El presidente Javier Milei, contó que busca avanzar en una ley que replique el “cierre”, o shutdown, que se da en Estados Unidos ante la falta de presupuesto para el funcionamiento del Gobierno
El presidente contó que trabaja junto al ministro de Economía, Luis Caputo, el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, y el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, en “el armado del shutdown del Poder Ejecutivo, de la política. Cuando agotas el presupuesto, no se puede gastar más y se apaga el Estado”. En este sentido, agregó que trabajan en una ley que habilite el mecanismo.
Por el anticipo del presidente, el esquema argentino sería diferente al estadounidense y se limitaría al agotamiento del presupuesto vigente, lo que iría en contra de las ampliaciones presupuestarias, más no así las reasignaciones de recursos.
En el caso de Argentina, el Gobierno ha logrado tener dos años de gestión sin presupuesto aprobado por el Congreso a partir de la prórroga por decreto del presupuesto del año previo. De hecho logró hacer algo inédito, que fue tener dos años consecutivos (2024 y 2025) regidos por la prórroga del presupuesto de 2023, actualizado en base a inflación y los gastos efectivamente hechos, y ampliaciones presupuestarias. Algo así no podría ocurrir con la ley que rige en Estados Unidos.
Lo propuesto por el presidente hace referencia al mecanismo que rige en Estados Unidos. En este caso, el “cierre” del Gobierno se da cuando el Congreso no aprueba el Presupuesto a tiempo. Esto es, antes del primero de octubre de cada año, cuando comienza a regir cada período fiscal.
El modelo estadounidense implica que si se llega al shutdown, todas las oficinas y programas no esenciales o con gastos obligatorios (los fijados por ley), dejan de funcionar. En ese país, se implementan vacaciones forzosas o suspensiones a los trabajadores hasta que se restablezcan las operaciones.

Un ejemplo de gastos obligatorios en el caso argentino son aquellos aprobados por leyes particulares, como el pago de jubilaciones, que fue recientemente modificada por el Ejecutivo para que su pago sea ajustado por inflación.
En Estados Unidos se mantiene el funcionamiento de las fuerzas armadas, el servicio postal, servicio de salud, controladores aéreos. Sin embargo, eso no garantiza que vayan a recibir su remuneración a tiempo, a raíz de la parálisis en las transferencias del Ejecutivo, aunque es habitual que se les pague una vez que se restablezcan las funciones habituales.

Entre los programas y oficinas suspendidas por los cierres del Gobierno se contabilizaron en 2013 y 2018 el programa de asistencia nutricional, parques nacionales, museos y zoológicos nacionales, la administración de alimentos y medicamentos (FDA) suspendió algunas tareas, y los veteranos de guerra que no recibieron cheques a tiempo.
A pesar de esto, los congresistas sí continúan recibiendo sus salarios en ese proceso, porque la ley establece que los cambios en sus ingresos no pueden entrar en vigencia hasta después del siguiente recambio del Congreso.
La extensión en el tiempo de los shutdown se ha traducido en que, en algunos casos, llegara a suspenderse el dictado de clases o la recolección de basura.
Estados Unidos tuvo 20 cierres desde 1977. Los dos más largos se dieron bajo mandatos de Donald Trump. El último, en 2025, se extendió hasta mediados de noviembre, por 44 días. El anterior, en 2018, en la primera presidencia e Trump, fue por 35 días.
Una alternativa habitual es la extensión temporaria o aprobar el financiamiento por una cantidad limitada de días hasta que se consiga la sanción del presupuesto para el año que comienza.


















