Mientras Vaca Muerta busca mercados para sostener el crecimiento de su producción y las empresas agroindustriales aceleran inversiones, Brasil gana protagonismo en los planes de negocios de algunas de las principales empresas argentinas. La posibilidad de abastecer al mercado energético y aprovechar la escala del agro de ese país aparece como una de las principales oportunidades de crecimiento.

Durante el Cambras Business Day, ejecutivos de compañías como Tecpetrol, Pan American Energy (PAE), Petrobras, Adecoagro y Grupo Don Mario (GDM) plantearon que buena parte de las oportunidades de crecimiento de los próximos años dependerán de profundizar los negocios entre ambos países.

“Las perspectivas de lo que es el mercado energético de Brasil y regional son muy positivas. Estoy convencido de que vamos a seguir profundizando la integración regional. Vemos a todos los actores privados y funcionarios públicos muy interesados y con ganas de concretarlos”, dijo Leopoldo Macchia, vicepresidente comercial de Tecpetrol, la energética del grupo Techint.

El ejecutivo explicó que la región ya cuenta con dos de los elementos necesarios para avanzar en esa integración: los recursos de Vaca Muerta, principalmente en lo que respecta a GNL, y las interconexiones existentes que hay en la región, tanto de gas como eléctricas.

“Con respecto al mercado de gas brasileño, el país tiene una matriz energética muy diversificada. Lo que vemos es que Bolivia va a seguir declinando su producción. En 2029 o 2030 se va a quedar sin excedentes de gas para Brasil y es donde vemos que Vaca Muerta pasa a ser estratégico para que el país se asegure un suministro energético de largo plazo”, agregó.

Una visión similar expresó Petrobras. La petrolera brasileña recordó que Bolivia atraviesa un proceso de caída de producción y consideró que esa situación genera una oportunidad para incrementar los intercambios regionales.

Tenemos una reducción de la producción de Bolivia y esto trae una oportunidad de una mayor integración con Argentina, justamente porque la infraestructura que conecta Argentina, Bolivia y Brasil está puesta y tiene una capacidad que puede y debe ser utilizada”, señaló Álvaro Tupiassu, gerente ejecutivo de Gas y Petróleo de Petrobras en Brasil. “El gas argentino puede ser un complementario para el portafolio de las empresas, lo que trae la oportunidad de incrementar la demanda de gas”, agregó.

La petrolera que controla el Estado brasileño también destacó que, además de la demanda firme de gas que ya existe en su país, comenzó a aumentar la demanda de nuevas centrales térmicas, llamadas a complementar una matriz energética cada vez más dependiente de fuentes renovables.

En PAE, que opera tanto en Argentina como en Brasil, la apuesta ya se tradujo en decisiones concretas. La compañía desarrolló una comercializadora de gas natural en territorio brasileño con el objetivo de canalizar producción argentina hacia ese mercado.

“Decidimos entrar en Brasil hace cinco años en el mercado de energía eléctrica, en particular en renovables. Desarrollamos uno de los principales complejos eólicos del país que ya está 100% operativo. Al mismo tiempo desarrollamos una comercializadora de gas natural en Brasil. Desde el punto de vista de integración Argentina-Brasil, podemos jugar un rol muy importante y trabajamos para eso todos los días”, dijo Alejandro Catalano, Country Manager Brasil de PAE.

Pero la oportunidad energética no fue el único tema que apareció sobre la mesa. En el panel dedicado a agroindustria surgió un diagnóstico parecido: la escala que ofrece Brasil se volvió un factor central para impulsar inversiones y nuevos desarrollos tecnológicos.

Adecoagro es uno de los casos más visibles. La empresa desembarcó en Brasil hace más de dos décadas y hoy opera allí un negocio integrado de caña de azúcar, etanol, energía eléctrica y biogás.

“En 2006 tuvimos nuestra primera plantación de caña de azúcar. Hoy tenemos 200.000 hectáreas de caña de azúcar, dos usinas que son cero kilómetro y 5000 personas trabajando full time. Ese es el desarrollo que hicimos en Brasil, gracias a tener una estabilidad y una visión de largo plazo”, señaló Mariano Bosch, CEO y cofundador de la compañía.

Para Bosch, la combinación entre los recursos energéticos argentinos y la escala brasileña abre una oportunidad para que la región gane peso en mercados globales vinculados a alimentos y energías renovables.

La misma lógica apareció en el caso de GDM. Su CEO, Ignacio Bartolomé, explicó que Brasil se convirtió en el principal mercado de la empresa y en una plataforma para el desarrollo de nuevas tecnologías.

“Hay una gran oportunidad de ver a la región como un polo” de desarrollo tecnológico, sostuvo. Según explicó, la dimensión que alcanzaron los agronegocios en ambos países está atrayendo inversiones en genética y biotecnología que anteriormente se concentraban en otros mercados.

“Hay muchas compañías de tecnología y muchos fondos de inversión que están viniendo a la región como un lugar que va a empezar a ser exportador de tecnología”, agregó.