En esta noticia
Quienes trabajan en el día a día con la relocalización de personas aseguran que “hay 15 mudanzas por semana a Vaca Muerta”. Para los más optimistas, es un termómetro de hacia donde va la economía en un contexto donde cae la industria tradicional y el empleo formal en el conurbano bonaerense y otras áreas fabriles.
“Hay más actividad hacia la cordillera”, completan en el sector de logística. Los datos de actividad marcan que crecen las actividades asociadas a la producción primaria: petróleo, gas y minería a la cabeza, sectores de la agroindustria, además de los servicios asociados. En la última medición del indicador de actividad EMAE, dos tercios de la producción se explicó por estos sectores, pero la economía igual cayó en febrero.
En el Gobierno sostienen que hay un crecimiento de polos productivos del interior del país que empiezan a traccionar empleo, consumo y actividad.
Además de Vaca Muerta -con foco en Neuquén- y en zonas agroindustriales, las áreas mineras de Cuyo, Catamarca y hasta Jujuy, están reconfigurando la demanda logística del país.

En el sector petrolero advierten, sin embargo, que “no todos los que se relocalizan logran insertarse en el mercado laboral como esperaban”. La demanda está concentrada en perfiles específicos y muchas veces no alcanza para absorber el flujo de nuevos trabajadores. Lo que se genera es una segunda capa de servicios, dedicados a atender a los trabajadores del petróleo o la minería, pero que no tiene el grado de formalidad ni los salarios millonarios de la actividad principal.
Ganadores y perdedores
Además, incluso en las nuevas estrellas de la economía el panorama es heterogéneo. “La economía de la región del Comahue enfrenta un 2026 con perspectivas de recuperación moderada, pero marcadamente heterogénea entre provincias“, plantea el último informe regional del IERAL-Fundación Mediterránea.
”El motor del crecimiento seguirá siendo el petróleo, y las diferencias en torno a él definirán ganadores y perdedores en la región", agregan los economistas. “Los precios internacionales favorables e inversiones sostenidas en el sector no convencional le dan a Neuquén un piso de crecimiento claramente superior al promedio nacional en empleo, ingresos y actividad”, destacó el IERAL.
En cambio, en Chubut la caída sostenida en su producción petrolera (más vinculada al convencional) limita el impacto de la mejora en precios internacionales. “Con las regalías representando el 24% de sus ingresos corrientes, la recuperación esperada será lenta y parcial”. “El rezago del dólar frente a la inflación mejoraría el poder adquisitivo interno, pero erosionaría la competitividad exportadora”, plantean los economistas también sobre el impacto en los productores de fruta del Alto Valle.
En el conurbano bonarense, por ejemplo, los sectores metalúrgicos y textiles operan por debajo del 40% de uso de capacidad instalada. El e-commerce crece hacia las provincias, mientras que los datos de venta de canales tradicionales marcaron una caída del -5,1% en marzo según los datos de Scentia. El Gobierno se escuda en que, en las cuentas nacionales, el consumo agregado crece a un ritmo del 4%.
Puestos de trabajo
El problema es que los sectores que pierden en actividad representan más puestos de trabajo. Se los define como intensivos en mano de obra, mientras que los sectores que avanzan generan menos empleos. Como detalló El Cronista, cerca del 65% de los ocupados —unos 14 millones de personas— se desempeña en sectores que no están creciendo o directamente están en retroceso.
Pero el nuevo mapa productivo, por la extensión argentina, tiene un claro cuello de botella: el transporte, la logística y el estado de las rutas.
La Argentina combina grandes distancias con baja densidad poblacional, una ecuación que encarece la distribución y dificulta la eficiencia. La distancia entre Buenos Aires y Rosario, ejemplifican en la empresa de logística Andreani, supera los 300 kilómetros, mientras que en otros mercados -como Estados Unidos- en ese radio se concentran varios centros urbanos cada 60 kilómetros de distancia.
Esa dispersión obliga a diseñar operaciones más flexibles, que combinen envíos de e-commerce con cargas industriales y llevar adelante entregas en el día o en pocas horas.
Cuellos de botella
Durante su paso por Washington, el ministro de Economía Luis Caputo planteó la necesidad de mejorar la infraestructura y la conectividad para reducir costos y acompañar el crecimiento. “En dos años más la logística en la Argentina va a ser totalmente diferente”, aseguró, al prometer 12.000 kilómetros adicionales de rutas y conectividad.

Pero el deterioro de las rutas, según reclaman desde el sector privado, está vinculado al ajuste fiscal que puso en marcha el Gobierno de Javier Milei y que impactó en la obra pública y el mantenimiento de rutas.
El Consejo Federal de la Construcción se reunió y declaró que “la infraestructura está en emergencia". En medio de un fuerte reclamo al Gobierno por la parálisis de obras, le pusieron número a la pérdida económica que genera la falta de mantenimiento de rutas y caminos.
“Argentina pierde u$s 25.000 millones de dólares al año por la falta de mantenimiento adecuado”, plantearon desde la Cámara Argentina de la Construcción y las filiales provinciales.
“La falta de mantenimiento, la paralización de obras y la ausencia de un plan integral han generado una deuda de infraestructura que compromete la seguridad vial, la competitividad logística y la calidad de vida de la población”, plantearon desde el sector de Construcción.
Así, para que la actividad se mude a las provincias, el desarrollo de rutas y trenes, además de la conectividad aérea, será fundamental. La duda de fondo persiste: ¿se podrán absorber los puestos de empleo que pierde el Conurbano?
¡Queremos conocerte!
Registrate sin cargo en El Cronista para una experiencia a tu medida.














