En medio de las tensiones internas por las dudas sobre la continuidad de José Velis al frente de la Dirección General de Aduana (DGA), el organismo dio a conocer resultados de gestión y anticipó un nuevo sistema para evitar discrecionalidad.
La ausencia del titular de la Aduana esta semana en la celebración del Día de la Exportación, que contó con la participación del canciller Pablo Quirno y los ministros de Economía y Desregulación, Luis Caputo y Federico Sturzenegger, volvió a instalar la sospecha sobre el regreso del funcionario.
El misterio se inscribe en la disputa política entre Karina Milei y Santiago Caputo, a quien responde el actual jefe de la Aduana. En ese sentido, aunque oficialmente responden que regresó “con normalidad”, empresarios aseguran que su perfil bajó y no participa en reuniones.
En su reemplazo, durante el encuentro que organizó CERA, Diego Figueroa, consejero de la DGA explicó que el organismo busca reemplazar “decisiones discrecionales” a partir de una matriz de riesgo algorítmica.
El funcionario explicó que la gestión busca avanzar hacia una “selectividad inteligente”, basada en perfiles de riesgo y no en decisiones individuales de los funcionarios.En este camino, la Aduana redujo en un 60% la cantidad de exportaciones derivadas al canal rojo desde 2023.
“Hoy por hoy aumentó mucho la selectividad inteligente en desmedro de la selectividad con decisión de la persona”, dijo y detalló que la matriz de riesgo incorpora información sobre los exportadores, las aduanas, las mercaderías, los antecedentes y los despachantes, entre otros datos.
Todo bajo el objetivo de reducir la discrecionalidad en la asignación de los canales de control. En esa línea, explicó que el pase de una operación del canal verde al rojo ahora requiere la intervención de una jefatura de nivel división, que queda identificada como responsable de la decisión.

El canal rojo, en el centro de la discusión
El canal rojo implica un control físico y documental de la mercadería. Para los exportadores, puede generar demoras, costos adicionales de almacenamiento, movimientos y contratación de personal, especialmente cuando se trata de cargas voluminosas o productos perecederos.
Figueroa recordó que durante años se aplicaron controles generales que obligaban a revisar la totalidad de determinadas cargas, incluso cuando no existían indicadores concretos de riesgo. Como ejemplo, mencionó operaciones de exportación de frutas en las que se exigía descargar y revisar cajas completas. “Nosotros escaneábamos todo, bajábamos todo a piso”, relató.
El funcionario planteó que la Aduana debe encontrar un equilibrio entre el control del tráfico internacional y la facilitación de las exportaciones. “Como funcionarios estamos obligados a cumplir la ley”, aclaró, aunque reconoció que algunas regulaciones y prácticas terminaron generando controles desproporcionados.

El nuevo mecanismo se enmarca en la lógica de control ex-post que abrió el Gobierno; si bien la matriz diseñada por la Secretaría de Comercio sirvió para agilizar las operaciones, fuentes oficiales aseguraron en off the record que “se están haciendo ajustes”, particularmente para la importación.
Para evitar el canal rojo, las empresas tienen que presentar documentación. Frente a las demoras o mecanismos de dilación como la presentación incompleta de requisitos, la Secretaría de Comercio fijó un plazo estricto de 10 días por requerimiento y de no cumplirlo, la empresa pasa a canal rojo.
Tiempos de liberación
La Aduana también difundió los tiempos actuales de desaduanamiento de las exportaciones. Según Figueroa, el 33% de las operaciones se libera dentro de las 24 horas, mientras que otro 31% lo hace dentro de las 48 horas. El resto demora más de ese plazo.
“Si me preguntás a mí, son números que no me gustan”, admitió el funcionario, quien atribuyó parte de las demoras a la intervención de terceros, cuestiones operativas de las terminales y costos asociados con el movimiento de mercadería y la asignación de turnos.
Nuevo Malvina
La Aduana trabaja para reemplazar el sistema actual, al que consideró “arcaico” por una nueva plataforma denominada Gestión Integral de la Realidad Aduanera, que comenzaría a implementarse el próximo año.
La intención es desarrollar una herramienta digital desde cero que reemplace la actual dependencia de múltiples sistemas satélites conectados con el sistema Malvina.
“Tenemos más de 25 sistemas satélites”, explicó Figueroa, y sostuvo que esa estructura dificulta la aplicación de nuevas tecnologías, incluidos sistemas de inteligencia artificial para mejorar la selección de cargas y evitar escaneos innecesarios.
La Aduana ya trabaja en algunos proyectos de inteligencia artificial, aunque todavía no se encuentran aplicados de manera generalizada. El funcionario reconoció, además, que el organismo tiene pendiente publicar más indicadores sobre su funcionamiento, como los tiempos de despacho y levante.
Controles en planta
Como medida de corto plazo, la Aduana destacó la implementación del régimen de operador en planta, formalizado mediante la Resolución 5570 de ARCA.
El mecanismo permite realizar los controles en el lugar donde se produce o consolida la mercadería, lo que puede reducir los costos de traslado de personal y movimiento de cargas, especialmente en zonas alejadas de las oficinas aduaneras.
Según explicó Figueroa, el sistema se gestiona mediante turnos y un repositorio digital, con monitoreo de la carga y la posibilidad de realizar controles físicos cuando resulte necesario. Varias empresas se encuentran avanzando en el proceso de certificación para operar bajo este régimen.
Durante el panel, la Aduana también confirmó que no existe por el momento un proyecto oficial en trámite para reformar el Código Aduanero, aunque Figueroa sostuvo que la Dirección General está de acuerdo con actualizarlo y que la intención es convocar al sector privado.
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