Frente de Todos

Guzmán, el "pacifista", busca cerrar las internas expuestas pero siguen las diferencias

El ministro quiere dejar atrás las controversias como tarifas mientras el "fuego amigo" se concentra en viejos enemigos. La foto con Kicillof, una señal hacia el Frente de Todos. Los ejes del sector y los reclamos para generar mejoras de bolsillo en un año de elecciones.

El ministro de Economía Martín Guzmán tiene muchos frentes abiertos, internos y externos, y, con aval de Alberto Fernández, busca dejar atrás el fuego amigo. La foto de unidad del Frente de Todos hace un mes no calmó las críticas de algunos voceros del kirchnerismo contra Guzmán ni las proclamas contra el pago de la deuda en medio de una negociación.

Pero Guzmán es un "pacifista", como lo definen en su entorno. Y esta semana limó asperezas con el Gobernador bonaerense Axel Kicillof, el ex ministro de Economía de Cristina Fernández de Kirchner, con el que tuvo diferencias por la suba de tarifas. En medio de la controversia por el pedido de renuncia que no fue al subsecretario de Energía Eléctrica, Federico Basualdo, Kicillof salió en respaldo del integrante del Instituto Patria

Guzmán antes había pasado factura por las tasas del 9% de interés que paga la Argentina por la deuda con el Club de París, un acuerdo ad hoc cerrado por Kicillof en 2014. "Nunca estuvieron peleados", aseguran en el entorno, pero la foto de la reunión de gestión permitió dejar un mensaje a los propios y ajenos. En el mercado y en las delegaciones diplomáticas de los acreedores ven con preocupación los embates internos.

"Dialogamos sobre políticas para abordar los problemas estructurales de la provincia de Buenos Aires", relató Guzmán, que dio a conocer la reunión, donde además de las transferencias a la provincia, las tarifas de servicios públicos estuvieron presentes. 

Y si bien en el Gobierno insisten en que "la cuestión tarifas es tema terminado", las diferencias persisten.  El interventor del Enargas, Federico Bernal, volvió a señalar que mirar las planillas de Economía es una visión "economicista", el calificativo con el que hablan de Guzmán los más cercanos al kirchnerismo. El presidente Alberto Fernández aseguró que la suba determinada para luz y gas fue "la mínima necesaria". 

  El ministro presiona para que haya avances en la segmentación y dejar de subsidiar a los sectores de altos ingresos, mientras que la preocupación central es la inflación y la recomposición salarial que prometió el Gobierno para este año. Los salarios le tienen que ganar a la inflación, marcó Cristina en diciembre del año pasado pero los economistas vaticinan un nuevo año de pérdida de poder adquisitivo

La suba de precios dará una "tregua" en mayo con una suba del 3,5% promedio según los economistas, que de todas formas sigue siendo un dato alto de inflación. Hacia esta parte del año, en el Gobierno confiaban en que estuviese más cerca del 2% cuando se fijó la meta del 29%. Los primeros acuerdos paritarios se acoplaron a esa cifra pero ahora se encaminan a pedidos más cercanos al 40%.  

  Las nuevas restricciones y la suba de precios avivaron los debates por la mayor asistencia social. La pelea por un IFE 4 y por la rebaja de IVA a los beneficiarios de la tarjeta alimentar son discusiones abiertas. Las ayudas se siguen concentrando a través del Repro II y los programas del ministerio de Desarrollo Social. Sobre el IVA, Guzmán señaló en varias oportunidades que "no es el momento". En ese tema, aparece más duro que hasta los opositores al Gobierno, que consideran que sería una ampliación de asistencia sin impacto fiscal.   

Hasta el momento, el Gobierno consiguió cubrir el gasto asociado a la pandemia, estimado en 1,3% del PBI, con lo recaudado hasta el momento por el aporte extraordinario a las grandes fortunas y los mayores ingresos vinculados a la suba de precios internacionales de los commodities, por arriba de lo presupuestado. Todo en un contexto donde la recuperación muestra señales de letargo

Anoche, con el Consejo Agroindustrial en las negociaciones por el precio de la carne

En el frente externo, las negociaciones de deuda con el Club de París y el FMI están encaminadas, según aseguran en el Gobierno, pero la mesa que las maneja es chica y Guzmán recibe los embates internos por las posibles reformas y ajustes asociados a un nuevo programa. Y la falta de definiciones también puede inquietar al mercado en medio de un aumento de la brecha cambiaria que puede impactar en inflación.

Con el Club de París se abrió un compás de negociación de 60 días en medio del plazo de gracia antes de entrar en default. El Gobierno confía en que los acreedores no harán que Argentina entre en cesación de pagos. Desde Washington aseguran que las conversaciones con el FMI se mantienen pero no está previsto por ahora una misión para auditar las cuentas, lo que allanaría las negociaciones. 

proclamas

"Hay una diferencia entre quien tiene cargo ejecutivo y quienes hablan para la tribuna", remarcan en el entorno del ministro sobre cuestiones como la proclama que presentó el sector kirchnerista con Fernanda Vallejos, Victor Hugo Morales y dirigentes como Héctor Daer de la CGT y Guillermo Moretti, de la UIA, el 25 de mayo pidiendo la suspensión de los pagos de deuda. 

Más diplomático, el jefe de Gabinete Santiago Cafiero consideró que "es un debate válido"  pero aclaró que existe una negociación en curso para cumplir con las obligaciones en una forma en que el país pueda pagarlas.  Mientras tanto, un sector del oficialismo festeja que Vallejos se haya enfocado en los enemigos externos, tras un cruce con Domingo Cavallo. Un respiro a Guzmán.

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