenazar", dijo el ministro de Desarrollo Social en una abierta diferenciación del planteo de Juntos por el Cambio ante la protesta social.

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Es decir, desde la frase de Zabaleta del "no nos vamos a dejar apretar" por los acampes piqueteros de la semana pasada al camino del diálogo sin amenazas hubo un cambio sustancial del Gobierno. 

¿Hubo un pedido de Alberto Fernández para calmar los ánimos? ¿Hay temor a un estallido social en la Casa Rosada? ¿Saben en el Gobierno que "no conviene subestimar a los piqueteros", como dijo un dirigente del Polo Obrero?

Hay más llamados de alerta en este terreno que llegan de la Casa Rosada. El ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, ayer dialogó varias veces por teléfono con su par porteño, Marcelo D'Alessandro. 

Según comentaron en la Casa Rosada a El Cronista hay "mucha preocupación" del Gobierno por el desenlace que pueda tener otro acampe por tiempo indeterminado como amenazan algunos dirigentes de la Unidad Piquetera. Ese mismo temor se lo transmitió Aníbal Fernández a D'Alessandro con la intención firme de lograr un operativo de seguridad conjunto para contener otra eventual protesta en las calles porteñas.

DATOS DUROS

Más allá de los datos nacionales del INDEC que en el Gobierno vieron con mucho optimismo por la reducción de pobreza y la baja en el desempleo, al despacho de Alberto Fernández llegan también otros informes que alertan sobre el malestar social por el avance de la pobreza y el impacto de la inflación en los argentinos.

Hubo un dato del INDEC que alertó la tranquilidad del Gobierno: la pobreza en los partidos del conurbano alcanzó al 42,3% de las personas en el segundo semestre del 2021. Es decir, un total de 5.325.310 que no alcanzaron los ingresos necesarios para cubrir la canasta básica total de productos.

El último informe de Unidad Popular y el Instituto de Políticas Públicas que lidera el actual director del Banco Nación, Claudio Lozano, revela que el salario mínimo estaría soportando hacia final de 2022 una pérdida de valor adquisitivo del 3,5% respecto diciembre de 2021, del 11% inicio de esta gestión y del 32% respecto del final de 2015.

Además, el documento al que accedió El Cronista sostiene que el salario mínimo "apenas cubre un 46,2% del valor de la canasta que estimamos para un trabajador sin cargas de familia, un piso salarial claramente insuficiente para satisfacer las necesidades de reproducción social de la fuerza de trabajo en condiciones aceptables".

Sobre los datos del INDEC el informe elaborado por el equipo de economistas de Lozano reveló que durante el tercer trimestre la pobreza alcanzó al 38,1% de las personas mientras la indigencia afectó al 8,3%. Así, "los niveles actuales de pobreza se mantienen 3,5 p.p. por encima de los niveles previos a la pandemia (versus el primer trimestre 2020), a pesar de que el PBI en ese período creció 5,7%".

También el informe del Instituto de Políticas Públicas sostiene que durante el cuarto trimestre, la aceleración de los precios, principalmente en los productos de la canasta básica (aumentó 9,8% en el trimestre, versus el 5,6% del trimestre previo), "pone límites a la mejora en las condiciones de vida, en un marco en el cual las políticas de transferencia de ingresos hacia los sectores populares no se han reforzado".

Por otra parte, el último relevamiento del Observatorio de la deuda Social de la UCA mide la pobreza en términos multidimensionales. Es decir, no lo hace como el INDEC que sólo releva la pobreza por ingreso sino que toma otras variables como salud, vivienda, educación, trabajo o medio ambiente para medir la situación de una familia. 

Así, en ese informe se detalló que la pobreza por ingreso y con al menos una carencia descendió apenas un punto porcentual (32,2% al 31,1% entre 2020 y 2021).

Pero los datos más significativos de este informe de la UCA son que la pobreza multidimensional creció en muchas ciudades del interior (26,2% al 30,7%) mientras que en el conurbano bonaerense se registra el 57% de personas que tuvieron al menos una carencia permanente y la tasa de pobreza escaló del 54,2% al 59,1% en los estratos bajos. 

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