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En el marco del Día de la Exportación, que se celebra este martes en el Palacio Libertad, el presidente de la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA), Fernando Landa, cuestionó las restricciones cambiarias que todavía pesan sobre el sector y sostuvo que la exportación continúa “penosamente contenida en un corralito diseñado con la emergencia que ya no está”.

Ante la escucha del canciller Pablo Quirno y previo a la disertación del ministro Luis Caputo, Landa señaló que los exportadores deben operar bajo un régimen penal cambiario vigente desde 1971, que obliga al ingreso y la liquidación de las divisas generadas en el exterior bajo amenaza de sanciones.

“Esta actividad vinculada universalmente al crecimiento existe desde hace 55 años a la sombra de una ley penal”, dijo y remató: “Valiente ha de ser el exportador”.

El titular de CERA también marcó una desigualdad frente a quienes comercializan bienes y servicios en dólares dentro del mercado interno. Según planteó, esos actores no tienen la obligación de liquidar las divisas, aun cuando no las generan, mientras que el exportador enfrenta un régimen de control y penalidades que, a su juicio, no tiene equivalentes en la región.

Landa comparó la situación argentina con los regímenes vigentes en países como Libia y Pakistán, aunque remarcó que incluso en esos casos existen mayores niveles de flexibilidad. Además, reclamó la eliminación de los mecanismos de “doble sanción” y cuestionó las demoras en el pago de reintegros a la exportación.

“No podemos seguir exportando impuestos”, sostuvo el empresario, quien pidió que los reintegros sean recuperados sin demora y que se avance hacia una cuenta única aduanera y tributaria. El objetivo, explicó, es liberar fondos que hoy permanecen retenidos y que podrían destinarse a inversión, producción y generación de nuevas divisas, especialmente en el caso de las PyMEs.

Si bien el sector privado comparte las proyecciones oficiales que apuntan a que las exportaciones argentinas superarán este año los u$s 100.000 millones, para CERA, el desafío será que esa expansión no dependa solamente de mejores precios o de factores externos.

La entidad pone el foco en que la expansión no se ve reflejada en un aumento de la cantidad de empresas exportadoras; en ese sentido Landa reconoció las reglas estables, pero pidió menor presión tributaria y un marco cambiario que deje de funcionar como una barrera para quienes producen y venden al mundo.

La respuesta oficial

Frente a ese planteo, el canciller Pablo Quirno puso el foco en la estrategia oficial para abrir nuevos mercados y generar condiciones de previsibilidad para los productos argentinos.

El funcionario destacó el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea como un ejemplo de éxito para incrementar las ventas externas y mencionó también las negociaciones con el sudeste asiático, India, Vietnam, Singapur, Japón y Emiratos Árabes. En ese sentido, aseguró: “Si el Mercosur se demora, avanzaremos por la vía bilateral”.

Quirno vinculó las oportunidades comerciales con el potencial energético y minero del país. Señaló que la Argentina, al ser considerada una zona de paz y contar con energía y minerales críticos, puede posicionarse de manera diferente en el escenario internacional, especialmente después de haber dejado atrás el déficit energético.

El canciller también se refirió al acuerdo firmado con Estados Unidos, que definió como una alianza estratégica con componentes comerciales, de inversión y financiamiento. “Argentina tiene hoy los activos estratégicos que le interesan al mundo”, afirmó.

Consultado por este medio sobre la visita postergada a China, Quirno evitó dar una fecha y señaló que las conversaciones continúan. Confirmó, sin embargo, que viajaría junto con el ministro de Economía, Luis Caputo, y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.