La CEPAL recortó con fuerza su pronóstico de crecimiento para la Argentina y ahora espera que el PBI avance apenas 1,9% en 2026, frente al 3,3% que había estimado en agosto.
El organismo también redujo de 3,4% a 3% su previsión para 2027, en una revisión mucho más profunda que la aplicada al promedio regional.
Para América Latina y el Caribe, la CEPAL bajó su proyección de crecimiento para este año de 2,2% a 2%, mientras que mantuvo en 2,5% la correspondiente a 2027. En América del Sur, en tanto, espera una expansión de 2,1% en 2026 y 2,4% en 2027.
El nuevo escenario ubica a la Argentina por debajo del promedio sudamericano y también detrás de buena parte de sus vecinos.

Para 2026, CEPAL proyecta un crecimiento de 4,5% para Paraguay, 3% para Perú, 2,6% para Ecuador, 2,4% para Colombia y 2,1% para Brasil. Uruguay crecería 1%, mientras que Chile y Bolivia tendrían una expansión de apenas 0,2%.
La revisión llega en un momento de debilidad de la actividad económica en la Argentina y fuerte tensión en el frente financiero con el riesgo país por encima de los 700 puntos básicos.
En tanto que los últimos datos oficiales muestran una economía que continúa perdiendo impulso. En agosto la actividad cayó 1,7% interanual, después de haber retrocedido 1,5% en julio, y acumula un segundo dato negativo en el tercer trimestre.
En el segundo trimestre, el PBI ya había registrado una baja de 0,6% frente al período anterior. Además de la reducción de 1,4 puntos que hizo el FMI, las expectativas de crecimiento del mercado para todo 2026 bajaron a alrededor de 1,5%, lejos del 3% que contempla el Gobierno en el Presupuesto 2027.
Una desaceleración más pronunciada
El dato adquiere mayor dimensión al comparar la nueva previsión con el resultado de 2025. Según el cuadro de CEPAL, la economía argentina habría crecido 4,5% el año pasado, por lo que el nuevo pronóstico supone una desaceleración de 2,6 puntos porcentuales en apenas un año.
La magnitud del freno también se observa frente a otros países de la región. Brasil pasaría de crecer 2,3% en 2025 a 2,1% en 2026; Colombia, de 2,6% a 2,4%; y Perú, de 3,4% a 3%. Paraguay también desaceleraría con fuerza, aunque mantendría una expansión de 4,5%, frente al 6,6% de 2025.
Argentina, de esta manera, pasa de ser una de las economías de mayor crecimiento de Sudamérica en 2025 a ubicarse en la mitad inferior del ranking regional durante 2026.
Un rebote más moderado en 2027
La CEPAL espera que la economía argentina vuelva a acelerar en 2027, pero también recortó esa perspectiva. El crecimiento previsto pasó de 3,4% a 3%, todavía por debajo del 3,3% que había estimado para Perú y del 4% previsto para Paraguay.

El nuevo 3% argentino superaría, en cambio, al crecimiento proyectado para Brasil (2%), Chile (2,2%), Colombia (2,3%) y Uruguay (2%).
A nivel regional, el organismo prevé una recuperación moderada en 2027, con un crecimiento de 2,5% para América Latina y el Caribe, pero advierte sobre la persistencia de riesgos externos.
Empleo, inflación y financiamiento
En su nueva evaluación, la CEPAL señala que el menor dinamismo del empleo puede limitar la expansión de los ingresos y del consumo de los hogares, mientras que una leve tendencia al alza de la inflación, asociada en parte a mayores precios de la energía y los alimentos, presiona sobre los costos de producción y el poder adquisitivo.
A esto se suma la expectativa de un financiamiento internacional más caro, en un contexto de mayores presiones inflacionarias y tasas de interés más elevadas. Según el organismo, este escenario puede afectar tanto el costo de financiamiento de gobiernos y empresas como las decisiones de inversión.
Para 2027 también incorpora el riesgo de posibles impactos del fenómeno de El Niño, además de la evolución de la demanda mundial, los precios de las materias primas y las condiciones financieras internacionales.
La paradoja del frente externo
La revisión del crecimiento argentino contrasta con el desempeño que la propia CEPAL espera para el comercio exterior del país. En su informe sobre comercio internacional, el organismo proyecta para 2026 un aumento de 19% de las exportaciones de bienes y de 17% de las exportaciones de servicios, mientras que las importaciones de bienes caerían 3%.
Así, el nuevo escenario deja planteada una economía con un frente exportador mucho más dinámico que el crecimiento del PBI.
La pregunta que surge al analizar las proyecciones es cuánto de ese salto en la generación de divisas puede traducirse en una expansión más amplia de la actividad, el consumo y la inversión.
La CEPAL plantea, en términos regionales, que el contexto internacional abre oportunidades vinculadas con la demanda de materias primas, los minerales críticos y la reconfiguración de las cadenas globales de valor, pero advierte que el desafío es transformar esas oportunidades en mayor productividad, valor agregado y empleo de calidad.

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