

El presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino, pasó por Pulso Financiero, el nuevo ciclo de El Cronista Stream, y trazó un panorama sobre la actualidad del sector agropecuario, marcado por las turbulencias geopolíticas y las fuertes expectativas de una cosecha histórica.
Además, el dirigente analizó los desafíos inmediatos en la estructura de costos y el extenso camino que deberá recorrer la ganadería para recomponer su stock tras años de deterioro.
Respecto al impacto del conflicto bélico internacional, Pino advirtió sobre una fuerte presión en los valores de los insumos clave y un inminente encarecimiento del gasoil.
Como contrapartida, destacó la posición geográfica del país: “De esta situación fea de guerra, que la verdad que es impresionante, también Argentina puede salir muy bien parada [...] hoy es un gran beneficio estar lejos de donde está el problema”.
En el plano agrícola, el titular de la SRA confirmó que para la cosecha se proyectan entre 47 y 48 millones de toneladas para la soja, y hasta 58 millones para el maíz. “Va a ser un cosechón. Yo creo que estamos el mismo escenario que tuvimos con el trigo, que nos sorprendió y fue impresionante. Todo indica que lo que viene por delante va a ser bueno”, aseguró. Además, dejó abierta la expectativa de una suba en las cotizaciones internacionales ante los actuales vaivenes globales.
Al abordar la crisis del mercado bovino, el dirigente fue categórico respecto al daño generado por las políticas de intervención. “Más de 20 años de una situación con el precio de la carne, con las vacas... no sé, a alguien se le ocurrió que la carne tenía que ser de un acceso para todos, algo por supuesto que está bien, pero a un precio que ellos decían de cuánto era. Bueno, eso fue nefasto para la producción”, sentenció Pino, y agregó sin tapujos: “Perdías plata produciendo, te fundías trabajando y de eso doy fe, conozco el tema”.
Esta rentabilidad negativa, sumada a la sequía de 2009 y las restricciones exportadoras, provocó una caída drástica del stock. En consecuencia, la frontera agrícola avanzó sobre la pampa húmeda. “La gente se deshizo de las vacas porque no era negocio y la ganadería se trasladó a zonas más difíciles para producir (...) Las pésimas decisiones políticas generan esta situación que tenemos hoy”.
En esa línea, aseguró que revertir este escenario y mejorar los índices de preñez demorará “por lo menos tres, cuatro años” de trabajo sostenido, y sumó un factor extra a la ecuación de la demanda que obliga a reinterpretar el mercado interno. “Culturalmente hay un consumo distinto porque se hizo mucho hincapié en que había que consumir menos carne roja por el colesterol y no sé cuánto, que salía Paul McCartney a decir ‘lunes sin carne’... Todo eso hace que la gente más joven coma menos carne”, concluyó.













