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A pocos meses de que comience el calendario electoral en varios distritos, la atención política empieza a concentrarse en la provincia de Buenos Aires. Allí, Axel Kicillof no podrá buscar una nueva reelección y los principales espacios ya miran la carrera por su sucesión.
En ese sentido, DC Consultores midió el humor social de los bonaerenses entre el 25 y el 29 de agosto, sobre una muestra de 1390 casos y arrojó un resultado contundente. El relevamiento expuso un escenario marcado por la demanda de cambios y la desconfianza hacia las principales fuerzas políticas.
El “auto viejo” de la Provincia de Buenos Aires: ¿alcanza con cambiar de conductor?
En julio, un relevamiento de la misma consultora expuso que uno de cada tres bonaerenses había resumido al modelo actual con una metáfora: “Un vehículo viejo, lento, que avanza por el carril de la izquierda y no permite que nadie lo supere”. Un mes después, la nueva encuesta de DC Consultores retomó esa figura, pero ahora la proyectó hacia el futuro y preguntó: dado que Kicillof no puede volver a ser candidato, si otro dirigente tomara el volante de aquel auto, ¿qué pasaría en la autopista?
La respuesta mayoritaria, que corresponde al 44,7% de los encuestados, indicó que “otro conductor cambiará de carril para acelerar, el auto tiene potencial”.
Sin embargo, el escepticismo también tiene peso propio: un 39,5% sostuvo que “el problema es el auto, no el conductor” y que la limitación se repetirá “maneje quien maneje”. Solo un 15,8% consideró que un recambio sería apenas un gesto sin cambio real.
Ni uno ni otro: la desconfianza del electorado en el peronismo y los libertarios
La ambivalencia frente a un posible recambio aparece dentro de un clima más amplio de desconfianza. Casi seis de cada diez consultados, que corresponde al 59,8%, afirmaron que no pondrían las manos en el fuego por ningún dirigente.
Esa crisis de representación convive con una demanda de cambio de rumbo, mencionada por el 63,7%, y con una exigencia que atraviesa buena parte del relevamiento: priorizar los resultados por encima del relato político.

El sondeo, en esa línea, puso a prueba a los dos principales espacios bajo la misma pregunta: qué es lo único que cada uno hace mejor que nadie más podría reemplazar hoy. En ambos casos, la opción más elegida fue la misma: “Nada, no encuentro algo positivo”, con el 48,7% para el peronismo bonaerense y el 42,7% para La Libertad Avanza/PRO.
Entre quienes sí encontraron atributos distintivos, el peronismo aparece asociado al “conocimiento real de las necesidades y el futuro de la gente” (23,1%) y a la contención social en el conurbano (15,4%), mientras que LLA/PRO es reconocido principalmente por el “orden fiscal y la baja de impuestos” (29,2%) y por un discurso directo sin relato (17,9%).
La consigna más elegida: “Resultados, no relato”
Entre las cinco frases de campaña presentadas sin identificar a sus autores, la de mayor aceptación fue “la provincia no necesita más relato, necesita resultados”. Alcanzó un 64,2% de adhesión, frente a un 14,3% de rechazo.
En cambio, “el Estado tiene que estar cerca de quien más lo necesita” obtuvo un 41,5% de rechazo. A su vez, el 51,7% consideró que “se terminó el curro político, empieza la gestión de verdad” era una frase vacía.













