

Los niveles de agotamiento de la economía cotidiana se profundizan y la caída del poder adquisitivo se traslada a mayores recortes en los hogares. Así lo registró el último Monitor de Opinión Pública (MOP) realizado por la consultora Zentrix, el cual refleja un creciente malestar económico en la rutina de las familias.
El relevamiento, realizado sobre 1559 casos a nivel nacional, reveló un menor margen en la capacidad real para llegar a fin de mes, lo que obliga a las familias a resignar consumos.
Solo una minoría resiste: 8 de cada 10 argentinos resignan gastos
El dato más contundente es que ocho de cada diez encuestados reconoció que tiene que resignar gastos para sostenerse (81,6%). Los recortes abarcan desde salidas de ocio hasta compras habituales del hogar.
Sin embargo, en los casos más críticos afecta a las necesidades básicas. En detalle, el 28,8% de las familias hoy se ve obligada a recortar gastos en alimentos, salud o servicios.
“El ajuste, así, dejó de ser una discusión abstracta sobre variables macroeconómicas para convertirse en una experiencia cotidiana de privación, donde una parte importante de la sociedad ya no está recortando excedentes, sino aspectos centrales de su vida diaria”, sostiene la consultora.
Al mismo tiempo, el estudio señala que el deterioro del poder adquisitivo sigue siendo uno de los principales factores de pesimismo social. El 86,6% de los encuestados afirma que su salario no le gana a la inflación, el peor valor de toda la serie de Zentrix.
Esta cifra supera el 74,7% registrado en enero y el 83,9% de marzo. Según el informe, el dato evidencia que “la inflación ya no se mide en decimales, sino en cuánto dura el ingreso, cuánto margen queda después de pagar lo básico y hasta qué fecha del mes se puede sostener el consumo habitual”.
Asimismo, la percepción sobre la llegada a fin de mes es contundente: un 60,4% de los consultados afirma que sus ingresos le alcanzan solo hasta el día 20.

Para Zentrix, este valor refleja que “la tolerancia social frente al ajuste empieza a depender cada vez más de la credibilidad del Gobierno”.
Desconfianza sobre el INDEC y el dato de inflación
Por este motivo, el 70,3% de los consultados considera que el dato oficial de inflación no refleja la variación de precios percibida. Se trata de un salto importante respecto de enero, cuando esa mirada alcanzaba al 56,4%, el valor más bajo de la serie.
Al respecto, la consultora sostiene: “Cuando la inflación oficial deja de coincidir con la sensación cotidiana de encarecimiento, el problema deja de ser estadístico y pasa a ser político, porque se debilita la confianza en una de las referencias centrales con las que el Gobierno busca reforzar el debate económico”.
Ruptura del pacto anticasta
Si bien la lucha contra la casta es una de las principales banderas simbólicas de Javier Milei, comienzan a observarse signos de desgaste en la opinión pública. Según el relevamiento, un 66,6% considera que el pacto “anticasta” se rompió y que el Gobierno se convirtió en parte de aquello que prometía combatir.
Los analistas señalan que esta percepción no solo erosiona “la imagen de una administración, sino el núcleo simbólico que le daba sentido político a su discurso”. “En otras palabras, la sociedad empieza a percibir una contradicción entre el relato fundacional del mileísmo y la forma en que hoy se interpreta su ejercicio del poder“, remarca el informe.
Además, el 57,3% percibe una corrupción generalizada en la gestión, mientras que el 60,2% interpreta las denuncias recientes como parte de un problema general de gobierno.
“La corrupción aparece como el principal desafío del país, incluso entre quienes votaron al oficialismo en 2025, por encima del desempleo, la inflación o el salario, lo que muestra que el problema ya perfora al propio universo simbólico del mileísmo”, concluye el informe.













