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Se habían aprobado otros tres pliegos judiciales apenas minutos antes en el Senado cuando El Cronista accedió al despacho oficial del ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, para una extensa entrevista con el hombre de Javier Milei que relanzó la gestión judicial y pasó de dos pliegos para la Corte Suprema en rojo a un récord de nombramientos en tan solo meses.
“Recién se aprobó el de Alejandro Javier Catania, Juan Pedro Galván y el de Juan Manuel Mejuto”, fue destacó el funcionario, con un ojo en las múltiples pantallas que monitorean las noticias desde su oficina de la calle Sarmiento. Sobre la mesa ratona, entre Mahiques y los cronistas de este medio, descansaba un ejemplar del Código Procesal Penal. Una bandera azulgrana decoraba su escritorio y diversas fotos familiares, las repisas de sus oficinas
Parte de la tanda de candidatos que hoy están en discusión fueron propuestos por el propio Mahiques ocho años atrás, cuando era subsecretario de Política Penitenciaria y representante del Consejo de Magistratura, durante la gestión de Mauricio Macri. Al cierre de esta nota, el ministerio acumula 169 designaciones de jueces, fiscales y defensores, la cifra más alta registrada en el período de un año.
El ministro asegura que se logró porque son “intachables”, y por ende consiguieron un “acuerdo político”. Busca que se repita la dinámica cuando sea el turno de completar la Corte Suprema: los tiempos podrían adelantarse aunque hasta ahora el Gobierno había sido categórico en que las dos vacantes de la Corte Suprema se cubrirían después del 2027, en un eventual segundo mandato de Milei.
“Puede tomar la decisión de cubrirlas este año o el año próximo”, desliza ahora Mahiques. Así y todo, se ocupa de resaltar que el Presidente todavía no le consultó por candidatos, pero él ya tiene un perfil en mente de cómo debería ser.
Por ahora, el plan de Justicia es seguir completando vacantes y avanzar a fondo con una reestructuración del mapa judicial: eliminar entre 160 y 170 cargos vacantes en la Justicia federal y nacional para crear alrededor de 60 puestos nuevos en las provincias. A ellos se suma una reducción del Consejo de la Magistratura y una reforma integral del Código Penal que, producto de los desacuerdos internos del Gobierno, recién podría ver la luz al final de la gestión o en el arranque de una segunda.
-Le tocó estar de los dos lados de la mesa, como procurador en la Ciudad y al frente de la Asociación Internacional, y como funcionario político, primero subsecretario y ahora ministro de Justicia. ¿En qué lugar se siente más cómodo?
-Qué pregunta... Lo que estoy haciendo me gusta mucho. La verdad que lo estoy disfrutando. Estoy disfrutando el rol que me dio el presidente Javier Milei y Karina Milei. Me siento respaldado y con libertad de hacer lo que estoy haciendo. Me encanta. También me encantaba ser fiscal, me gusta mucho el rol judicial. Vengo de una familia judicial, como algunos la llaman peyorativamente, para mí es un orgullo. Yo nací y mi padre era juez. A mí me gusta mucho la Justicia. La disfruto, lo sentí mientras estuve con mucha vocación. Son cosas distintas. Hoy estoy acá y me siento muy cómodo.
-¿Volvería a la Justicia? ¿Qué lugar le restaría ocupar: juez, procurador a nivel nacional, tal vez?
-Sí, ¿por qué no? Pero hoy pienso en esto. Hoy estoy como ministro de Justicia, que es un cargo demasiado importante, con una responsabilidad enorme. Y pienso en ser ministro. El día de mañana se verá.
-Le tocó asumir un ministerio que en la interna de gobierno estaba inclinado hacia el lado opuesto del famoso Triángulo. ¿Qué tan difícil fue también tomar esa posición?
-Yo no siento ninguna interna. Sí hay, obviamente, pensamientos diferentes. Pero bueno, en todos lados hay gente que viene de distintos equipos. Yo no tuve ninguna dificultad en ningún momento. Sí me tocó asumir el Ministerio de Justicia en un momento... extraño, podría decirse, porque hacía mucho tiempo que no se mandaban pliegos al Senado. Y bueno, tuve la oportunidad de llegar y tener todo esto para estudiar y empezar a cubrir la cantidad de vacantes que había en el Poder Judicial: Ministerios Públicos, de la Defensa, de la Procuración General. Y yo que vengo de ahí, sé lo que significan todos estos nombramientos, todas estas expectativas, ansiedades de gente que hacía años que venía concursando, de movimientos que se van dando dentro de los poderes de los Ministerios Públicos o del Poder Judicial. Ustedes piensen que cuando asume un secretario como juez, se genera todo un movimiento en la estructura de empleados. Entonces, se dispara cierta revolución con todos estos nombramientos. Hoy la verdad es que estoy muy conforme.
-En aquellos meses tuvo lugar el rechazo del Senado a los nombres de la Corte. ¿Cómo se reinstala el Gobierno en una negociación judicial después de ese traspié? ¿Cómo fue la repercusión en el ámbito judicial?
-Fue bastante antes de que yo asuma. Llegué en marzo ya con el tema muy digerido. Yo lo he hablado con el Presidente, lo hemos dicho en varias oportunidades. Hoy la prioridad es completar todas las vacantes de los juzgados, de las fiscalías, de las defensorías, de primera instancia y de cámaras. En el interior había situaciones que eran casi dramáticas, en donde cámaras federales estaban integradas por una sola persona, subrogancias que iban cientos de kilómetros. Siempre doy el ejemplo de una jueza de La Pampa que estaba subrogando en Tartagal. Esa es nuestra prioridad y sigue siendo nuestra prioridad. El Presidente va a cubrir la Corte. Será decisión de él si lo hace en el primer mandato o en el segundo mandato.
-Antes la definición había sido tajante: sostenían que solo después de 2027. ¿Hay chances entonces que el año que viene se vuelva a instalar el tema de la Corte?
-Sí. Te repito, es una decisión pura y exclusivamente del Presidente, que en este caso no me la delegó. Es una decisión muy importante, cubrir dos vacantes del máximo tribunal del país. Pero sí, puede tomar la decisión de cubrirlas o de mandar los candidatos este año, en el año próximo...
-¿De qué depende? O sea, ¿cuál es la condición que debe darse para que sea el momento oportuno para retomar esa discusión?
-Creería que tiene que haber un acuerdo político para generar consensos en los números en el Senado. Obviamente, mandar candidatos, candidatas que sean intachables, que no tengan cuestionamientos, y que los distintos sectores políticos estén de acuerdo, como viene pasando últimamente con los distintos magistrados que estamos proponiendo.
-O sea, ¿es viable que se negocien esos lugares, esos candidatos, con otros frentes políticos?
-Sí, a ver, no sé si la palabra es negociación, pero sí mandar a un candidato que no tenga cuestionamientos de distintas fuerzas políticas, para que pasen y obtengan los dos tercios que deben obtener. Tiene que pasar eso para mandar.
-¿Usted le hubiera recomendado los perfiles que originalmente postuló el Presidente, el de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla?
-Respeto lo que eligió el Presidente. La decisión la tomó él, así que cuando tenga yo la posibilidad y el Presidente me consulte, propondré los nombres que yo considere.
-¿Qué perfil debería tener hoy un juez de la Corte?
-A mí me gusta la idea de que quien integre tenga, como dice el Presidente, la doble H: la honestidad y la humildad, que tengan esas características. Y a mí me gusta el perfil del judicial. Pero bueno, tiene que ser alguien humilde, honesto, con vocación de trabajo, sea hombre o mujer. Hoy la Corte está integrada por tres miembros y ninguno fue judicial, así que tampoco es habitual que haya judiciales.
-¿Está bien, a su entender, la Corte de cinco miembros como formato o piensa que debería haber una reforma más importante para ampliarla?
-Creo que con cinco está bien. Hoy no hay ninguna reforma mayor en ese sentido.
-¿Es cierto que hay una vía paralela de negociación por los jueces de la Corte, una línea no oficial? Se habló de Borinsky, de Catalano, siempre están nombres surgiendo. ¿Esa conversación interna cómo la manejan?
-No, a ver, yo no le pregunto al Presidente quién le recomienda nombres o no. Surgieron, por los distintos medios de comunicación, que había distintos nombres. Siempre aparecen nombres dando vueltas para un lugar tan relevante como la Corte. Negociaciones paralelas, no, no hay. El Presidente estudia distintos nombres que le van acercando y cuando considere necesario me preguntará y hablaremos de los nombres y del momento.
Pacto Milei-Cristina por la Justicia y las polémicas en torno a los jueces Bertuzzi y Michelli
-Hubo mucha especulación sobre un pacto con Cristina Kirchner respecto al tema de la Corte Suprema, en su momento en torno al nombre de Lijo, y ahora en línea con las elecciones de 2027, para aliviar su situación judicial hacia adelante...
-Bueno, si hubo un pacto en su momento, evidentemente no prosperó. Y ahora no, no hay ningún pacto, absolutamente ninguno. Por lo menos yo no lo conozco.
-Muchos de los pliegos tienen amplio consenso en las votaciones salvo por la polémica en torno al juez Pablo Yadarola en el peronismo. Pero ¿cómo transita esa negociación, cómo es ese diálogo con los peronistas?
-Para mí es una buena noticia. Hoy se aprobaron tres pliegos judiciales de lugares muy importantes, muy relevantes como la Cámara Federal en lo Penal Económico. Y salieron con 66 votos a favor y cero en contra. Creo que eso es un buen caso institucional. Jueces que evidentemente no tienen cuestionamientos por ninguna de las fuerzas políticas.
-¿Hay un acuerdo político en el campo judicial entre el Gobierno y el peronismo?
-Es una buena gestión de Patricia Bullrich y los senadores de La Libertad Avanza que me excede a mí.
-Hubo mucho ruido en torno al nombramiento también del juez Pablo Bertuzzi por el lugar que ocupa en la Cámara federal y las causas sensibles que atraviesan al Gobierno y que eventualmente pueden llegar a desembarcar en su sala. ¿Cómo se posiciona desde lo político frente a esa situación?
-Siempre va a dar que hablar. A ver, el doctor Bertuzzi está hace ocho años en la Cámara Federal. Se le dio el concurso porque había sido trasladado en el gobierno de Mauricio Macri. Después del fallo de la corte, Bertuzzi concursó, quedó en condiciones de ser ternado, el Poder Ejecutivo lo elevó y juró y tomó posesión del cargo definitivo hace una semana. Hace ocho años que está en ese lugar, sacó determinados fallos y algunos maliciosamente dijeron “hace horas que ingresó a la Cámara o que es juez de la Cámara y ya sacó fallos”. Creo que es una muy buena decisión del Presidente haber nombrado o haber ratificado, en este caso, un juez como Bertuzzi. Después las especulaciones que puedan tomar a mí me exceden.
-Hay otro episodio polémico que marcó el tránsito de los nuevos pliegos que es el de la jueza Verónica Michelli, con el voto del Senado pero sin decreto aún, ¿qué interpretación hace de esa situación, pasado el tiempo?
-Es un acuerdo que le dio el Senado a una candidata que había sido propuesta ocho años atrás y bueno, en algún momento el Presidente tendrá que tomar la decisión de firmar el decreto siempre y cuando esté el tribunal habilitado o yo considere que sea necesaria en otro lado de la jurisdicción y se lo proponga al Presidente. Él tomará la decisión en definitiva. Hoy es uno de varios de los acuerdos que está esperando para ser firmado en algún momento.
-Otro fuero en el que han hecho particular foco es el la Justicia Nacional del Trabajo, quizás más hostil con el Gobierno. Hoy está en proceso el traspaso a la Ciudad pero, en el medio, se enviaron vacantes para cubrir posiciones. ¿Por qué llenar esos lugares si se está avanzando con la migración?
-Se firmó un acuerdo, un convenio. El convenio fue ratificado por el Congreso, lo ratificó la Legislatura hace poquito. Ahí se habla del traspaso de competencia de la Justicia laboral y del compromiso de no cubrir 30 juzgados de primera instancia. Ahora, hay una realidad, que es que la Justicia Laboral Nacional, por ahora, sigue recibiendo causas, tiene un caudal de causas viejísimas y en uno de los puntos habla de garantizar el normal servicio de justicia. Entonces, ¿qué hacemos? Bueno, cubrimos algunos lugares en la Cámara. Se fueron muchos jueces, se jubilaron. Obviamente había candidatos que yo consideraba que eran buenos, y para garantizar el normal servicio de justicia en la Cámara laboral cubrimos, cinco o seis vacantes, no me acuerdo cuántos fueron. Pero de primera instancia no mandamos a nadie.
-¿Siguen interpretando a la Justicia laboral como una Justicia pro-sindicatos, o sea, una justicia más hostil a los empresarios?
-Creo que fue variando la ideología que tenía en su momento, digamos, una parte de la Justicia del trabajo. Hoy creo que no, ya no es así. Y por eso estamos propiciando el traspaso de la Justicia a la Ciudad de Buenos Aires. No porque ideológicamente no sea afín a lo que nosotros queremos, sino porque es una deuda con la Ciudad de Buenos Aires que tiene que tener su Justicia como todas las demás provincias y ya la Corte lo viene sosteniendo los últimos siete años.
-¿Dónde se reubican los jueces?
-Los jueces nacionales quedarían como jueces de transición. Son los jueces que se ocupan de las causas que tienen en trámite. En un estimativo tienen 4 o 5 años todavía para seguir trabajando con las causas que hoy tienen los juzgados. A partir de ese momento en el que la Justicia laboral empieza a funcionar en la Ciudad de Buenos Aires dejan de nombrarse jueces en el plano nacional. Ya todo es de la justicia local. Los jueces que quedaron nacionales seguirán hasta que se le extingan las causas.
Los pliegos heredados de la Era Macri, los jueces electorales y los cambios al Código Penal
-En su momento cuando estuvo en el ministerio durante la gestión de Germán Garavano, tuvo una gran incidencia en lo que fue el armado de las tandas para cubrir vacantes. ¿Cuántas de aquellas nominaciones retomó para avanzar esta ocasión y cuánto hay propio de este turno en el ministerio?
-Había varias. De hecho me sorprendió cuando empecé a recibir candidatos. Algunos obviamente no me acordaba, pero ya los había recibido en 2017, 2018. No sé el número, pero sí hubo varios que yo en su momento elevé al ministro, a Garavano, para que mandáramos al Senado y ahora lo vuelvo a mandar, pero ya como ministro. En ese momento lo mandaba como subsecretario e incluso había armado la terna del Consejo de la Magistratura que yo integraba. Así que fue medio extraño, porque ocho años después, vuelvo a proponer un nombre que ya había propuesto.
-¿Tuvo alguna sorpresa con aquellos viejos nombres? Porque pasaron 10 años en el medio...
-Sí, no quiero dar nombres puntuales porque seguramente surgen suspicacias, pero sí hubo muchos casos que yo había propuesto y que ahora pude mandar y el Presidente los avaló y hoy están ya en funciones.
-Se acerca el año electoral, está definiéndose todo el diseño en el Senado y hay una cuestión pendiente también en lo judicial para esta última etapa de pliegos. ¿Cuántos son los jueces electorales pendientes, en qué provincias están y cuándo los van a mandar?
-A ver, hay, si mal no recuerdo, hay once jugados electorales vacantes. De los cuales cuatro o cinco tengo acá: Corrientes, donde ya se elevó la propuesta de un candidato; San Juan; Río Negro y Tucumán. Creo que ninguno más está acá. Esos cuatro los tenemos para resolver. El resto está en el Consejo de la Magistratura. La idea es avanzar y en lo que reste del año mandar los candidatos de las termas que tenemos acá. Después, la dinámica del Consejo me excede.
-Hay varias reformas en carpeta, tal como venimos conversando. Una de ellas impacta en la estructura integral de la Justicia federal. ¿En qué estado se halla ese proyecto y cuál es el objetivo de reformar Comodoro Py?
-Hay una asimetría muy grande entre lo que es la Justicia federal de la Capital Federal y las Justicias federales del interior. En CABA tenés doce juzgados federales, once juzgados federales penales económicos, once juzgados contenciosos administrativos, juzgados de seguridad social, todos con sus cámaras. Todos estos 60, 70 magistrados hacen un trabajo que en las provincias los hacen seis o tres y en muchos casos con más cantidad de expedientes. Ni hablar de zonas calientes por el narcotráfico, como Misiones, que hoy tiene tres juzgados.
-¿Cuál es su propuesta?
-Mi propuesta es que, con la próxima implementación del sistema acusatorio, eliminemos dos juzgados federales y eliminemos varios cargos de la justicia nacional que están vacantes. Y con esto, que sumarían aproximadamente 150, 160 cargos, se crean distintos cargos de la justicia federal, de los ministerios públicos en las provincias. Fiscalías, defensorías y juzgados en casi todas las provincias. ¿Cómo termina esto? Eliminando 160 o 170 cargos, creando 60 y con un presupuesto remanente que debiera pasar una parte a la Justicia de la Ciudad de Buenos Aires, que es la que se va a hacer cargo de distintas competencias en materia penal, de justicia laboral y demás. Ese es el plan que yo tengo elaborado. Ya lo estamos hablando con la mesa política.
-¿Alcanza el tiempo para encaminar todo lo que hay en carpeta?
-Sí, mi idea es mandarlo en breve, antes de que termine el año.
-¿El Código Penal también?
-El Código Penal ya está en Legal y Técnica. Están revisando algunas observaciones que hicimos nosotros. Y otra reforma que está también por mandarse es la reforma del Código del Consejo de la Magistratura.
-¿Cómo describiría el vínculo con Legal y Técnica? Porque a veces se habla de que demoran, obstaculizan quizás la iniciativa de algunos ministerios. ¿Hay una coordinación fluida o cuesta llegar a un acuerdo?
-Por ahí tenemos distintas visiones de algunos temas, como el Código Penal. Pero hay interacción permanente entre los equipos del Ministerio de Justicia y los equipos de la Secretaría de Legal y Técnica. Cuando llegamos nosotros teníamos un proyecto del Código Penal. En un montón de cosas estábamos de acuerdo; hay otras cosas que por ahí creímos que no debía salir así, entonces las están trabajando. en consecuencia, se mandó una parte considerable del proyecto que habían trabajado y otra parte nos quedamos nosotros y estamos trabajando actualmente. El año que viene o ya en el 2028, mandar el proyecto entero de reforma del Código Penal. Esa es mi idea hoy.
-¿Se mantiene la figura del femicidio o se cambia como trascendió hace tiempo que podía ser una opción?
-En lo que hay ahora en Legal y Técnica, se mantiene. Lo que va a ser en definitiva la reforma integral del Código Penal todavía no sé, porque es algo que se va a seguir trabajando.
-Mencionó otra reforma en más de una ocasión: la del Consejo de la Magistratura. ¿Hacia dónde va a apuntar?
-Primero es cumplir una manda de la Corte del 2020, en donde se reduce el número de los representantes de los distintos estamentos y se irá discutiendo en definitiva el número. Yo estuve en un Consejo a la Magistratura de 13 miembros y a mí particularmente me dejó conforme. Se trabajaba bien, los resultados fueron buenos. Entonces hacer una reducción, siempre respetando los estamentos, esa es la idea de este proyecto.
-¿La cabeza del nuevo Consejo que proponen va a seguir siendo el presidente de la Corte Suprema?
-Es un proyecto que, si se llegara a aprobar, sería a partir de la próxima conformación del Consejo, no dela actual. Y la idea es que la Corte siga presidiendo el Consejo.
-Hace poco se anunció a Luis Palomino como candidato de LLA para el estamento de abogados. ¿Piensan en opciones para la terna también de los jueces o van a pelear por el lugar que les corresponde por la primera minoría en Diputados?
-En cuanto a los candidatos judiciales nosotros no tenemos ningún tipo de intervención. Es una disputa que darán los distintos sectores, las distintas listas de la asociación de magistrados. Y respecto del lugar que les toca representar a los diputados, será una tarea que lleve adelante el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, con los distintos integrantes y bloques. Obviamente, entiendo, que va a lograr que sea un representante de la Libertad Avanza.
-Mientras conversamos se discute Inocencia Fiscal II [NdA: finalmente se aprobó y convirtió en ley en esa jornada], ¿cómo fue el ida y vuelta con el GAFI para garantizar que esta norma no abra la puerta a un lavado de activos cuando se llevó adelante esta modificación?
-No participé, desde lo personal, pero sí los equipos de trabajo con el presidente de la UIF encabezando. Los resultados están a la vista, son intercambios muy fructíferos, es un respaldo el que nos viene dando GAFI en todo lo que es lavado de dinero.
-En su momento la causa Adorni trabó bastante esta iniciativa y se tuvo que incluir el límite a los funcionarios. --Varios tratamientos se trabaron con eso...
-¿Cuánto sigue gravitando hoy Adorni: quedó totalmente corrido del nudo político o tiene algún tipo de incidencia?
-No quedó ningún vínculo, está totalmente corrido.
















