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El economista Miguel Ángel Broda, uno de los más escuchados en el mercado, cuestionó uno de los puntos centrales de la política económica del Gobierno de Javier Milei: el nivel del tipo de cambio. Según su análisis, la Argentina no puede avanzar hacia una economía más abierta con un dólar bajo, porque eso aumenta el costo que deben afrontar las empresas.

Para Broda, la apertura económica es necesaria para que la Argentina pueda salir del escenario actual de estancamiento, pero debe estar acompañada por condiciones que permitan que las empresas se adapten. En ese proceso, considera que el tipo de cambio actual no alcanza para amortiguar el impacto sobre la industria y otros sectores productivos.

“Uno no puede abrir la economía con un dólar barato”, sostuvo el economista, al advertir que utilizar el tipo de cambio como ancla en estas condiciones genera una “inconsistencia básica”. Su planteo parte de una premisa: la transición desde una economía protegida hacia una economía abierta puede demandar varios años y tiene costos que deben ser administrados.

En una entrevista con Ahora Play, explicó que el objetivo no debería ser frenar la apertura, sino reducir el impacto que el cambio de régimen tiene sobre las empresas argentinas y, en particular, sobre aquellas que necesitan reconvertirse.

Dólar barato y apertura: la advertencia de Broda

El economista planteó que la Argentina tiene una capacidad de adaptación empresarial importante, pero que muchas compañías no cuentan con las herramientas financieras necesarias para atravesar el proceso.

“De cada 10 empresas que cierran, cinco son al cuete”, afirmó Broda, en referencia a compañías que, según su análisis, podrían tener dificultades para sobrevivir por no contar con los recursos necesarios para reconvertirse. Mencionó como ejemplo el caso de empresas que deben modificar completamente su producción para insertarse en nuevas cadenas de valor. “No tienen con qué adaptarse; en un contexto donde tienen a China, no tienen antidumping”, sostuvo.

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“Hay que darles tiempo a las empresas a adaptarse; claramente no se pueden usar programas de estabilización que anclen el tipo de cambio porque en todos lados aprecian el tipo de cambio y hace más difícil la readaptación al nuevo régimen”, analizó.

En esa línea, Broda se diferenció de quienes interpretan su planteo como una defensa de un regreso al proteccionismo. “La apertura es absolutamente necesaria para salir de la decadencia”, aclaró, pero sostuvo que el proceso debe generar condiciones para que “el talento argentino se pueda adaptar”.

Qué tipo de cambio propone Broda

El punto más concreto de su planteo apareció cuando fue consultado sobre qué nivel cambiario considera compatible con esa transición. Broda aclaró que no habla de fijar nominalmente el dólar, sino de mantener un tipo de cambio real que permita preservar la competitividad.

“Estamos hablando de un tipo de cambio de $ 1750, por decir algo”, señaló. Luego amplió la referencia y mencionó un nivel de $ 1700 - $ 1800 en términos reales, aunque aclaró que no plantea que ese valor quede congelado, sino que debería acompañar una flotación moderada.

Su propuesta, por lo tanto, no consiste en establecer un nuevo tipo de cambio fijo. “No fijo nominalmente”, explicó, sino que debería existir una dinámica que permita mantener relativamente estable el tipo de cambio real mientras avanza la transición.

Para Broda, ese punto es clave porque una moneda demasiado apreciada puede complicar la adaptación de la industria justamente cuando el Gobierno busca abrir la economía y aumentar la competencia externa.

El economista también cuestionó la prioridad que el Gobierno le asigna a mantener una política monetaria extremadamente restrictiva. A su entender, existe margen para bajar los encajes, facilitar el crédito y comprar más reservas, aun aceptando un costo inflacionario acotado.

De hecho, resumió su posición con una fórmula contundente frente al debate sobre el cepo: “Le doy nueve a la reactivación económica y uno a la eliminación del CEPO para empresas”. Para Broda, la prioridad debería estar puesta en recuperar la actividad y facilitar la adaptación productiva antes que en acelerar la eliminación de las restricciones cambiarias.

En ese marco, su advertencia sobre el dólar forma parte de una crítica más amplia a la implementación del programa. Broda considera que la continuidad del modelo económico dependerá de que el Gobierno logre reducir los costos de la transición y generar una recuperación que mejore el humor social.

“Yo creo que estamos en un punto de inflexión”, afirmó. Y, aunque sostuvo que la apertura y el cambio de régimen son necesarios, advirtió que la Argentina no está haciendo todo lo necesario para minimizar los costos de ese proceso.