La estabilidad macroeconómica empieza a cambiar las expectativas del sector privado, particularmente de las empresas grandes con respaldo internacional, pero todavía no alcanza para proyectar un ciclo generalizado de inversión y consumo de cara al 2027.
En diálogo con El Cronista, empresas y consultoras insisten en que se afianza la economía a dos velocidades: mientras minería, energía, infraestructura y tecnología concentran proyectos y decisiones de largo plazo; la industria, el comercio y las actividades vinculadas al mercado interno todavía esperan una recuperación más consistente.
El contraste quedó reflejado en los datos de inversión extranjera que publicó OCDE: Argentina recibió u$s 3134 millones de capital extranjero directo durante 2025.
El flujo es mucho menor al que captó Brasil por u$s 76.877 millones; México (u$s 40.871 millones); Chile,(u$s 13.152 millones); Colombia, (u$s 11.462 millones) e incluso que Costa Rica (u$s 5733 millones).
El dato muestra la distancia entre el potencial argentino y una llegada de capitales que todavía es acotada.

En particular, los grandes proyectos mineros y energéticos tienen horizontes de inversión más largos y cuentan con incentivos como el RIGI, mientras que las inversiones industriales, comerciales y de servicios dependen en mayor medida de la evolución de la demanda, los márgenes y el costo financiero.
Invertir, pero de manera selectiva
“El largo plazo empieza hoy, porque las decisiones de inversión se toman ahora”, planteó Mariana Caminos, economista de ABECEB. Su diagnóstico resume buena parte de las conversaciones empresarias: Argentina tiene recursos y oportunidades, pero todavía debe generar las condiciones para transformarlos en inversión y agregarles valor.

Caminos describió una economía de “velocidades” diferentes. Los sectores vinculados con la demanda global, como minería y energía, pueden seguir tomando decisiones aunque exista incertidumbre electoral, mientras que la industria y las actividades orientadas al mercado interno enfrentan un escenario mucho más desafiante.
Una mirada similar aportó Alejandro Díaz, de AmCham, quien descartó que el principal problema de las grandes empresas sea la falta de financiamiento. Las compañías internacionales cuentan, en muchos casos, con capital propio y acceso a tasas internacionales. Para él, la cuestión central pasa por la certidumbre y la previsibilidad necesarias para comprometer capital a largo plazo.
Su expectativa para 2027 tampoco apunta a una recuperación acelerada. “A priori no hay muchos elementos para pensar en una recuperación acelerada de la economía”, sostuvo, especialmente para los sectores atravesados por el proceso de transformación. Al mismo tiempo, destacó que Argentina tiene recursos que el mundo demanda y que el desafío consiste en convertir esa potencialidad en proyectos concretos.
En el sector financiero también aparece una expectativa de recuperación, aunque atravesada por mayor volatilidad. Desde ICBC anticipan un 2027 con más ruido político y remarcan que el mercado argentino todavía carece de inversores institucionales de largo plazo, una condición necesaria para desarrollar financiamiento a plazos mayores.
Al mismo tiempo, el banco detecta una mayor demanda vinculada a las nuevas actividades productivas. “Vemos un crecimiento muy intenso” en provincias como San Juan y Mendoza, señaló Dario Zabuski, responsable de Sales & Wealth Management en ICBC, en referencia a la expansión que empieza a generar la minería y otras actividades asociadas.
Este diagnóstico introduce otro límite para que ese proceso se generalice: la falta de movilidad y capacitación de la mano de obra. El desarrollo de proyectos en la cordillera requiere trabajadores que muchas veces están radicados en el conurbano y deben trasladarse a otras provincias, mientras las empresas también enfrentan dificultades para acompañar ese movimiento.
El RIGI marca una diferencia
La inversión vinculada a los grandes proyectos aparece, sin embargo, como una de las excepciones dentro de este escenario.
Desde Schneider Electric señalaron que la compañía ya trabaja como proveedora de proyectos de Vaca Muerta, minería, cobre y futuros data centers. La empresa participa incluso en la preparación de ingeniería y estudios ambientales para proyectos que todavía esperan inversiones y aprobaciones del RIGI.
El interés también llega desde las casas matrices: ejecutivos globales visitaron Argentina para conocer proyectos de Vaca Muerta, litio y centros de datos. “Argentina hoy está despertando mucha curiosidad”, indicó Marcela Romero, CEO de la compañía, aunque remarcó que será necesario esperar para que esas oportunidades se conviertan en inversiones efectivas.
La lógica es diferente en otros sectores. Martín Galdeano, presidente de Ford Sudamérica, planteó que el desafío es consolidar reglas que permitan atraer inversiones, empleo y exportaciones. Frente a la competencia china, la industria automotriz necesita combinar productividad con un marco que favorezca nuevas inversiones. Su expectativa es que la industria pueda alcanzar niveles de producción y exportación significativamente mayores.
Las PyME todavía no ven el rebote
La cautela no se limita a las grandes decisiones de inversión. En el universo PyME, los indicadores todavía muestran una actividad contractiva y una menor disposición a comprometer capital.
El Observatorio PyME registró en el segundo trimestre una caída interanual de 11% en la producción industrial PyME y de 4,5% en el empleo. El Índice de Confianza Empresarial se ubicó en 43 puntos, mientras que la disposición a invertir fue de 34,6 puntos y resultó el único componente que retrocedió durante el trimestre.
El principal problema aparece del lado de la demanda: 81% de las PyME industriales señaló la falta de ventas como su principal dificultad, mientras que 62% registró un alargamiento de los plazos de cobro.
El comercio minorista muestra una fotografía similar. Según CAME, las ventas de las PyME comerciales crecieron apenas 0,3% interanual en septiembre, pero acumulan una caída de 2,1% en el año. El dato más significativo para el eje de inversión es que 55,7% de los comerciantes considera que no es un momento propicio para invertir, frente a apenas 13,4% que considera conveniente realizar nuevos desembolsos de capital.
La combinación de ambos relevamientos muestra el límite de la recuperación: mientras las grandes compañías vinculadas a sectores estratégicos empiezan a posicionarse para el crecimiento futuro, buena parte de las PyME todavía necesita recuperar ventas y márgenes antes de volver a invertir con mayor intensidad.
Consumo: el cliente busca valor
El otro gran límite aparece en el mercado interno. Las empresas de consumo describen a un consumidor mucho más selectivo, que prioriza el valor y posterga compras cuando no encuentra una relación conveniente entre precio y producto.
Diego Paniagua, director general de Arcos Dorados Argentina, definió a 2026 como “un año más complejo”, con consumidores más selectivos y concentrados en la búsqueda de valor. Aun así, la compañía mantiene sus planes de expansión y prevé acelerar las aperturas durante 2027, con un ritmo superior al promedio de los últimos cinco años.

La lectura se repite en otras compañías de consumo. Desde McDonald’s explicaron que el consumidor ya no busca necesariamente el producto más barato, sino aquel que le entregue más por lo que está pagando. Las promociones capaces de generar una percepción clara de valor tienen una respuesta rápida, pero el crecimiento se volvió más difícil porque el cliente está más informado, es más selectivo y no está dispuesto a pagar cualquier precio.
La compañía no ve un problema en el financiamiento y avanza con su plan de expansión que incluye la apertura de un nuevo local en alianza con YPF en Libertador y Melo, en la ciudad de Buenos Aires.
En un escenario de consumo resentido, las empresas deben competir por cada ocasión de compra, adaptar formatos y precios y encontrar nuevos argumentos para convencer a un consumidor con el bolsillo golpeado.
La otra cara: empleo y poder de compra
El diagnóstico empresarial tiene un contrapunto en la mirada sindical que reconoce que los sectores vinculados a minería, petróleo y litio están generando demanda laboral, pero advierte que la fuerte tecnificación puede limitar la cantidad de puestos creados y, al mismo tiempo, elevar los requisitos de capacitación.

Como ejemplo, Cristian Jerónimo, cosecretario general de la CGT, contó que en una operación petrolera que antes demandaba unos 60 trabajadores, la incorporación de nueva tecnología redujo esa necesidad a sólo dos puestos, con perfiles de mayor calificación. Por eso planteó que empresas y sindicatos deben trabajar en conjunto para capacitar a los trabajadores que requieren los nuevos sectores.
Aun así, la principal alerta aparece en el consumo. Jerónimo señaló que, mientras parte del empresariado valora la previsibilidad que aporta el rumbo macroeconómico, existe una preocupación creciente por la situación de las familias y el deterioro de su capacidad de compra. Aseguró que entre los dueños de grandes compañías existe “muchísima preocupación”.
Preparativos para 2027
Los nuevos “drivers” están modificando las estrategias empresarias. En Schneider Electric explicaron que el negocio argentino pasó de estar muy concentrado en consumo a tener una presencia creciente en Oil & Gas, Vaca Muerta, minería y data centers. Romero reconoció que el consumo masivo sigue golpeado, pero señaló que se enfocan en los sectores que ya muestran mayor dinamismo.

Desde Accenture, en tanto, Sofía Vago señaló que la compañía comenzó su ejercicio fiscal 2027 con una proyección “muy buena”, impulsada por la necesidad de transformación de las empresas. Pero también marcó uno de los principales límites para que esa oportunidad se concrete: el stock de talento.
“El stock de talento puede llegar a ser un problema en el corto y mediano plazo”, advirtió. Será necesario acelerar la capacitación y la formación para acompañar el desarrollo de los nuevos sectores.
El desafío: que la inversión llegue al resto de la economía
El escenario que describen las empresas es, por lo tanto, menos el de una recuperación homogénea que el de una recomposición del mapa de negocios.

Minería, energía, infraestructura y tecnología concentran expectativas de crecimiento e inversión. En paralelo, la industria orientada al mercado interno, el comercio y el consumo masivo todavía enfrentan una demanda débil y mayores exigencias de competitividad.
Para Caminos, esa dispersión es precisamente uno de los principales rasgos del momento. La apertura económica obliga a las empresas a revisar sus modelos de negocio: algunas pueden escalar e invertir más rápido, mientras que otras enfrentan simultáneamente competencia importada, cambios en las preferencias del consumidor y un costo de capital todavía elevado.
Por ahora, el sector privado parece prepararse para un escenario en el que la inversión avanza de manera selectiva, el consumo se recupera lentamente y las PyME todavía esperan señales más firmes para volver a poner capital en juego.

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