Internas gremiales

En su primera marcha en tres años, la CGT expuso fisuras y contradicciones en el reclamo

Si bien la movilización fue masiva y buscó mostrar unidad en la lucha contra la inflación, las grietas dentro de la CGT fueron indisimulables. Pablo Moyano hizo un acto dentro del acto. Pases de factura y debate por el bono.

Aunque procuraron mostrar unidad en su lucha contra la inflación, las grietas se le notan a la Confederación General del Trabajo (CGT). Son fisuras en sus estructuras que existen desde hace años y que hoy volvieron a exponerse. Las contradicciones afloraron en su primera movilización en tres años.

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Se advierten en el imposible equilibrio de salir a protestar -y remarcar hasta el cansancio que la lucha es- contra los "formadores de precios" y los "especuladores", omitiendo actores y nombres propios. También, en la diferenciación explícita de algunos de sus dirigentes que montan escenarios en un acto pensado "sin oradores". Y en la pretensión de "fortalecer" a un Presidente que se encuentra, en la misma jornada, a 1200 kilómetros de distancia, hablando de San Martín.

"Lo que hay que hacer es avanzar hacia una nueva centralidad del movimiento obrero", comenta un histórico dirigente que eligió dar un paso a un costado hace un tiempo y dejar los focos para otros. Su lectura está desprendida de todo anhelo de poder. Brega por una refundación del movimiento de los trabajadores y trabajadoras que supo traccionar al peronismo bajo liderazgos que marcaron épocas. Una suerte de relegitimación que intentó la CGT a partir de su congreso normalizador el año pasado para incorporar al triunvirato conductor a esa tercera pata díscola. Se trata de la pata moyanista y de la Corriente Federal que, por momento, hace tambalear la mesa.

La foto que divulgó la CGT durante el día previo a la marcha buscó exorcizar cualquier fantasma de quiebre. Ahí estaban, uno al lado del otro y con el documento convocante, las tres referencias de la correlación de fuerzas que impera hoy en el movimiento obrero: Pablo Moyano, Carlos Acuña -en duda hasta último momento- y Héctor Daer. La letra final del mensaje incorporaba exhortaciones contra los "especuladores" y los "remarcadores", como enfatizó desde un primer momento el líder camionero frente a la cautela dialéctica de sus pares, que fueron de menor a mayor.

No es de sorprender entonces que Moyano montara su propio acto dentro del acto. El jefe camionero habló en el tono que creía que debía tener la convocatoria, pero no el que tuvo. Hasta incluyó al Presidente en la interpelación: "Alberto, poné lo que tenés que poner ante los especuladores. No podemos seguir con estos niveles de inflación. Sentá a estos tipos, poné las multas que tengas que poner que los trabajadores te vamos a bancar", lanzó en un tono pseudo Grabois y desde un camión, por supuesto.

También su hermano Facundo, del Sutpa, le pasó la pelota al Gobierno en declaraciones a FutuRock hoy por la mañana: "No se puede estar pasivo y no decir nada ante esta situación y limitarnos solo a los formadores de precios". Y hasta ‘Paco' Manrique, secretario gremial de la CGT, se sinceró en la AM 530: "En un gobierno peronista, que haya trabajadores pobres no es una novedad, es una desgracia."

En marzo de 2017, un triunvirato no tan distinto al actual eludía tomar la decisión de llamar a un paro contra el gobierno de Mauricio Macri. De aquel acto, sus dirigentes se fueron al grito de "poné la fecha" y sin su histórico atril. 

Cinco años después, en medio de una inflación que ya alcanzó el 46,2 por ciento en lo que va del año y va camino a duplicarse, algunos dirigentes sindicales consideran otra vez se demoró demasiado en salir a la calle para dar voz a quienes ellos deben defender y cuando finalmente se puso día y hora se hizo a un mes -y tres ministros de Economía- de distancia y con cálculos políticos demasiado ajenos a la realidad del bolsillo.

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El efecto colateral de tantos algodones es la disminución del Gobierno a su mínima expresión como un actor capaz de arbitrar entre los sectores en la puja distributiva. Un diagnóstico que está presente en todos los análisis dentro del mundo obrero organizado, aunque difieren luego en el tratamiento a seguir. Están los que creen que el tiempo es un factor ordenador -luego de la paz armada sellada en la cúpula del Frente de Todos- y, por otro lado, los que montan un escenario improvisado en un acto sin oradores porque piensan que las paritarias no bastan.

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"Sacá ese bono o la suma fija para los trabajadores que no llegan a fin de mes y mantené las paritarias libres. Que la asignación llegue a todos los trabajadores", insistió en público Moyano. Quizás porque en el documento con el que convocaron desde la CGT con su aval hay un párrafo incómodo para algunos dirigentes. Un fragmento que traza una clara línea por parte de los otros dos triunviros en nombre de la CGT.

"Los salarios acordados colectivamente, en paritarias libres, por sector de actividad, son los garantes mínimos que movilizan un mercado interno legítimo y creciente. El movimiento obrero con responsabilidad y firmeza, en ese ámbito de discusión, va a posibilitar recomponer el poder adquisitivo salarial para crear las condiciones de un acuerdo que garantice estabilidad", firman, aunque no todos lo rubriquen como único camino. 

Ahí no hay mención a bono o aumento por decreto que, en todo caso, dicen los más renuentes, deberá decidirlo el Gobierno pero la CGT como tal no lo va a solicitar. Allí también se notan las fisuras

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