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La debilidad de la actividad económica entró en el centro del debate y el tipo de cambio quedó nuevamente en la mira, en parte por ser objeto de un trilema en el cual el Gobierno prioriza la inflación en detrimento de la actividad. En paralelo, vuelve la discusión sobre el derrame.

El Gobierno sostiene que Argentina atraviesa una transición en su estructura económica, lo que hace que los indicadores desestacionalizados den cuenta de una contracción de la actividad que no sería tal dado que hay una reconversión entre los sectores.

La discusión se dio en el contexto de una suma de indicadores negativos para el Gobierno. A la caída desestacionalizada de 0,6% del PBI en el segundo trimestre se le sumó una baja mensual de la actividad del 2,9%, mientras que la producción industrial en agosto, según relevó Orlando Ferreres, aumentó 1,4% mensual en agosto aunque se mantiene con una caída acumulada del 2,2% mientras que el uso de la capacidad instalada se mantiene por debajo del 60% y todavía refleja bajas respecto del año anterior.

Entre quienes plantearon la posibilidad de volcarse hacia un tipo de cambio más alto para dar un respiro a la actividad se destaca el exviceministro de Economía, Gabriel Rubinstein. Quien deslizó que un tipo de cambio para este contexto debería ubicarse por encima de la banda superior e incluso superar los $3000.

La respuesta vino a través de un ex funcionario del macrismo, Sebastián Galiani, quien fuera viceministro durante la gestión de Nicolás Dujovne al frente del Palacio de Hacienda, y quien contó que ha cenado con el presidente Javier Milei.

Según explicó en redes sociales, quienes piden aumentar el tipo de cambio para hacer frente a la capacidad ociosa de la actividad, y en particular de la industria, “están planteando mal el problema”.

“El argumento para depreciar ya no pasa por la falta de exportaciones. Pasa por las fábricas que producen menos y los trabajadores que no encuentran empleo. Pero esa discusión deja afuera la pregunta central: ¿volver a emplear esos recursos dónde y para producir qué?”, sostuvo Galiani en sus redes sociales.

Según el economista titular de la cátedra presidencial Weatherhead en Economía de la Universidad de Tulane, en Louisiana, Estados Unidos, el cambio de estructura que atraviesa la economía argentina hace que mucho del capital y el trabajo usual en el país no vaya a usarse del mismo modo que antes.

“Parte del capital instalado para aquella economía ya perdió valor económico. Las máquinas siguen ahí, pero eso no significa que sea viable volver a usarlas para producir lo mismo. Los trabajadores necesitan pasar a otras actividades y, a veces, a otras regiones”, explicó Galiani, quien subrayó que esa transición lleva tiempo y tiene “costos reales”, pero sostuvo que un tipo de cambio más alto no ayudaría a que esos trabajadores se vuelquen a las nuevas actividades que pueden surgir.

Por último, planteó que la propuesta no debería ser usar el tipo de cambio para que se mantenga la actividad en los sectores con alta capacidad ociosa, sino que el foco debería centrarse en “qué capital y qué trabajadores pueden producir en la nueva economía, en qué actividades y en qué lugares”.

Derrame

El planteo de Galiani se sustenta en el concepto de que la economía está en transición, y que los sectores que ganaron dinamismo crearán nuevas actividades y reconvertirán a la actividad en su conjunto. Quien fuera ministro antes de su llegada al Palacio de Hacienda, Alfonso Prat Gay, cuestionó que haya un derrame por parte de los sectores ganadores.

“Hice una recorrida entre pymes, distintos sectores, y me llevé una imagen distinta de la que pensaba porque no derrama ni en Neuquén. Es la única provincia en la que creció el empleo. Sin embargo, el humor que me lleve no es de una provincia que estaba en franca expansión y con la fiebre del oro negro”, sostuvo el exministro. El comentario suscitó respuestas del gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, quien sostuvo que se trata de “apreciaciones desde el obelisco”, del presidente de YPF, Horacio Marin, quien planteó que Prat Gay “se equivocó porque seguramente habló con alguno que perdió una licitación” y deslizó: “La estación de servicio que más vende de YPF es Añelo”.

Quien más tiempo destinó a la polémica fue quien también compartió Gabinete con Prat Gay, el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, quien lo sumó al “coro de analistas que, más que nada para criticar al gobierno, dicen que la minería y la energía no crean empleo”.

El ministro destacó que por cada empleo en producción petrolera, se generan otros cinco puestos de trabajo por sus encadenamientos hacia atrás, es decir, de las actividades proveedoras del sector, aunque insistió que hay algo “más importante” que son los “empleos que crea la riqueza”. El argumento es que, aún si minería y energía no crearan ni un puesto de trabajo, “esa riqueza se la llevan, en parte, los proveedores a esas empresas, en parte el estado con los impuestos, en particular el impuesto a las ganancias y las regalías, y por último los accionistas. Y ese dinero se gasta en otras cosas. Y al gastarlo genera empleo”.