En medio del debate sobre el rumbo de la economía y la sostenibilidad del programa actual, el exministro de Economía Martín Guzmán volvió a poner el foco en los desequilibrios estructurales que enfrenta la Argentina. En un mano a mano exclusivo con El Cronista, advirtió sobre los riesgos de un esquema que, según su diagnóstico, ya muestra tensiones en el frente externo y en el mercado de trabajo.
Guzmán participó la semana pasada de un homenaje al papa Francisco en la Universidad Católica Argentina, donde destacó el rol del primer pontífice argentino en la discusión global sobre deuda y el financiamiento. En una conversación posterior con este medio, remarcó que la visión impulsada desde el Vaticano —centrada en las asimetrías del sistema financiero internacional— será clave para entender los debates económicos de la próxima década.
Guzmán se refirió también al escenario político que asoma en 2027 y las tensiones entre las demandas sociales y las condiciones del mercado, en un contexto que definió como “altamente complejo”.
-En su participación en el homenaje al Papa Francisco en la Universidad Católica de Buenos Aires usted dijo que la mirada de Bergoglio sobre sobre la economía global iba a marcar un poco el debate de la próxima década, ¿por qué?
-Yo hablé del reporte del Jubileo que fue encomendado por Francisco, en el que participaron más de 30 expertos en el mundo en temas de finanzas y desarrollo, y eso va a influir mucho en la discusión sobre las finanzas globales, en toda esta década y más. ¿Por qué? Porque hay un claro problema que se ha profundizado desde el final del régimen de Bretton Woods a principios de 1970. La organización actual de la economía global es profundamente asimétrica en los países de desarrollo versus los países avanzados.
-¿Cuáles son los riesgos de esa asimetría?
-El hecho de que se puede mover todo tipo de capital, no solamente la inversión externa directa, sino el capital de más corto plazo, sin ninguna regulación de ningún tipo, de un país a otro. Y eso ha generado una mayor inestabilidad en las economías en desarrollo y actúa como un factor estabilizante en las economías avanzadas.

-¿Cuánto de esto aplica a la Argentina?
-A la hora de apuntar a una estructura económica para una economía normal, el extremo de ir hacia una liberalización plena de la cuenta de capital no nos sirve. Y pensar en liberalización plena versus cepo como una dicotomía se corresponde con una falsa dicotomía.
-¿A qué se refiere con falsa dicotompia?
-Liberalización plena es lo que se hizo, por ejemplo, durante el gobierno de Macri y terminó muy mal. Todavía se están lidiando con las consecuencias de la crisis financiera que se dio durante esos años. Te puede llevar a situaciones en donde todas las elecciones de política económica son malas. Macri tenía que definir entre dejar que haya una devaluación aún mayor con toda la desestabilización que eso estaba generando o poner un cepo que genera brecha cambiaria y que distorsiona las decisiones de inversión.
-¿Y parte de ese debate es hacia dónde apuntaban las críticas de Francisco en su momento?
-En el reporte del Jubileo lo que se plantea es entender que lo que es conveniente para un país avanzado como Estados Unidos es distinto de lo que es conveniente para un país como la Argentina y que hay un rol fundamental para las regulaciones prudenciales de la cuenta capital. Tenemos antecedentes en Argentina que funcionaron bien, que es la época de Roberto Lavagna. El que va a invertir en una fábrica o va a pinchar un pozo en Vaca Muerta, no le importa esa regulación, no lo desalienta. Lo que yo planteo y lo que plantea el reporte es que a un país como Argentina le convendría converger a ese lugar, las regulaciones prudenciales de capital.
-El último informe de Suramericana Visión señala un déficit de cuenta corriente pese al superávit comercial. El Gobierno sostiene que van a sobrar dólares. ¿Son compatibles esos escenarios?
-Lo que estamos viendo en el frente de la balanza de pagos primero es un déficit de la cuenta corriente cambiaria en el primer trimestre de 2026, o sea que salieron más dólares que los que le ingresaron al país. Esto se da a pesar de que hay un superávit significativo de la balanza de comercio cambiaria. Hay un déficit en la cuenta corriente cambiaria y eso se da porque los pagos de intereses y la remisión de utilidades es más grande que el superávit de la cuenta comercial, de la balanza comercial cambiaria. A ese déficit se le agrega que hay una formación de activos externos, todavía muy alta, superior a los u$s 6000 millones. Si nos damos vuelta y convertimos el análisis de esa balanza de pagos en qué pasa en el lado de la economía real y cotejamos eso con esta afirmación del Gobierno de que van a sobrar los dólares, lo que vemos es que hay una gran heterogeneidad: hay ganadores, como la energía o como el agro, que ayudan a la situación de la balanza de pagos, y hay sectores perdedores que son los que más están explicando el deterioro en la calidad de vida de mucha gente. Es decir, el desarrollo de los sectores de recursos termina perjudicando a sectores de la economía que dependen de la demanda interna que tienen menores niveles de productividad. Es una oportunidad muy grande para el país el desarrollo que se da en la en el sector de los hidrocarburos. Pero no alcanza con hacer eso, hay que administrar eso para que no genere un daño en mi sistema productivo nacional.

Fuente: NA
-¿Puede este crecimiento tan dispar acrecentar la brecha entre los que más y menos tienen en Argentina?
-Lo que ocurre es que el Gobierno está administrando esta situación de una forma inconveniente para el sistema productivo nacional. A la propia enfermedad holandesa que se venía generando, el Gobierno le sumó un factor que no es de mercado, el swap de los Estados Unidos, que contribuyó a esta situación que estamos viviendo hoy donde muchísima gente la está pasando mal y se queja. Entonces, el argumento de nos sobran dólares es peligroso. No vemos algo que hacer distinto de lo que estamos haciendo, que tiene consecuencias nocivas para parte de del sistema productivo nacional y para la gente.
-¿La Argentina puede prescindir de la industria y avanzar hacia un modelo exclusivo de primarización y servicios?
-Considero que Argentina tiene que tener industria, no solamente por el tema laboral, sino también por un tema productivo. Obviamente que esto no significa sostener a cualquier tipo de industria. Pero si creemos que la Argentina va a tener un desarrollo promisorio solamente a partir de los sectores que hoy están ganando, estamos mal.Siempre las transiciones pueden ser muy complicadas y pueden desestabilizar a una sociedad. Y esto pasa no solo en Argentina, sino en el mundo. Hoy se está viviendo una transformación estructural de la economía global, en donde con los cambios tecnológicos hay un desplazamiento del trabajo de los sectores de manufacturas que cada vez demandan menos trabajo y más robots.
-Pero ir en contra de esa evolución sería intentar frenar una rueda que excede, como bien sugiere, la dinámica de un país...
-Esto es imparable y querer evitarlo es como querer tapar el sol con las manos. Ahora, no hacer nada al respecto y querer dejar que ocurra de golpe también. Eso es desestabilizante socialmente porque cuando vos tenés una destrucción de empleo tan grande y de golpe, en sectores como la construcción, el comercio y la industria, no lo va a absorber Rappi o Uber, todo de golpe. Si querés que ocurra así, el salario real de esa gente va a ser tan bajo que le va a costar mucho vivir. Eso, obviamente, tiene implicancias políticas. Después el mercado habla de riesgo político y se queja, como si la gente votase mal o hubiese riesgo que la gente votase mal. La gente vota para vivir mejor. Entonces, si no le gusta lo que ve, va a querer cambiar. En la Argentina a eso se le agrega que el esquema de política económica recontra acelera este proceso y lo hace de una forma socialmente insostenible.
-Si usted fuera un empresario, ¿qué estaría mirando de la economía argentina para decidirse a invertir en este contexto?
-Te digo lo que nos preguntan a nosotros. Las tres variables que con más atención mira hoy quien toma decisiones y está contratando gente mientras define pautas salariales son el tipo de cambio, la inflación y los salarios. Hoy lo que veo es que la estabilidad cambiaria está sostenida en el hecho de que hay una percepción de que el gobierno de Estados Unidos actúa como prestamista de última instancia si fuese necesario. El nivel de robustez de esa creencia se limita a la fortaleza del gobierno en los Estados Unidos. En noviembre hay elecciones de medio término. Entonces en la proximidad de la elección creo que va a ver más atención a lo que pase en todo el sistema económico nacional y en todo el sistema empresarial.

-A usted le tocó gestionar la economía en un contexto complejo. ¿El próximo gobierno podría enfrentar algo similar?
-Creo que, desde el punto de vista de la economía real, el problema principal de Argentina es el empleo, con el salario real como parte de eso. Y todavía es la inflación. En 2027 van a seguir siendo los problemas a resolver. Lo que pasa que hoy en día el tema empleo tiene un peso mucho mayor que el que tenía en 2023.
-¿Cómo puede condicionar la deuda cualquier proyecto de desarrollo alternativo?
-Argentina enfrenta vencimientos de deuda. La deuda que emitió Macri se reestructuró en 2020, yo lideré ese proceso: se bajó significativamente el costo del interés de la deuda y hubo una extensión de los vencimientos de los intereses. Eso ayudó muchísimo a las cuentas del país y ayudó mucho a que el país se pueda recuperar en 2021 y que la situación hoy esté menos peor de lo que está. Pero todavía quedan vencimientos de capital importante y a la Argentina le cuesta mucho conseguir, en este contexto, el acceso al mercado de crédito internacional, porque claramente el mercado ve que hay acá un tema de dudas sobre la sostenibilidad del modelo económico. Y a esto se le agrega que en el Fondo Monetario Internacional, la deuda es aún más grande de la que había tomado Macri, porque ya le han desembolsado u$s 15 000 millones y hay un inminente desembolso de u$s 1000 más al gobierno de Milei. La situación económica para la política económica va a seguir siendo altamente compleja.
-Si en 2027 llega un gobierno de otro signo, ¿cómo se equilibra la mejora de salarios con las demandas del mercado?
-Va a ser muy importante que cualquier espacio que aspire a gobernar Argentina encuentre un camino para lidiar con las dos cuestiones porque es necesario. Porque obviamente que la prioridad de cualquier tenedor de bono es poder cobrar. Ahora, para poder cobrar lo ideal es poder refinanciar el vencimiento del capital. Eso es así en todo el mundo. Obviamente que el día de mañana, en el contexto de una convergencia hacia la estabilidad, poder mantener un superávit de la cuenta corriente que permita ir reduciendo la exposición a la deuda pública externa, eso sería lo más deseable. Pero esto lleva tiempo: en el camino lo ideal es ir refinanciando esas deudas. De esa forma cobra quien tiene el bono y Argentina evita una situación desestabilizante.

-¿Cómo convive en la ecuación el impulso a la industria que promueven algunos sectores de la oposición como prioridad con la necesidad de preservar el equilibrio macro?
-Hace falta impulsar la actividad interna y cuando se impulsa la actividad interna aumenta las importaciones y al aumentar las importaciones el saldo de divisas para pagar la deuda manteniendo el resto constante se disminuye. El resto no se mantiene constante. Hoy estamos haciendo un crecimiento muy fuerte de sectores que exportan. Y eso es una oportunidad. Yo lo que te digo es no es imposible atacar los problemas, pero es extremadamente complejo y tiene que haber revisiones importantes respecto a ciertas premisas que se mantuvieron en el pasado en distintos espacios. En todos,no solamente en el peronismo, kirchnerismo, sino también en lo que fue Juntos por el Cambio. Todavía falta bastante, a este Gobierno le queda bastante y obviamente que va a intentar reelegir. Pero para eso está claro que van a necesitar ciertos cambios en el enfoque de política económica.
-¿Tiene ganas de volver al ruedo público? En algún momento en el 2025 se habló de una candidatura suya.
-No es donde estoy hoy parado, pero obviamente que quiero contribuir a que estemos mejor como país. Eso es algo que es parte de mi vida, ni hablar que sí. Pero eso se puede hacer desde muchos lugares distintos.
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