A pesar de los cambios geopolíticos y las diferencias entre los mandatarios, Brasil se mantiene como el principal socio comercial de Argentina. Las posturas casi antagónicas de los competidores tienen en frente a burocracias persistentes.
Ante una ratificación de Lula da Silva, no se esperan mayores cambios en la política exterior, y en particular en el vínculo comercial con Argentina, incluso a pesar de las rispideces con Javier Milei.
Sin embargo, incluso ante un triunfo de Flavio Bolsonaro, la política comercial no se prepara para mayores cambios. La explicación radica en la potencia de la cancillería brasileña, Itamaraty, que guía hace años la política comercial del país.
“La relación bilateral con Brasil tiene un peso muy importante para Argentina, ya que es el principal socio comercial de nuestro país. La relación no es simétrica, ya que Argentina oscila entre el tercer y cuarto puesto. Además, ambos países son el eje central del Mercosur, lo que añade lazos profundos y de no tan sencilla modificación, aunque cambien los gobiernos”, dijo el jefe de economía de la Cámara Argentina de Comercio, Matías Bolis Wilson.
Continuidad
Muchos especialistas coinciden en que hay líneas que se mantendrán sin cambios. Welber Barral, exsecretario de Comercio Exterior durante el segundo mandato de Lula y especialista en comercio exterior, consideró que “Brasil va a seguir intentando firmar acuerdos de libre comercio, en busca de la diversificación comercial y no depender tanto de China, mientras busca mercados alternativos a Estados Unidos” en cualquiera de los dos escenarios electorales.

Tampoco vislumbra mayores cambios en materia de inversiones y proyectos comunes: “Las inversiones de exportación de gas, o las empresas argentinas que se instalan en Brasil, eso no va a cambiar. Lo mismo con la conexión interoceánica que atravesará Uruguay, Argentina y Chile. “Itamaraty es muy estable”, destacó Barral.
Las cadenas de suministro y comerciales resistirían las tensiones que puede haber entre mandatarios, consideró Victor Ferro, doctor en relaciones internacionales de la Universidad Pompeu Fabra. “Son cadenas que se construyeron hace mucho tiempo.
Para Gustavo Perego, director de Abeceb, los países comparten que son economías “desancladas y a dos velocidades” con sectores que generan dólares y otros deficitarios: “El comercio bilateral se centra en el acuerdo automotriz. Sin eso, no queda mucho. Lo que opera es cómo están los mercados internos, si tienen más o menos demanda”.
Lula vs. Bolsonaro
Una de las dificultades que anticipa Perego es que Lula “va a tener problemas para gobernar”, por tener un Congreso de mayoría de centro derecha y porque que deberá hacer un ajuste para recuperar el superávit fiscal, lo que enfriará la economía y presionará al comercio con Argentina.
Por su parte, Barral consideró que “si gana Bolsonaro, puede cambiar mucho en el posicionamiento porque hay una carga ideológica más fuerte, más próximo de Estados Unidos e Israel, con menos entusiasmo con China, y mayor cercanía con Milei”. Respecto del Mercosur, esto lo llevará a acelerar negociaciones con Donald Trump para cerrar un acuerdo con Estados Unidos.
Que exista el acuerdo con la Unión Europea ya implica un cambio radical para el Mercosur, sostuvo Perego: “Si entra Bolsonaro, va a haber un esfuerzo más grande por cerrar negociaciones. Cualquiera de sus candidatos para Itamaraty tiene un perfil más aperturista. Así y todo, Brasil es más proteccionista que Argentina”.

Ferro destacó que, políticamente, Brasil y Argentina son sus vínculos más importantes a la hora de insertarse internacionalmente: “Siempre intentan buscar insertarse de modo conjunto”.
Una posibilidad que agregó el investigador es que, con Bolsonaro, el Mercosur migre hacia una zona de libre comercio y no solo una unión aduanera: “Todos los intentos de flexibilizar más el arancel externo común, que ya fue flexibilizado, están sobre la mesa”, agregó y subrayó la posibilidad de sumar códigos arancelarios a las excepciones o relajar las exigencias a los socios que firmen sus propios acuerdos comerciales que flexibilicen el arancel incluso sobre más códigos arancelarios de los permitidos inicialmente.
De cualquier forma, Perego espera una economía más fría para Brasil el año próximo: “Nunca puede ser bueno para Argentina que la economía más grande de la región y su principal socio tenga una crisis”, concluyó Perego.
Industria
En el caso de la industria, Barral consideró que Milei busca una apertura unilateral, “pero en Brasil es distinto. Cuando ganó Jair Bolsonaro empezó con un discurso de libre comercio y baja de aranceles, pero no avanzó porque hay resistencias del Congreso y de la burocracia de Itamaraty”.
Además, el exfuncionario brasileño consideró que “en la práctica, la política industrial es muy defendida por el Congreso, la producción industrial brasileña tiene respaldo. Pasa algo similar pero con más peso con la Confederación Nacional de Agricultura, que tiene el bloque más fuerte del Congreso. Esos grupos están más cerca de Bolsonaro”.

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