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El economista liberal Ignacio “Nacho” Bongiovanni participó de una nueva edición de Nada Personal: el debate de la semana, el programa de El Cronista Stream conducido por Julián Yosovitch y con un panel integrado por Antonio Aracre, Mariano Gorodisch y Agustín D’Attellis.

Durante el intercambio, defendió el proceso de estabilización económica impulsado por el Gobierno, destacó la baja de la inflación y sostuvo que parte de la economía deberá atravesar una reconversión para adaptarse al nuevo escenario.
En medio del debate sobre el desempeño de distintos sectores productivos, Bongiovanni planteó que la economía argentina todavía atraviesa un período de reacomodamiento luego de años de distorsiones. En ese marco, cuestionó el esquema de protección que rigió sobre parte de la actividad industrial durante las últimas décadas y afirmó que existieron “muchos años de industria protegida” que permitieron la aparición de “empresarios ricos con empresas pobres”.
Al referirse a la situación de sectores como la industria, la construcción y el comercio, reconoció que muchas empresas enfrentan dificultades, aunque consideró que el desempeño no es uniforme. “Dependiendo en qué industria estés. Si estás en la agroindustria, posiblemente no la veas tan negra. Si estás en la industria textil, sí, posiblemente sí”, señaló.

Durante la discusión también aparecieron cifras vinculadas al empleo generado por distintos sectores de la economía. En ese contexto se mencionó que energía, minería y agro reúnen alrededor de 250.000 puestos de trabajo directos, mientras que industria, construcción y comercio concentran cerca de ocho millones. A partir de esa comparación, el debate giró en torno a los desafíos que enfrenta la economía para absorber mano de obra y acompañar los cambios en la estructura productiva.
Bongiovanni consideró además que resulta ingenuo esperar una transformación completa de la economía en apenas dos años y defendió la necesidad de que algunos sectores se adapten a las nuevas condiciones de competencia.
Otro de los ejes de la conversación fue el funcionamiento del mercado financiero y el acceso al crédito. Según el economista, Argentina todavía presenta una fuerte anomalía en comparación con las economías desarrolladas debido a la escasez de financiamiento de largo plazo.

“Argentina, lamentablemente, no tiene un mercado de crédito. El crédito es prácticamente inexistente”, sostuvo. Como ejemplo, recordó que durante años fue habitual financiar consumos cotidianos en cuotas mientras que la compra de una vivienda requería dólares y pago al contado.
“Nadie quiere volver a 2023”, afirmó más adelante, al rechazar propuestas que impliquen regresar a esquemas económicos anteriores. Según explicó, la discusión sobre competitividad cambiaria no debería interpretarse como una defensa de las políticas aplicadas durante los últimos años del gobierno peronista.
En materia cambiaria, Bongiovanni definió al dólar como un factor central de la estabilidad política argentina. “El dólar es gobernabilidad”, resumió. A su juicio, los argentinos mantienen una relación singular con la moneda estadounidense y siguen diariamente su evolución, algo que, según señaló, no ocurre en otros países.

El economista sostuvo que la estabilidad cambiaria y la desaceleración de la inflación constituyen beneficios para el conjunto de la economía. Sin embargo, reconoció que no todos los sectores se verán favorecidos de la misma manera y reiteró que parte de las actividades deberán reconvertirse para adaptarse al nuevo contexto.
En otro tramo del debate, Bongiovanni volvió sobre uno de los conceptos que suele plantear el presidente Javier Milei para explicar el origen de la inflación. Según sostuvo, el problema no puede analizarse únicamente desde la emisión monetaria, sino también desde el desequilibrio de las cuentas públicas.
“Hay que entender que tiene una causa fiscal, que es el exceso de gasto público”, afirmó. En ese sentido, consideró que el equilibrio fiscal no debe alcanzarse únicamente mediante una mayor recaudación, sino también a través de una reducción del gasto.

“Vos podés tener equilibrio fiscal siendo teniendo un gasto público gigante”, señaló. Por eso, sostuvo que el desafío pasa por “seguir bajando el gasto” y cuestionó la falta de alineamiento entre la Nación y algunas provincias.
“Acá tenés un divorcio donde el Estado nacional dice ‘hay que bajar el gasto’ y tenés gobernadores que se hacen los distraídos y no lo hacen”, planteó.
Críticas a la adaptación de las empresas
Más adelante, la discusión derivó hacia el comportamiento de las empresas frente al nuevo escenario económico. Allí, Bongiovanni relató experiencias personales para ilustrar lo que considera dificultades de adaptación por parte de algunos sectores empresarios.

Como ejemplo, contó que intentó contactarse con distintas concesionarias para consultar condiciones de financiamiento para la compra de un vehículo y aseguró que en varios casos ni siquiera obtuvo respuesta.
A partir de esa experiencia, sostuvo que muchas compañías todavía operan con lógicas propias de una economía cerrada y con altos márgenes de rentabilidad.
“Mucho empresario se resiste”, afirmó. Según su visión, existe una dificultad para adaptarse a un contexto de mayor competencia y menores márgenes.
“No tienen en su concepción bajar precios”, aseguró. Además, sostuvo que durante años algunas actividades se acostumbraron a niveles de rentabilidad poco habituales en otras economías.
Para reforzar esa idea, recordó su experiencia viviendo en España y comentó conversaciones con inversores vinculados al sector inmobiliario que analizaban oportunidades en la Argentina.
Según relató, esos inversores se sorprendían por los niveles de rentabilidad que podían obtenerse localmente en comparación con mercados europeos, incluso en ciudades con fuerte dinamismo económico como Madrid.













