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La inflación del 2,1% que registró julio volvió a encender las alarmas en el Gobierno, ya que el dato cortó una racha de tres meses de desaceleración. Sin embargo, hubo otra cifra un poco más alentadora para la Casa Rosada: la denominada inflación núcleo, una categoría que desde hace algunos meses no supera los dos puntos.

El mes pasado subió 1,8%, lo que implicó un alza de 0,2 puntos porcentuales con respecto al 1,6% previo. Si bien mostró un leve aumento, la cifra quedó por debajo del índice general por quinto mes consecutivo, lo que sostiene la expectativa de que el IPC retome nuevamente una trayectoria descendente.

En un contexto donde el equipo económico apuesta a consolidar el proceso de baja de la inflación, no sorprende que Luis Caputo haya utilizado este componente en varias oportunidades para defender el plan oficial, al considerar que refleja la tendencia de los precios en el mediano plazo.

Qué es la inflación núcleo y por qué el Gobierno considera clave el dato

¿Qué es lo que en realidad define a este indicador? ¿Por qué tiene un peso determinante para analizar la evolución de los precios? En primer lugar, es necesario precisar cómo mide el INDEC el Índice de Precios al Consumidor (IPC). De acuerdo con la metodología aplicada por el organismo, los bienes y servicios de la canasta que releva el IPC se dividen en tres categorías principales:

• Bienes y servicios que están sujetos a regulación o tienen alto componente impositivo: combustibles para la vivienda, electricidad, agua y servicios sanitarios, sistemas de salud y servicios auxiliares, transporte público de pasajeros, funcionamiento y mantenimiento de vehículos, correo, teléfono, educación formal y cigarrillos y accesorios.

• Bienes y servicios con comportamiento estacional: frutas, verduras, ropa exterior, transporte por turismo y alojamiento y excursiones.

IPC Núcleo: resto de los grupos del IPC.

Imagen ilustrativa (El Cronista)

En otras palabras: la inflación núcleo, también llamada subyacente o core, excluye tanto a los productos estacionales (por ejemplo, frutas, verduras, turismo, pasajes) como los regulados o con alta carga impositiva (tarifas de luz, gas, transporte público, combustibles). Es el componente principal del índice general, representando el 70% de la canasta total.

Sebastián Menescaldi, director adjunto de la consultora Eco-Go, explicó a El Cronista que el indicador permite observar “la evolución de los precios de la economía sacando factores de política”. Para el analista, esto implica una tendencia “más sistémica de toda la economía, sin factores externos que no corresponden quizás a las condiciones macroeconómicas generales”.

Claudio Caprarulo, director de la consultora Analytica, coincidió, también ante este diario, en que la inflación núcleo “busca comprender la tendencia” real de los precios. “Debería reflejar de manera más fidedigna la evolución estructural del sistema”, agregó.

Para Camilo Tiscornia, director de C&T Asesores Económicos, el interés del Gobierno sobre este componente se explica principalmente por su vínculo con la política monetaria. “Los (precios) estacionales y regulados obviamente son importantes para el poder adquisitivo de la gente, pero escapan a los temas monetarios”, precisó a este medio.

Tiscornia mencionó como ejemplo los servicios públicos. Vinculado a ello, señaló que el impacto de la suba de tarifas, para corregir una falta de ajuste de gestiones anteriores, puede elevar el IPC sin responder a un origen monetario.

En ese escenario, sostuvo, “no tiene mucho sentido” que el Banco Central deba modificar su política para compensar estos aumentos, a los que definió como “una puesta a punto de precios regulados y definidos por el Gobierno”.

Entonces, el foco del ministro (Luis Caputo) en la inflación núcleo es porque responde a la situación macroeconómica y en particular a la política monetaria”, evaluó Tiscornia.

La inflación núcleo excluye tanto a los productos estacionales (frutas, verduras y turismo) como los regulados (tarifas de luz, gas, transporte público).
La inflación núcleo excluye tanto a los productos estacionales (frutas, verduras y turismo) como los regulados (tarifas de luz, gas, transporte público).

¿Es suficiente con solo mirar la inflación núcleo?

Más allá de esta variable, los analistas también realizaron advertencias sobre ignorar los elementos estacionales y regulados. Al analizar la situación actual, Caprarulo observó que Argentina sigue atravesando un escenario de “cambios en los precios relativos”. “En ese contexto, son relevantes todas las categorías de precios”, remarcó.

En la misma línea, Menescaldi recordó que el Gobierno “sigue ajustando subsidios” y, por eso, los precios relativos de la energía “aún no terminaron de acomodarse”. “Entonces hay una trampa ahí al no mirar eso. Como todavía tenés un ajuste pendiente en servicios, por ahí es más inflación que quizás hoy no la quieres ver”, subrayó.

En este punto, recordó los problemas de coordinación durante el gobierno de Mauricio Macri. En aquel entonces, el Banco Central mantenía metas de inflación que no incluían los ajustes tarifarios pendientes. “Por eso después nunca lograban el objetivo. Entonces, hay que mirar todo, más allá de la núcleo”, sentenció sobre la importancia de tener una visión integral del índice.

En tanto, Tiscornia marcó una particularidad relevante dentro de este indicador: la inclusión de la carne. “Uno se pregunta hasta qué punto es lógico (si debe ser incluido) porque tiene una estacionalidad bastante marcada, que no tiene que ver con señales macroeconómicas”, señaló. Según detalló, este producto puede registrar subas vinculadas a factores específicos, como la apertura de mercados y la retención de animales.

Inflación núcleo: qué espera el mercado para los próximos meses

Respecto al futuro inmediato, Caprarulo compartió una perspectiva de mejora cautelosa. Al respecto, el economista anticipó: “Nuestra proyección es que la inflación núcleo marcará una leve tendencia a la baja”.

Menescaldi también espera una reducción, aunque advirtió que “le va a costar también seguir bajando” por posibles movimientos del dólar y de los servicios vinculados con los salarios. “En el segundo semestre vas a tener probablemente algún acomodamiento de tipo de cambio y eso te va a generar mayor persistencia, sobre todo en los precios de los bienes”, señaló.

PeríodoReferenciaMediana (REM jul-26)Dif. con REM anterior*Promedio Top 10 (REM jul-26)Dif. con REM anterior*
ago-26var. % mensual1,7-0,11,7-0,1
sept-26var. % mensual1,7-0,11,6-0,1
oct-26var. % mensual1,6-0,11,6-0,1
nov-26var. % mensual1,60,01,6-0,1
dic-26var. % mensual1,7-0,01,7-0,1
ene-27var. % mensual1,6-1,7-
Próx. 12 mesesvar. % i.a.20,9-0,920,9-1,8
2026var. % i.a.; dic-2627,5-1,227,6-1,6

Tiscornia mantuvo una lectura similar. “La inflación núcleo cuesta bajarla”, afirmó, aunque sostuvo que la combinación de política fiscal y monetaria aplicada por el Gobierno “de a poco va llevando a que la inflación baje”.

El mercado acompaña esa visión de un descenso paulatino. Según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) realizado por el BCRA, el promedio ubicó la suba de agosto en 1,7%. Los pronosticadores que mejor aciertan (Top 10), por su parte, calcularon la misma cifra para este mes.