Atlas Intel, la consultora que dos años atrás acertó el triunfo de Javier Milei, dio a conocer en las últimas horas una nueva edición de su tradicional encuesta Latam Pulse, con un doble llamado de atención para el Presidente.
El sondeo, realizado entre el 15 y el 20 de enero con una muestra de 4.314 casos y un margen de error de un punto porcentual, mostró un deterioro en el nivel de aprobación del mandatario respecto a diciembre, al tiempo que la inflación escaló cuatro puntos entre las principales preocupaciones de los argentinos.
Según los datos relevados, el nivel de aprobación del líder libertario bajó de 44% en diciembre a 43,3% en enero, mientras que la negativa creció de 51,6% a 52,8%.
Esta brecha negativa de casi diez puntos porcentuales no es un dato aislado, sino la confirmación de una meseta difícil de perforar para el oficialismo, que ve cómo su techo de aprobación se mantiene rígido mientras el rechazo se sostiene por encima de la mitad de la población.
El segundo foco de tensión, y quizás el más peligroso para la estrategia comunicacional del Gobierno, es la preocupación por el comportamiento de los precios.
A pesar de que el discurso oficial insiste en una tendencia a la baja asegurada y en la derrota técnica de la inflación, con el propio Javier Milei proyectando una cifra que empiece con cero a partir del segundo semestre, la percepción ciudadana cuenta otra historia.
El estudio indica que los “Altos precios y la inflación” han vuelto a escalar posiciones, ubicándose como el tercer problema más grave del país con un 34,4% de las menciones, pisándole los talones al desempleo (34,6%) y a la corrupción (42,4%).
La evolución temporal de las preocupaciones muestra que, tras un descenso marcado durante 2025, la inquietud por la inflación experimentó un rebote técnico desde diciembre, pasando de niveles cercanos al 30% a rozar el 35% en enero de 2026.
Esta misma desconexión se evidencia con claridad en el indicador “Atlas-CPI” de percepción de inflación actual. Mientras las expectativas a futuro (inflación esperada) se mantienen bajas, la percepción de la inflación presente saltó casi cinco puntos en un solo mes, pasando de 24,7 en diciembre de 2025 a 29,6 en enero de 2026. Los argentinos sienten que, “hoy”, los precios se mueven con mayor velocidad que a finales del año pasado.
La situación económica personal y familiar actúa como un amplificador de este malestar. Ante la pregunta de cómo evalúan la situación económica de su familia, el 50% de los encuestados responde de manera negativa (“Mala”), mientras que solo un 23% la considera “Buena”.
El informe también arroja luz sobre la intención de compra de bienes duraderos, un termómetro vital para la reactivación del consumo. Aquí también se observan nubarrones: la intención de realizar “menos compras” se mantiene en niveles altos (50%), superando por el doble a quienes planean aumentar su consumo (26,6%).
En términos de riesgo político, la encuesta detecta que la “inestabilidad institucional” y el “conflicto social” son variables latentes, aunque el mayor temor se concentra en la criminalidad y corrupción.
Sin embargo, el hecho de que el desempleo y la inflación se mantengan tan altos en el ranking de problemas sugiere que el “contrato electoral” de Milei —basado en solucionar la economía— está bajo escrutinio permanente. Si la percepción de inflación sigue subiendo, el pilar central de su gobernabilidad podría resquebrajarse.
El tablero de los liderazgos: Milei resiste en un mar de imágenes negativas
Al poner la lupa sobre la imagen de los principales líderes políticos del país, el informe ofrece una conclusión paradójica: Javier Milei es, simultáneamente, el dirigente con mayor imagen positiva y uno de los que arrastra un fuerte diferencial negativo.
Con un 45% de valoración positiva, el Presidente supera a todos sus rivales y aliados, pero su imagen negativa del 52% (saldo neto de -7) demuestra la polarización extrema que genera su figura.
Nadie en el espectro político argentino logra hoy tener un diferencial positivo, lo que habla de una crisis de representación generalizada.
En el entorno del oficialismo, las noticias no son alentadoras para las figuras satelitales. Patricia Bullrich, ministra de Seguridad, muestra un desgaste considerable con un 57% de imagen negativa y solo un 39% de positiva. Peor aún es el escenario para el “círculo de hierro” presidencial: Victoria Villarruel, Karina Milei y el asesor Santiago Caputo sufren niveles de rechazo altísimos.
La vicepresidenta tiene un diferencial de -31 puntos, mientras que la hermana del mandatario y el estratega estrella exhiben diferenciales negativos superiores a los 40 puntos, evidenciando que la popularidad del “fenómeno Milei” es personalista y difícilmente transferible a su entorno inmediato.
Por el lado de la oposición, el panorama es de fragmentación y descrédito. Axel Kicillof se posiciona como la figura antagónica principal, pero sus números están lejos de ser competitivos a nivel nacional: 36% de positiva contra un 53% de negativa.
Cristina Kirchner, por su parte, consolida su piso histórico pero también su techo, con un rechazo del 60% que limita cualquier proyección de mayoría.
Finalmente, figuras del “centro” como Mauricio Macri o Juan Schiaretti tampoco logran capitalizar el descontento, mostrando diferenciales negativos muy profundos (-37 y -33 respectivamente), lo que deja al sistema político en una situación de bloqueo donde, por ahora, Milei prevalece principalmente por la falta de alternativas potentes.
















