

El Gobierno modificó mediante un decreto de necesidad y urgencia (DNU) las atribuciones de los ministerios de Salud y Economía e incorporó formalmente la ludopatía a la agenda sanitaria nacional.
Lo hizo a través del DNU 771/2026, que se publicó este viernes en el Boletín Oficial. Según precisa, se apunta a optimizar la gestión estatal delimitando las competencias específicas de las carteras en la regulación de alimentos, cosméticos y productos médicos, además de otorgar un rol protagónico de Salud en la lucha contra la ludopatía infantil y juvenil.
La ludopatía, entre las responsabilidades del Ministerio de Salud
La reforma incorpora una problemática de creciente preocupación social y económica: la ludopatía en juegos de azar y apuestas.
El Ministerio de Salud tendrá ahora la competencia explícita para diseñar y ejecutar políticas públicas orientadas a la prevención, concientización, capacitación, investigación y abordaje integral de este trastorno.

La medida se fundamenta principalmente en un preocupante diagnóstico elaborado por el Observatorio Argentino de Drogas (dependiente de la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas del Ministerio de Salud). Los datos del Séptimo Estudio Nacional sobre Consumo de Sustancias Psicoactivas en Estudiantes de Enseñanza Secundaria 2025 revelaron datos puntuales:
- Más de una cuarta parte (25%) de los estudiantes de secundaria manifestó haber participado en apuestas con dinero durante el último año.
- La prevalencia es significativamente superior en las modalidades desarrolladas mediante plataformas digitales.
El decreto fundamenta la intervención del Estado caracterizando a la ludopatía como un “trastorno médico reconocido, que provoca pérdida de control, afecta la salud mental, daña la economía personal y familiar, y deteriora el desempeño educativo y laboral”. Por este motivo, se equiparan sus estrategias de prevención y asistencia a las de otros consumos problemáticos tradicionales.
Cambian las atribuciones de Salud y Economía: alimentos y otros productos
El DNU, por otra parte, reorganiza las competencias de los ministerios de Economía y Salud en materia de control sanitario.
Economía tendrá entre sus atribuciones la fiscalización sanitaria de la producción agropecuaria, forestal y pesquera, además de la normalización, registro y control de la sanidad, calidad higiénico-sanitaria e inocuidad de los productos agroalimentarios.
Incluye bebidas, aguas minerales, productos dietéticos y alimentos acondicionados, cualquiera sea su origen, así como insumos, aditivos, colorantes, edulcorantes e ingredientes destinados a la alimentación humana.

El control alcanzará todas las etapas de producción, transformación, almacenamiento, transporte, comercialización, importación y exportación.
En paralelo, Salud conservará la rectoría y la elaboración de normas en materia alimentaria, dentro de su ámbito de competencia.
En el caso de los productos de higiene, tocador, cosmética humana y de uso doméstico, la intervención de Salud quedará delimitada a la determinación de sustancias prohibidas y de uso condicionado.













