Precios sin freno

Para cumplir el 29% del Presupuesto, el IPC deberá subir menos de 2% por mes

Ayer el Indec dio a conocer que el costo de vida se incrementó 4% en enero, los ministros Guzmán y Kulfas insistieron en que se pretende cumplir con la pauta fijada en el Presupuesto de este año

El dato de inflación de 4% de enero que difundió el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) parece comenzar a dificultar seriamente el cumplimiento de la proyección de 29% que el oficialismo volcó en el Presupuesto 2021 en septiembre del año pasado. Es que se trata de una cifra que arroja una inflación anualizada de 60%, el doble de la meta oficial.

Si bien en el Gobierno esperaban un guarismo cercano al 4%, confían en que se trató de una suba transitoria causada por el reacomodamiento de algunos precios relativos que no debería replicarse en los próximos meses. Así, todavía confían en que la inflación de este año será inferior al 36,1% de 2020.

De hecho, el ministro de Economía, Martín Guzmán, señaló esta semana en Tucumán ante empresarios que "es factible" que el índice de precios al consumidor (IPC) de este año crezca cinco puntos porcentuales menos que lo que subió en 2020, lo que de cumplirse dejaría una tasa de 31,1%, apenas superior al 29% pero que constituiría un resultado que conformaría al Ejecutivo.

De cualquier manera, la posibilidad de conseguir una cifra así requiere de una reducción importante del promedio mensual de la inflación para lo que resta del año. Es que el 4% de enero ya achica el margen para lo que resta del año a un 2% promedio mensual para no rebasar el 29%, y si se toma como referencia el 31,1% que reseñó Guzmán, el límite se corre hasta cerca de 2,2%.

Son cifras que los analistas ven muy lejos de cumplirse en la práctica, dado que en el Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) de enero que realizó el Banco Central (BCRA) la mediana de las proyecciones para el año rondó el 50%, muy por encima de lo que espera el oficialismo.

Además, los pronósticos para cada mes hasta julio inclusive nunca bajaron del 3,2%: para febrero arrojó un 3,6%; para marzo, un 3,9%; para abril, un 3,5%; para mayo, un 3,4% y un 3,2% tanto para junio como para julio.

Si se cumplen estas previsiones mensuales y se añaden al 4% con el que empezó el año, en los primeros siete meses del año se acumularía una inflación de 27,5%, que sólo cumpliría la proyección oficial del 29% si en los cinco meses siguientes el IPC sube a un ritmo de apenas 0,2% mensual. Y para el 31,1%, requeriría alzas de hasta 0,5% promedio por mes.

Claramente, que se consuma este oscuro panorama que esbozan las consultoras, bancos y centros de investigación que participan del relevamiento del Central complicaría de manera severa la intención del Gobierno de que los salarios le ganen a la inflación de este año, para compensar parte de la pérdida significativa de 2020.

En una reunión con los sindicatos, el equipo económico prometió que las paritarias le ganarían por entre 2 y 4 puntos porcentuales a la inflación del año, a cambio de lo cual solicitó a los dirigentes gremiales que apoyen un acuerdo político y social de precios y salarios, para el que también se busca la adhesión de los empresarios y de los movimientos piqueteros.

Con una inflación de entre 29% y 31%, la desafiante meta parece posible, pero con subas de precios de más de 50% promedio las probabilidades se achican drásticamente, con todo lo que significaría una profundización del deterioro salarial en año de elecciones.

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