

Las librerías reclaman la emergencia en el sector en todo el país ante una caída cercana al 42% en la facturación y del 25% en las ventas respecto al 2023, que se combina con un fuerte aumento en los costos operativos.
El reclamo fue expuesto por la Federación Argentina de Librerías, Papelerías y Afines (FALPA) en busca de sostener la actividad de la red de librerías independientes en todo el país, remarcando que “cuando una librería cierra, no desaparece solamente un comercio”, al indicar que “se pierde un espacio de encuentro, de acceso a los libros y de promoción de la lectura en cada comunidad”.
Entre los reclamos principales, el sector librero exige la devolución del crédito fiscal del IVA y el acceso a líneas de financiamiento con tasas blandas para hacer frente a la situación de endeudamiento generalizado que atraviesan las pymes nacionales.
Asimismo, las entidades solicitan la creación de una tarifa federal reducida para el envío de paquetes, buscando garantizar la circulación de las producciones de editoriales provinciales y lograr una paridad de condiciones frente a las plataformas de e-commerce.
Desde FALPA expusieron en el relevamiento sobre 1200 comercios independientes la combinación de una caída real de la facturación del 41,5% frente a un aumento del 31,1% en los costos operativos entre 2023 y 2026.
En adhesión al reclamo, la Fundación El Libro emitió un comunicado manifestando su “profunda preocupación y expresamos nuestro total respaldo a la declaración de Emergencia Librera”.
Desde la institución remarcaron que la presencia de librerías de cercanía en cada pueblo o localidad es una condición indispensable para el desarrollo federal, la democratización del acceso a la lectura y la formación ciudadana.

En este sentido, indicaron que “las librerías independientes constituyen un invaluable capital cultural”, afirmando que “son los espacios que garantizan la bibliodiversidad, dan visibilidad a sellos editoriales pequeños y medianos, y ofrecen la mediación comprometida de los libreros”.
De esta manera, sostuvieron que “si estos espacios cierran, se empobrece el ecosistema editorial, se profundiza la desigualdad en el acceso al libro y se debilita aún más la formación lectora en nuestro país”.















