

El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) elevó a naranja el alerta en la Ciudad y sus alrededores por lluvias y tormentas fuertes, algunas localmente severas, previstas para las próximas horas.
“Las mismas podrían estar acompañadas por intensas precipitaciones en cortos períodos, caída de granizo de diversos tamaños y fundamentalmente ráfagas intensas que podrían superar los 100 kilómetros por hora”, precisó el Gobierno porteño en un comunicado difundido a la prensa.

Asimismo, informó que “se esperan valores de precipitación acumulada entre 20 y 50 milímetros, pudiendo ser superados de manera puntual”.
Este fenómeno climático podría estar vinculado al fortalecimiento de “El Niño”, cuya influencia en Buenos Aires comenzará a hacerse más evidente durante la llegada de la primavera.
¿Qué es “El Niño”?
En condiciones normales, los vientos alisios soplan de este a oeste, empujando las masas de agua cálida hacia el Sudeste Asiático y Oceanía. Esto permite que, del lado sudamericano, las aguas profundas asciendan a la superficie, trayendo frío y una abundancia extraordinaria de nutrientes.
Sin embargo, cuando El Niño irrumpe, el engranaje se rompe:
- Debilitamiento de vientos: Los vientos alisios pierden fuerza o invierten su dirección.
- Invasión cálida: Las enormes reservas de agua caliente acumuladas en el oeste viajan de regreso hacia las costas de América.
- Desborde atmosférico: Este desplazamiento altera la presión del aire y los patrones de evaporación, desatando una reacción en cadena en la atmósfera de todo el globo.
Un tablero de ajedrez global: sequías e inundaciones
Los efectos de El Niño no se quedan en el mar; se traducen en extremos meteorológicos dispares según la región del mundo. Mientras el sudeste asiático y Australia suelen sufrir sequías agudas e incendios forestales devastadores, el continente americano experimenta la otra cara de la moneda.
En Sudamérica, por ejemplo, las consecuencias varían drásticamente por latitud:
- El litoral y la región central suelen registrar precipitaciones muy por encima de la media, con desbordes de ríos y severos problemas de inundaciones urbanas y rurales.
- La agricultura y la infraestructura quedan expuestas a pérdidas millonarias debido a la alternancia de temporales extremos y anomalías térmicas.













