POLITICA ECONOMICA

La próxima gran batalla de Guzmán: un decreto por el presupuesto 2022

El ministro de Economía debe actualizar el presupuesto de este año con ampliación de partidas, recortes y reasignación de fondos; se enfrentará a funcionarios del kirchnerismo duro

Será la próxima gran batalla de Martín Guzmán y está claro que es el nuevo gran desafío luego del acuerdo con el FMI. En la Casa Rosada admiten que el ministro de Economía enfrentará en los próximos días otra dura pulseada con el kirchnerismo duro por un tema central que desvela a oficialistas y opositores: la prórroga actualizada del presupuesto nacional 2022.

Según consignaron fuentes calificadas del Gobierno a El Cronista en los próximos días el presidente Alberto Fernández firmará el decreto de necesidad y urgencia (DNU) que habilitará una actualización del presupuesto 2022 ya que en diciembre pasado el Congreso no aprobó la ley para regir las cuentas públicas del presente año.

Los detalles de ese decreto están en manos de Guzmán que deberá lidiar con una actualización de las partidas presupuestarias en función a la inflación y para esto tendrá que acudir, entre otras cosas, a la reasignación de partidas de un Ministerio o dependencia estatal a otra; a los recortes de partidas y ampliaciones presupuestarias.

"Todo esta en pleno debate y el visto final quedará en manos del Presidente. Pero lo que está claro es que casi a mitad de año el presupuesto debe actualizarse", dijo un allegado al ministro Guzmán.

La fecha límite para enviar el DNU al Congreso con la actualización presupuestaria es el mes de de junio aunque la intención del Ministerio de Economía es tener listo el decreto mucho antes. Por esto se habla de que la semana entrante empezará a estar listo el borrador aunque no hay fecha concreta de presentación del decreto.

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En la secretaría de Hacienda, a cargo de Raúl Rigo, hay un equipo que está trabajando a pleno en el armado del DNU de la discordia. Y todos saben que la medida será un nuevo dolor de cabeza para Guzmán en su enfrentamiento con el kirchnerismo duro por una simple cuestión: en la actualización presupuestaria es muy probable que haya recortes en algunos Ministerios o reasignación de fondos. 

Esto podría herir susceptibilidades en carteras a cargo de referentes del cristinismo puro como pueden ser el Ministerio de Ambiente de Juan Cabandié; el de Interior de Eduardo Wado de Pedro; Defensa, con Jorge Taiana a la cabeza o la ANSES con la camporista Fernanda Raverta, entre las dependencias más visibles.

Si bien Guzmán deberá enviar a la Secretaría de Legal y Técnica de Vilma Ibarra el DNU que sufrirá correcciones, lo cierto es que ya hay un avance de los lineamientos centrales que quiere el Ministro de Economía para el presupuesto 2022 en la segunda etapa del año.

LOS AVANCES DEL DNU

Por lo pronto en la reasignación de partidas que se está analizando hay una ponderación mayor por los Ministerios que responden a temas "socialmente sensibles", como dicen en la Casa Rosada. Se refieren a políticas que llevan el Ministerior de Desarrollo Social de Juan Zabaleta, Obras Públicas con Gabriel Katopodis a la cabeza o Vivienda con Jorge Ferraresi

El presupuesto de estos Ministerios no se tocará y son precisamente carteras que dependen de ministros del ala albertista.

A la vez, en el Gobierno admitieron que habrá ampliación de partidas que se sustentarán con remanentes del crédito del FMI o con los fondos frescos que prevén los créditos de la CAF, el Banco Mundial, el BID o los fondos de Arabia Saudia o Emiratos Arabes. 

El problema es que estos fondos son manejados por otro de los funcionarios que el kirchnerimso también tiene en la mira: el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz.

El jueves pasado el senador Oscar Parrilli presentó un pedido de informes para que Béliz comparezca ante la Comisión de Minería y dé explicaciones sobre una serie de obras hidroeléctricas que, aseguran, "están paradas". Guzmán y Béliz son los blancos elegidos por Cristina Kirchner y su entorno.

Los dardos lanzados de antemano por el kirchnerismo contra Béliz, quien goza de la confianza plena de Alberto Fernández, tienen una razón de ser: sospechan de que en la ampliación presupuestaria prevista en el nuevo DNU se podrían favorecer con los fondos que maneja Béliz a los ministerios del albertismo en detrimento de aquellas dependencias que responden al camporismo.

Además de la actualización por la inflación, en el DNU que elabora Rigo con Guzmán estarán contemplados los incrementos de partidas por los bonos a jubilados, el nuevo IFE y otras partidas de contención social que se dieron ante el impacto de la inflación.

Desde la Casa Rosada, funcionarios ligados al albertismo puro advirtieron a El Cronista que habrá cambios en la prórroga presupuestaria ya que en su momento hubo diputados kirchneristas que complicaron el debate y aprobación de la ley. Se referían elípticamente a Máximo Kirchner, uno de los señalados de minar cualquier tipo de negociación con la oposición, hecho que terminó en el fracaso de la aprobación del presupuesto.

Por lo pronto, los Ministerios ya empezaron a mantener conversaciones con Guzmán para revisar las cuentas y proyectar hasta fin de año los presupuestos de cada cartera.

Según un relevamiento que hizo El Cronista por varias dependencias hay una situación de tensión normal por la reasignación eventual de partidas pero no se perciben por ahora fuertes recortes.

Desde el Ministerio de la Vivienda explicaron que Guzmán ya les garantizó que las cuentas seguirán igual y que no habrá paralización de proyectos. Algo similar ocurre en Desarrollo Social donde Zabaleta se aseguró el dispendio de planes sociales hasta fin de año. En Defensa dijeron que las reasignaciones efectuadas fueron realizadas para continuar con la ejecución de proyectos plurianuales que prevé el Fondo Nacional para la Defensa y estiman que no habrá mayores cambios.

En el Ministerio de Seguridad que conduce Aníbal Fernández aseguraron que esperarán la redacción del DNU antes de reclamar. Y en Interior, Ciencia y Tecnología y Cancillería no quisieron responder o adelantar opiniones.

En lo único que coincide la mayor parte del Gobierno es en una cuestión más que obvia: las proyecciones que contemplaba el texto del presupuesto 2022 que no fue aprobado distraban bastante de la realidad. Es que allí se establecía para este año el índice de inflación en torno al 33% anual y, un dólar a 131 pesos y  un crecimiento del 4%.

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