

La consultora C&T Asesores estimó una inflación de 2,4% para abril en el Gran Buenos Aires, en lo que representa hasta ahora la proyección más baja difundida para el dato que el INDEC publicará el 14 de mayo.
La cifra no solo consolidaría la expectativa de desaceleración tras el 3,4% de marzo, sino que además acercaría el índice mucho más al 2% que al 3%, un escenario mejor al que manejaban buena parte de las consultoras privadas y que representa una señal positiva para el Gobierno.
Hasta ahora, los relevamientos privados coincidían en que abril marcaría un quiebre en la racha de diez meses consecutivos de aceleración inflacionaria, aunque la mayoría ubicaba el IPC en una zona más cercana al 3%. Algunas mediciones proyectaban registros de entre 2,8% y 2,9%; otras, entre 2,5% y 2,6%.
El informe de C&T se convierte así en la primera proyección relevante que perforó con claridad esa franja y plantea una inflación más próxima al 2%.
Qué factores explican la baja de la inflación en abril
Según el relevamiento de la consultora dirigida por María Castiglioni, uno de los factores centrales detrás de la desaceleración fue el fin del impacto estacional de educación, que en marzo había registrado fuertes aumentos por el inicio del ciclo lectivo.
“Para el INDEC, ese mes el rubro subió 12%, mientras que para abril estimamos una suba más cercana al 5%”, señaló C&T.

Otro elemento clave fueron los alimentos y bebidas, el componente de mayor peso dentro del IPC. Tras dos meses con incrementos superiores al 3%, el relevamiento de la consultora mostró para abril un alza cercana al 1%.
Dentro de ese rubro, la carne vuelve a ocupar un lugar determinante, aunque esta vez como factor de alivio. Según C&T, aumentó 2% en abril, “el menor ritmo desde septiembre del año pasado”. También colaboraron bajas en frutas y verduras.
La moderación en carnes ya había sido anticipada semanas atrás por distintos relevamientos privados. Un informe de Fundación Capital había calculado que ese rubro explicó cerca de 0,7 puntos de la inflación núcleo de marzo, luego de acumular un aumento de 37% entre noviembre y marzo en el Gran Buenos Aires.
Ese mismo informe proyectaba para abril una estabilización de los precios ganaderos y una inflación en torno al 2,7%.

María Castiglioni anticipó la desaceleración semanas atrás
La desaceleración que ahora reflejó el informe de C&T ya había sido adelantada por Castiglioni a mediados de abril, durante una entrevista con el programa Cuentas Claras de El Cronista Stream.
“Abril nos está dando entre 2 y 2,5%, si esto sigue así bajaría hasta ese nivel”, había afirmado entonces.
La economista explicó que la moderación respondía a tres factores principales: “Los alimentos aumentan bastante menos, no hay tanta suba de tarifa y en educación ya pasó lo peor”.
Este domingo, tras difundirse el nuevo informe, Castiglioni reforzó esa visión en declaraciones a Radio Mitre.
“Yo creo que en los próximos meses vamos a empezar a ver una desaceleración de la inflación”, sostuvo.
“En abril nos dio 2,4% en C&T, con alimentos aumentando mucho menos, que es un rubro muy sensible. Y mayo creemos que va a ser menor”, agregó.

La directora de la consultora también remarcó la importancia de consolidar el proceso desinflacionario para estabilizar expectativas y recuperar el crédito.
“La clave acá para salir adelante es que se consolide la desinflación, porque tomar decisiones con inflación alta y volatilidad es imposible. Desaparece el crédito, no hay perspectivas”, afirmó.
El consenso del mercado ya esperaba una baja
Más allá de la proyección de C&T, el mercado ya descontaba que abril mostraría una desaceleración respecto de marzo.
Los break even de inflación relevados por operadores financieros apuntaban a un IPC cercano al 2,8%, mientras que consultoras como Eco Go proyectaban un 2,3%.
En paralelo, distintos indicadores de alta frecuencia reflejaron una menor presión inflacionaria en la segunda mitad de abril, especialmente en alimentos.
El consenso privado también esperaba que el dato de marzo hubiera representado el pico inflacionario del año, tras una combinación de factores estacionales, subas en combustibles y el fuerte impacto de la carne.
La narrativa oficial y el debate sobre las causas de la inflación
La desaceleración proyectada para abril también vuelve a poner en discusión la explicación oficial sobre la dinámica inflacionaria de los últimos meses.
El Gobierno sostiene de manera recurrente que “la inflación es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario”, en línea con la definición clásica de Milton Friedman. Sin embargo, durante las últimas semanas, tanto el presidente Javier Milei como funcionarios del equipo económico atribuyeron la aceleración inflacionaria de marzo a factores no estrictamente monetarios.
Entre ellos mencionaron el “shock político” generado tras la derrota oficialista en las elecciones legislativas bonaerenses del año pasado, la caída en la demanda de dinero, la dolarización de carteras, la suba de tasas, el aumento de la carne, la educación y el impacto internacional sobre combustibles.
Ahora, en el inicio de una nueva desaceleración, los elementos que aparecen detrás de la mejora tampoco son exclusivamente monetarios: menor presión en alimentos, desaceleración de la carne, desaparición del efecto educación y moderación tarifaria.
Desde el punto de vista técnico, el señalamiento es válido como observación sobre el corto plazo. En macroeconomía suele distinguirse entre las causas estructurales de la inflación —vinculadas al régimen monetario y fiscal— y los factores transitorios o de precios relativos que alteran la trayectoria mensual del índice. En ese marco, la narrativa oficial combina ambas dimensiones: reivindica el ancla monetaria como explicación de largo plazo, pero apela a shocks sectoriales, políticos o estacionales para explicar desvíos temporales.
Caputo insiste con un escenario de mejora
En paralelo a las señales de desaceleración inflacionaria, el ministro de Economía, Luis Caputo, ratificó en los últimos días el optimismo del Gobierno sobre el rumbo económico.
“Los próximos 18 meses van a ser los mejores que Argentina haya visto en las últimas décadas”, aseguró durante una entrevista difundida por el Ministerio de Economía.

La apuesta oficial es que una desaceleración sostenida de la inflación permita consolidar la recuperación del crédito, el consumo y la actividad, luego de un comienzo de año marcado por mayor volatilidad en precios y tasas.















