PLAN ECONÓMICO

La apuesta de Sergio Massa por el 'Modelo Cardoso en Brasil' para bajar la inflación en 2023

En el cierre de su primera gira con la reválida de Washington y la meta de reducir significativamente el alza de precios como logró el Plan Real, vuelve el paralelismo entre el líder brasileño y el ministro de Economía

La designación de Sergio Massa en el Palacio de Hacienda cortó con cierta tradición no escrita desde el retorno de la democracia. La gran mayoría de los ministros de Economía en este período han sido economistas o contadores. Por eso, algunos observaron de entrada una similitud con Fernando Henrique Cardoso, ministro de Hacienda entre 1993 y 1994 y sociólogo de formación, que luego llegaría presidente desde 1995 hasta 2002. 

En el cierre de su primera gira internacional con una reválida de los organismos internacionales y la Casa Blanca y con la meta de su equipo puesta en reducir significativamente la inflación de cara a 2023, tal como consiguió el Plan Real, la impronta del líder brasileño vuelve a prestar su paralelismo con el jefe del Frente Renovador. 

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Desde 1983, el único de los ministros sin estudios en economía fue Miguel Roig. Era ingeniero y había sido designado por Carlos Menem en 1989. Solo duró cinco días en el cargo, ya que falleció. El que es abogado, como Massa, es Hernán Lorenzino, quien fue ministro de Economía en el segundo mandato de Cristina Kirchner. Pero tenía estudios de posgrado en el área.

La analogía que ha sido trazada entre Massa y Cardoso, en principio, lo reposiciona al argentino. Cardoso era un intelectual reconocido a la hora de asumir la cartera económica. También había sido canciller de su país. La comparación se asienta en la esperanza que podría tener el ex presidente de la Cámara de Diputados: encarrilar la situación económica, buscar un principio de solución para el problema inflacionario y plantarse como presidenciable para el año que viene.

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Eso fue lo que sucedió con Cardoso. Asumió en mayo de 1993 como ministro de Hacienda de Itamar Franco, quien había llegado a la presidencia unos meses antes. Franco había sido votado como vicepresidente, pero encabezó el Ejecutivo luego de que Fernando Collor de Melo hubiera sido sometido a juicio político.

Cardoso logró con éxito la implementación de un plan de estabilización que contuvo la inflación, lo que lo catapultó a la presidencia. En 1994 se impuso a Lula da Silva con el 54% de los votos y sería reelecto cuatro años después.

"Son dos personas que no tienen ninguna aproximación, hay una distancia sideral", asegura un diplomático argentino que conoce de primera mano Brasilia en torno a la comparación Massa-Cardoso. De hecho, va más allá y asegura que "Cardoso es uno de los mayores intelectuales de América latina. Puede ser comparable más bien con Sanguinetti (Julio, ex presidente de Uruguay) por su perfil".

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El politólogo y analista internacional Julio Burdman apunta que "hay algunas similitudes y muchas diferencias". El punto común, según su visión, es que se trata de una convocatoria a no economistas con un alto perfil político para estabilizar la economía.

A contramano, cree que los contextos internacionales de ambos son muy distintos. "Cardoso ingresa en pleno consenso de Washington, en donde había una especie de agenda implícita de apertura liberal para cualquier candidato al ministerio de Economía. Ahora no hay tal cosa. Massa no tiene un horizonte claro en lo que puede hacer en el ministerio. Lo que se espera es que, con su influencia política y su capacidad de incidir en algunos actores, pueda alivianar los obstáculos que tiene la Argentina para lograr acuerdos de precios o acceder a fuentes de financiamiento".

Desde lo económico también existen diferencias entre los contextos. Así lo recuerda Pablo Guidotti, quien fue secretario de Hacienda entre 1996 y 1999 -era el segundo del ministro Roque Fernández, similar a Gabriel Rubinstein en la actualidad-, quien sostiene que "Brasil tiene algo distinto: cuenta con un mercado de capitales. Eso le genera menos volatilidad, ya que buena parte de su deuda está en el mercado doméstico. En aquel momento, para el plan de estabilización, hubo acuerdos de precios y salarios. Y era gente muy preparada la que estaba en el Banco Central".

Según su visión, "la base es ordenar lo fiscal. Argentina tiene que comprometerse a un ajuste mayor del que estaba previsto en el plan con el FMI, que para mí fue mal diseñado". Sobre este punto, reconoce que para muchos se trata de una meta muy ambiciosa, pero "decir que no se puede es una excusa política. Estados Unidos tuvo un déficit monumental en la pandemia y ahora lo corrigió. Será difícil este año, pero hay que comprometerse a un programa más fuerte para 2023".

Está claro que, por más que lo niegue en público -podría ser tomado como una irresponsabilidad lo contrario-, Massa observa el calendario electoral del año que viene. Para Burdman, "lo más interesante es que esté planteada la pregunta. Parece ciencia ficción hoy, pero la llegada de Massa le dio al gobierno del Frente de Todos un horizonte de continuidad que hasta hace poco no tenía. Se descartaba, tal vez anticipadamente, la ilusión de una reelección de Alberto Fernández sin que hubiera otro nombre en la mesa".

Su colega Ignacio Labaqui coincide en que "si Massa agarró el cargo es porque piensa que tiene alguna chance de mejorar la situación económica y que eso lo lleve a ser candidato presidencial en 2023". En este sentido, añade que el ex intendente de Tigre "tenía poco para perder. Su figura estaba muy desprestigiada en las encuestas, no tiene poder territorial ni votos. La única forma de relanzarse era con esta decisión audaz".

Igualmente, desconfía de la comparación con Cardoso, ya que el brasileño "estaba rodeado de un grupo de economistas de larga trayectoria y distinción -el plan original del ex diputado-, mientras que Massa tuvo bastantes problemas en formar un equipo". 

A pesar de los elogios que se esgrimen a Cardoso, quien logró encauzar una situación económica difícil y llegó a ser presidente dos veces, su figura puede ser también matizada. Patricio Gómez Talavera, politólogo especialista en Brasil, aporta algunos datos al respecto. En principio, tanto el porcentaje de pobres (33%) como de indigentes (14%) se mantuvo en niveles similares entre que asumió y dejó el cargo FHC. Sin embargo, entre 1994 y 2002 las reservas pasaron de US$ 37.000 millones a US$ 16.000 millones y la deuda sobre el PBI creció del 12 al 32%.

En esa línea, analiza que desde que Cardoso dejó la presidencia, su partido, el PSDB, no pudo volver a ganar elecciones nacionales -cuatro veces perdió en la segunda vuelta-. Él tampoco volvió a ser electo para un cargo público, a diferencia de la mayoría de los ex presidentes desde el retorno a la democracia: Franco fue gobernador y senador después de ser presidente; Collor de Mello y José Sarney, senadores. Lula Da Silva, finalmente, aparece bien posicionado de cara a las elecciones presidenciales que se realizarán el 2 de octubre.

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Comentarios

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  • LLL

    Luis Luque Luque

    12/09/22

    La verdad que se fue por las ramas con relación al titulo.

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