Política exterior

La diplomacia K por Venezuela, Israel y China complican las negociaciones de Alberto por la deuda

La decisión de la Argentina de apoyar a Venezuela, embestir contra Israel y ampliar el vínculo con China generaron malestar en los países que forman parte del FMI y el Club de París

La Argentina emitió en los últimos días al menos tres señales diplomáticas definidas desde el corazón del kirchnerismo duro que podrían atentar severamente contra las negociaciones en marcha por la deuda desplegadas por Alberto Fernández en el Club de París y el FMI.

No sólo esto. La diplomacia argentina parecería encolumnarse detrás del Instituto Patria comandado por Cristina Kirchner con gestos del gobierno lanzados hacia la geopolítica mundial que también podrían frenar definiciones de países centrales por el envío de vacunas o el despliegue de eventuales inversiones en el país en un futuro pos pandemia.

Según pudo reconstruir El Cronista en estas últimas horas hubo un fuerte llamado de alerta de diplomáticos extranjeros apostados en Buenos Aires, embajadores en Naciones Unidas y en Bruselas o funcionarios del Palacio San Martín ante el alineamiento automático de Alberto Fernández con el régimen venezolano de Nicolás Maduro, los guiños hacia la agrupación terrorista Hamas en detrimento de Israel y los claros gestos de apoyo a China.

¿Podrá incidir toda esta escalada diplomática en las negociaciones con el FMI o el Club de París? ¿Interferirá el giro de la política exterior en eventuales planes de inversión extranjera? Nadie lo sabe. Es prematuro hablar de ello.

Lo concreto es que hay actores de Washington y diferentes países europeos que tienen mucho peso en el directorio del Fondo y se vieron visiblemente molestos por el viraje diplomático de Alberto Fernández

Además, en el Club de París donde la Argentina negocia no caer en default están sentados Estados Unidos y varios países de la Unión Europea pero también Israel.

En Washington mostraron mucha preocupación por la decisión de la Argentina de votar una propuesta en Naciones Unidas para crear una Comisión que investigue las "presuntas violaciones a los derechos humanos en Israel y la Franja de Gaza" en un velado apoyo a la agrupación terrorista Hamas.

Sin embargo, Estados Unidos no romperá lanzas con la Argentina porque no resulta ser un negocio para la administración demócrata de Biden. Los analistas internacionales consultados evalúan que los gestos contra Israel o en favor del régimen de Venezuela podrían desembocar en relaciones de "menor intensidad" con Buenos Aires. Incluso no se descarta una mayor morosidad de Estados Unidos en los movimientos destinados a acelerar el envío de vacunas contra el Covid-19

Todo esto se da en un contexto delicado donde Alberto Fernández negocia milimétricamente con el FMI los acuerdos por el pago de la deuda. El Presidente adelantó unos pasos en su gira por Europa para sumar apoyos de Francia, Italia, España y Portugal. Anteayer recibió un aval de la alemana Angela Merkel por un acuerdo "razonable" con el FMI. Pero los gestos de la diplomacia encarada por el kirchnerismo duro pusieron en severos riesgos esos avales.

El canciller Felipe Solá parecería no tener más peso en el accionar de la diplomacia argentina. La decisión de Casa Rosada de retirar la demanda internacional contra Venezuela ante la Corte Penal Internacional (CPI) por los crímenes de lesa humanidad ocurridos durante los últimos años en manos de Maduro son otros gestos que venía reclamando el Instituto Patria.  Es la misma usina de ideas que maneja la vicepresidenta y que instaron a la Argentina a abandonar el Grupo Lima. Todas son señales que también desataron una alerta en las embajadas extranjeras de Buenos Aires.

Alberto Fernández acaba de rechazar la denuncia de la OEA que señala que hubo 131 víctimas de asesinatos durante las protestas de 2014 y 2017 en Venezuela encarados por miembros de las fuerzas de seguridad del Estado o los colectivos chavistas. Con ese gesto también dejó a un lado la denuncia que identifica 8.292 ejecuciones extrajudiciales a partir de 2015 y a más de 12.000 venezolanos que fueron arbitrariamente detenidos desde la llegada de Maduro. Un tema no menor para Washington y la Unión Europea en su conjunto.

Tanto en el voto contra Israel en la ONU como en la decisión de avalar a Maduro, la Argentina quedó alineada con Irán, Rusia, Venezuela, Cuba y China, entre otros países enfrentados hoy con Estados Unidos y gran parte de Europa.

"El problema es que se apoya a una agrupación terrorista, se abraza al régimen de Maduro y se deja de lado la política de equilibrios que la Argentina siempre apoyó", explicó a El Cronista un destacado diplomático argentino que conoce de las votaciones en la ONU.

Por otra parte, la Argentina acaba de mostrar que puede regatear pagos al FMI pero cumplir a rajatabla con las deudas contraídas con la China de Xi Jinping. En mensaje diplomático cifrado el embajador de Japón en Buenos Aires, Takahiro Nakamae, dijo que "para los miembros del Club de París no resultaría justo si la Argentina propusiera la prórroga de pago de sus deudas, mientras que continuara pagando a otros acreedores fuera del club".

El destinatario de ese mensaje era Alberto Fernández que ordenó cumplir con las obligaciones de Argentina con Beijing que este año son de u$s 445,5 millones. En julio vencen tres pagos pero ya cancelaron vencimientos en enero, marzo y abril por más de u$s 100 millones.

Para que no quedaran dudas del alineamiento argentino con China, el embajador argentino en Beijing, Sabino Vaca Narvaja, acaba de lanzar una extensa lista de elogios hacia la administración de Xi Jinping en una entrevista con El Cronista

El embajador puesto por Cristina Kirchner dijo, entre otras cosas, que "China será un socio central en la recuperación de la Argentina", abrió las puertas para nuevas inversiones china y destacó que "se han abierto grandes oportunidades para que China acepte productos y servicios argentinos con incorporación de mayor contenido tecnológico y valor agregado".

La diplomacia del Instituto Patria se impuso definitivamente en la Argentina de Alberto Fernández. Nadie duda ya del calibre de esa directriz de Cristina Kirchner en la política exterior argentina. El único interrogante radica ahora en los niveles de daño que eventualemete esas directivas generarán en las negociaciones con organismos de crédito que sustentan gran parte de la economía argentina.

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