INFORME DE LA UCA

Radiografía de la Tarjeta Alimentar: cómo impactó en el hambre y la nutrición

El último informe del Observatorio de la Deuda Social reveló que en los chicos pobres que no recibieron la ayuda del gobierno creció 48,7 puntos la situación de hambre; hogares con mayor acceso a los alimentos y cambios en la dieta

Después de 15 meses de implementación de la Tarjeta Alimentar que diseñó el gobierno de Alberto Fernández hay una conclusión inequívoca que arrojó este novedoso programa social: evitó un incremento significativo de la inseguridad alimentaria en los chicos menores de 17 años de familias pobres, modificó levemente la dieta nutricional y su reparto planteó desigualdades profundas en la Argentina de pandemia.

Los números son categóricos. Los niños/as de hogares pobres que no recibieron la Tarjeta Alimentar experimentaron un incremento de 48,7 puntos de la inseguridad alimentaria, mientras que entre los niños/as que viven en hogares pobres con el programa Alimentar también aumentó la sensación de hambre, pero a un ritmo sensiblemente menor de 5,4 puntos.

A la vez, se aprecia que el Programa Alimentar creado desde el Ministerio de Desarrollo Social tuvo un impacto más fuerte en la reducción de la inseguridad alimentaria total en los hogares pobres que en los no pobres. Este efecto se aprecia al considerar que la probabilidad de experimentar inseguridad alimentaria entre los hogares pobres destinatarios de la Tarjeta Alimentar es del 49,2 puntos y la de quienes no reciben es 66,3 puntos (-17,1 puntos).

Los datos se desprenden del último informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) sobre el programa "Tarjeta Alimentar, Defectos directos e indirectos en la inseguridad alimentaria, consumos alimentarios y no alimentarios". Y el informe muestra que el plan destinado a madres o padres con hijos de 0 a 6 años (luego del informe de elevó a 14 años) que reciben la AUH y perciben por este plan $6000 mensuales tuvieron durante la pandemia un efecto menos duro a la hora de alimentarse.

El informe de la UCA es una radiografía profunda e inédita sobre el programa social que llegó a más de dos millones de personas. 

El estudio que realizó el Observatorio de la Deuda Social de la UCA y al que accedió El Cronista será presentado hoy en una exposición a cargo de Santiago Poy, investigador del CONICET y del Observatorio de la Deuda Social Argentina. Allí estarán  la politóloga Marcela Rebon; Sergio Britos, profesor adjunto de la Carrera de Nutrición de la UCA; María Eugenia Rausky, socióloga e investigadora y la moderación estará a cargo de Ianina Tuñón, coordinadora e investigadora responsable del Barómetro de la Infancia.

El estudio en cuestión realiza un análisis comparando con un grupo de potenciales destinatarios del programa que lanzó el gobierno pero que no accedieron a la Tarjeta Alimentar. Son evaluaciones muy poco usuales en el campo de la política pública nacional.

"Se trata de un estudio inédito en la Argentina de medición de impacto de un programa social. Y demuestra que el plan de la Tarjeta Alimentar fue esencial en un momento tan delicado para la Argentina aunque se percibió una fuerte diferencia entre aquellos hogares que recibieron el plan y los que no lo tenían al momento de la muestra", dijo Tuñón a El Cronista.

En el análisis comparativo se advierte un impacto de la Tarjeta Alimentar en inseguridad alimentaria severa y total. Sin embargo, no se observó una mejora nutricional en la calidad de la dieta de los niños/as, salvo por un mayor consumo de huevos y legumbres. 

Por medio de este programa social se reconoce una mayor capacidad de consumo de productos de higiene que, en el contexto de la pandemia, fueron más necesarios en los hogares. El componente Tarjeta Alimentar tuvo un efecto positivo en la capacidad de garantizar la alimentación de los hogares y el acceso a productos de limpieza, pero no mejoró la dieta de los hogares.

La estimación del impacto promedio del del Programa Alimentar sugiere que, en ausencia de la transferencia, los hogares destinatarios hubieran tenido un incremento mayor de la inseguridad alimentaria en su umbral total del que efectivamente tuvieron. 

Los hogares no destinatarios de la Tarjeta Alimentar ni receptores de la AUH tuvieron un aumento de 23,6% en la inseguridad alimentaria total frente a 1,7% en el caso de los destinatarios del plan.

En tanto, cuando se considera a los niños/as que viven en hogares destinatarios del Programa Alimentar y se los compara con los niños/as no destinatarios emparejados, se aprecia una tendencia similar. Los chicos con familias que tienen la Tarjeta Alimentar perciben una inseguridad alimentaria total del 41,7% mientras que los que no reciben el plan tienen un 70,8% de problemas de alimentación o falta de una comida al menos una vez al día. 

En este sentido, los hogares que se ubican en el 74% de los niños pobres que se encuentran en el AMBA padecen problemas de inseguridad alimentaria por no haber recibido en sus hogares este plan de contención alimentaria.

La inseguridad alimentaria severa (aquellos niños que percibe hambre realmente) fue del 26,6% en los que no tienen la Tarjeta Alimentar y del 11,7% en los que están cubiertos por el programa.

Algo similar se verifica cuando se toma en cuenta a los hogares pobres indigentes: el efecto del plan Alimentar fue más fuerte en la reducción de la inseguridad alimentaria total entre estos últimos. Así, mientras los destinatarios indigentes tienen una probabilidad de haber experimentado inseguridad alimentaria de 74,3% frente a 91,8% de los no destinatarios. En el caso de los niños/as, se aprecia que el impacto fue más intenso en villas y asentamientos, además de entre aquellos que vivían en hogares pobres o indigentes.

CONSUMO EN HOGARES

En relación al hábito de consumo de los hogares el documento de la UCA registró que los hogares con el Programa Alimentar declaraban haber llevado carnes, lácteos frutas, pescado, huevos y legumbres en su última compra con mayor frecuencia que los no destinatarios. Así, cabría observar un mayor acceso a alimentos por parte de los destinatarios del plan de aquellos que no lo tienen.

En términos generales, se ve que los hogares destinatarios de la Tarjeta Alimentar tienen efectivamente un mayor consumo de los distintos grupos de alimentos analizados -con la excepción del consumo de pescados- que los hogares vulnerables no destinatarios del plan luego del emparejamiento. 

Por ejemplo, el 89,3% de los hogares destinatarios de la Tarjeta en la base apareada declaran haber adquirido carne en su última compra, el 86,3% adquirió lácteos, 86,1% compró frutas y verduras y 81,3% llevó legumbres (como porotos o lentejas).

De todos modos, el impacto promedio no resultó estadísticamente significativo en todos estos casos. De hecho, sólo se aprecia un impacto medio robusto en favor de los destinatarios del Programa Alimentar en el caso de los consumos de huevos y de legumbres.

Entre las conclusiones del estudio que hizo la UCA se revelan las siguientes conjeturas: 

1. Los destinatarios del Programa Alimentar tendrán una mayor protección frente a la inseguridad alimentaria que los grupos de comparación.

2. Los hogares destinatarios de la Tarjeta tendrán un mayor acceso a consumos alimentarios que los hogares de los grupos de comparación.

3. Los/as niños/as y adolescentes que viven en hogares con el Programa Alimentar tendrán más propensión a un consumo adecuado de distintos grupos de alimentos que los que no recibieron el plan.

4. Los hogares destinatarios del Programa Alimentar tendrán un mayor acceso a consumos no alimentarios, en el entendimiento de que los hogares pueden reasignar recursos a partir de la recepción de la transferencia.

"Es posible que el componente de educación nutricional del Programa se encuentre insuficientemente desarrollado. De este modo, el aumento de los ingresos que representa la transferencia podría no producir un efecto en el cambio de las pautas de adquisición, preparación y consumo de alimentos, tanto por falta de suficiencia como por falta de complementación con el componente de educación nutricional", reveló el documento por último.

Es decir, que el objetivo planteado por el gobierno en relación a una mejora nutricional en aquellos hogares que reciben la Tarjeta Alimentaria por el momento no surtió el efecto deseado.

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