En esta noticia
- El mundo: petróleo como árbitro
- Renta variable global: el momentum volvió, pero no para todos
- Argentina: la bolsa fue selectiva, no generosa
- Los grandes ganadores: energía, sin competencia
- Los rezagados: todo lo que no fue energía
- Renta fija: el año de la cobertura corta
- Bonos CER: los grandes ganadores silenciosos
- Lecaps y carry: bien, pero reconfigurándose
- Soberanos en dólares: un mes de ida y vuelta
- Dólar y tipo de cambio: estabilidad con asterisco
- Oro: el gran decepcionante
- Commodities: los otros ganadores
- La pregunta que queda abierta
El cierre de abril puso punto final a un cuatrimestre que quedará en la memoria por un solo protagonista: el conflicto en Medio Oriente y el bloqueo del Estrecho de Ormuz.
Esa variable, que irrumpió a fines de febrero, rediseñó el mapa de ganadores y perdedores en todos los activos, tanto a nivel global como local.
El balance es mixto, pero con ganadores bien definidos para quienes supieron leer el escenario: energía, carry en pesos y cobertura inflacionaria fueron las apuestas que pagaron. Todo lo demás, con matices.
El mundo: petróleo como árbitro
El precio del crudo fue el gran árbitro del período. El WTI superó los u$s 100 por barril y acumula un alza de 67,8% en lo que va del año; el Brent, 77,9%. El bloqueo del Estrecho de Ormuz, por donde transitaban cerca de 200 buques diarios antes del conflicto y hoy el flujo es prácticamente nulo, generó lo que la propia Agencia Internacional de la Energía (IAE) describió como un shock de oferta sin precedentes.
Según el informe mensual de Balanz Capital, estimaciones privadas sugieren que Irán podría quedarse sin capacidad de almacenamiento de petróleo en apenas dos o tres semanas, lo que presionaría hacia una resolución pero también podría provocar una parada abrupta de producción con consecuencias impredecibles.
Ese contexto pesó sobre la inflación global: el consenso de economistas revisó al alza las proyecciones de precios en 63 puntos básicos desde el inicio del conflicto, hasta 3,9% para 2026, según Bloomberg.
La Eurozona fue la más golpeada, con una revisión de 100 puntos básicos hasta el 2,8%. La consecuencia directa fue que los bancos centrales de economías desarrolladas endurecieron su postura: el mercado incorpora tres subas de tasas de 25 puntos básicos en la Eurozona y casi tres en el Reino Unido.
La Reserva Federal, por su parte, mantuvo su tasa en 3,50%–3,75% sin movimientos previstos para todo 2026. La confirmación de Kevin Warsh como próximo presidente, que asume el 15 de mayo, despejó el ruido institucional pero dejó claro que el foco estará en la inflación y en la reducción del balance, no en los recortes.
“La parte corta de la curva se mantuvo como estrategia preferida, debido al ‘Higher for Longer’”, señaló Pedro Moreyra, director de Guardian Capital.
Renta variable global: el momentum volvió, pero no para todos
A pesar del petróleo caro, la renta variable global mostró una resiliencia llamativa. “El S&P 500 atraviesa un mes que puede ser histórico: sube cerca de 10% en abril, marca nuevos máximos por encima de 7.200 puntos y se encamina a su mejor desempeño mensual desde 2020”, destacó Moreyra.
El Nasdaq avanza 18,3% desde los mínimos de marzo. Las tecnológicas lideraron: el factor momentum regresó con fuerza, con las acciones ganadoras de 2023 y 2024 retomando el liderazgo.
Según el equipo de research de Balanz, el 79,8% de las empresas del S&P 500 que reportaron en la temporada de balances superaron las expectativas, con el crecimiento estimado del EPS del índice para 2026 saltando de 13,88% a 18,46% interanual.
Sin embargo, Balanz advierte cautela: las valuaciones altas y la incertidumbre geopolítica justifican una visión neutral, con el riesgo de que las negociaciones estancadas en Medio Oriente generen volatilidad de corto plazo y dinámicas no lineales en el precio del crudo.
Argentina: la bolsa fue selectiva, no generosa
El mercado accionario local tuvo, en términos generales, un desempeño pobre. Moreyra lo dijo sin rodeos: “aunque la bolsa en general tuvo un mal desempeño, los top picks en energía se destacaron fuertemente”.
Pero esa lectura agrega sin discriminar, y en finanzas el promedio puede ser el peor resumen posible. Porque detrás del índice general hay una historia diferente: unFF puñado de acciones vinculadas a la energía se convirtieron en los activos más rentables del período, tanto en el mercado local como en ADR.
Los grandes ganadores: energía, sin competencia
Adecoagro fue la gran sorpresa del cuatrimestre. Sus ADRs acumulan un alza de +79% en el año. Piedad Ortiz, economista y MBA en finanzas, explicó el fenómeno con precisión: “Agro consolida su estrategia de negocios con foco en fertilizantes, aprovechando la coyuntura global”.
Agregó que la suba del petróleo encareció la urea y, con ella, los costos agrícolas globales; Adecoagro, que ya venía reposicionándose en ese segmento, “capturó esa tendencia con una sincronía que difícilmente pudo ser totalmente planificada”.
Vista Energy sube +51% en el año en ADRs. La razón es el barril de crudo alto favorece a Vaca Muerta, cuyo punto de equilibrio es competitivo frente a las opciones de producción estadounidenses.
Ortiz apuntó que las empresas energéticas argentinas, en ese contexto, “han realizado reconversiones en procesos e inversiones para bajar sus costos dolarizados”, lo que amplificó el impacto positivo del precio internacional.
YPF fue el otro gran nombre del período, con fuerte performance tanto en el mercado local como en sus ADRs. Tenaris también estuvo entre los destacados, como proveedor de insumos para el sector petrolero.
“En el mercado local, el podio fue liderado por YPF (+18%), seguido de VALO (+15,88%) y Transener (+8,86%). Edenor también figuró entre los activos con retornos positivos del período. “Los mayores upsides los hemos visto en Vista, Agro, Tenaris e YPF”, resumió Ortiz.
Los rezagados: todo lo que no fue energía
Fuera del universo energético y de algunas utilities, el mercado accionario local no tuvo mucho para ofrecer. La combinación de riesgo país alto, incertidumbre política creciente y un contexto global que mantuvo a los inversores en modo defensivo dejó a la mayoría de los sectores sin catalizadores.
Ortiz describió el movimiento de fondo: “Lo que los inversores están haciendo es un reajuste de carteras concentradas en energía hacia otros sectores con valoraciones castigadas, y volviendo a revisar expectativas y posiciones en riesgo fuera de la Argentina con foco en LatAm que otorguen cobertura frente al riesgo local”.
Renta fija: el año de la cobertura corta
Si hay una clase de activos que define el año hasta ahora en la Argentina, es la renta fija de corto plazo. La lógica fue consistente durante todo el cuatrimestre y los datos la validaron.
Bonos CER: los grandes ganadores silenciosos
“La curva de bonos CER avanzó de manera notoria en el último mes, en un contexto en el que algunos instrumentos de corto plazo comenzaron a reflejar la aceleración de la inflación registrada recientemente”, precisó Leandro Monnittola, analista financiero.
Según el experto, “los títulos ajustados por CER se consolidaron como una de las alternativas más elegidas por los inversores en un escenario de alta nominalidad y expectativas inflacionarias persistentes”, y el movimiento estuvo liderado principalmente por los tramos más cortos de la curva.
La inflación no cedió, y Ortiz identificó los culpables: “Expectativas de inflación resistente a la baja, precios de alimentos, en especial de la carne bastante amplios” y “la presión de los regulados, que el gobierno necesita ajustar por el impacto fiscal que tienen”.
Esos tres factores convergieron para mantener viva la nominalidad y, con ella, la demanda de instrumentos CER de corto plazo.
Lecaps y carry: bien, pero reconfigurándose
Moreyra aseguró que la compresión de tasas acompañó cierta estabilidad cambiaria, “con el Banco CEntral acumulando compras por casi u$s 7000 millones en el año, reforzando el frente externo”.
La última licitación del Tesoro fue un termómetro útil. Ortiz detalló los números: rollover de 102,15%, con $8,11 billones adjudicados y demanda concentrada en la Lecap de junio (S12J6).
En el segundo tramo, los Bonares AO27 y AO28 sumaron u$s 700 millones (AO27 u$s100 millones y AO28 u$s 48 millones), con la TIR del bono más largo en 8,77%.
“Con los vencimientos de soberanos cada vez más cerca, el mercado ve la necesidad del gobierno de lograr las divisas necesarias para afrontar los pagos”, explicó Ortiz, lo que justifica la prima exigida para extender plazo.
Pero el carry en pesos envía señales de agotamiento. “La TAMAR comprime aproximadamente un 13,7% en el mes”, apuntó Ortiz. El retorno en pesos se achica; la ecuación que funcionó en el primer trimestre pierde atractivo relativo.
“Quienes capturaron ese carry en su momento cerraron bien el período; quienes lo miran hoy están viendo una estrategia que ya dio lo mejor de sí”, dijo Monnittola.
Soberanos en dólares: un mes de ida y vuelta
Los bonos soberanos en dólares tuvieron un abril errático. Monnittola describió la dinámica con precisión: “Si bien en algunos tramos del mes se observaron mejoras puntuales en los precios y una compresión del riesgo país hacia la zona de los 500 puntos básicos, hacia fines de abril el indicador volvió a mostrar cierta presión alcista, lo que moderó el desempeño de la deuda soberana y dejó un cierre de mes más débil en comparación con el rally de semanas previas”.
En otras palabras: el mercado tuvo una ventana, pero se cerró antes de que muchos pudieran aprovecharla.
Balanz, por su parte, destacó que el contexto global tampoco ayuda: “El ajuste de expectativas por la cadena de suministros hace que el riesgo país local se torne lateral”.
Dólar y tipo de cambio: estabilidad con asterisco
El tipo de cambio fue, quizás, la variable más estable del período. El BCRA acumuló compras por casi USD 7.000 millones en el año, “apoyado por las liquidaciones de exportaciones y deuda corporativa, tendencia que acompañará hasta junio”, según Moreyra. El tipo de cambio mayorista (A3500) acumula una caída de 5,28% en lo que va del año.
Aun así, Ortiz advirtió que en futuros se observó un leve upside (entre 0,14% y 0,3%), atribuible a estacionalidad de fin de mes y fin de cuatrimestre por pago de dividendos. “El efecto cautela y el driver político impactarán al mercado de renta fija en el próximo trimestre”, añadió.
El peso argentino al CCL fue la moneda de peor desempeño relativo en LatAm en el mes (+1,0% m/m, depreciación), en contraste con el real brasileño, que se apreció 4,6%. Ortiz explicó el fenómeno: el fortalecimiento del real estuvo “influenciado por la mejora en las encuestas de Flavio Bolsonaro, que por primera vez aparece con mayor intención de voto que Lula da Silva, favoreciendo el trade electoral en Brasil”.
Moreyra dijo que en monedas y commodities, “el dólar se debilitó levemente en el mes, aunque sigue atado a la evolución del conflicto geopolítico”. Y, en línea con Ortiz, comentó que el real brasileño lideró en la región, “mientras que el peso argentino mostró el peor desempeño relativo”.
El estratega de Guardian Capital añadió que oro, a pesar del contexto, no logró consolidarse como refugio, afectado por tasas altas, “mientras que el posicionamiento previo favoreció a las cripto como cobertura alternativa“, dijo.
Oro: el gran decepcionante
El estratega de Guardian Capital añadió que el oro, a pesar del contexto, no logró consolidarse como refugio, afectado por tasas altas, “mientras que el posicionamiento previo favoreció a las cripto como cobertura alternativa“, dijo.
Balanz fue directo al respecto: “La dirección de las tasas de interés ha sido un catalizador negativo para los metales preciosos desde fines de febrero, impidiendo que el oro actúe como refugio de valor ante el conflicto geopolítico”.
El metal lateralizó de forma volátil entre u$s 4550 y u$s 4866 por onza, y hacia fines de mes volvió a ceder desde sus picos.
Un dato que merece seguimiento: si el oro falla como refugio en un contexto geopolítico tan cargado como el actual, la búsqueda de coberturas alternativas puede consolidarse como tendencia estructural, no como episodio puntual.
Commodities: los otros ganadores
Más allá del petróleo, el cuatrimestre dejó otros movimientos relevantes. El aceite de soja acumula +50,3% en el año, el segundo mejor desempeño en commodities después del crudo.
El aluminio sube 22,3% YTD. El trigo avanza 18,5%, con un sesgo alcista que Balanz atribuye al encarecimiento de fertilizantes y a la alta probabilidad de un fenómeno del Niño fuerte en 2026.
El cobre avanzó 8,3% en el mes aunque cedió desde sus máximos; según Balanz, Chile, el principal productor, enfrenta disrupciones de oferta porque “la guerra ha interrumpido los envíos de azufre a China, lo que ha llevado a este último a paralizar las exportaciones de ácido sulfúrico, esencial para la mitad de la refinación chilena del metal”.
En el otro extremo, el gas natural acumula una caída de 28,2% en el año, el peor desempeño del universo de commodities.
La pregunta que queda abierta
El segundo trimestre arranca con cuatro variables en el aire que condicionarán todos los activos. La primera y más urgente es si el Estrecho de Ormuz se reabre: una resolución llevaría el petróleo a la baja, aliviaría la inflación global y permitiría que los bancos centrales retomen una senda más expansiva, con impacto positivo para emergentes.
“La tesis general del consenso es que, dadas las elecciones de medio término en EE.UU., Donald Trump no tendría voluntad de que el statu quo se mantenga”, señaló Balanz, aunque advirtió que “la recuperación de los precios de los activos podría haber reducido la necesidad de urgencia por el lado de la administración Trump”.
La segunda variable es la gestión de los vencimientos soberanos argentinos. Ortiz fue precisa: “Con los vencimientos de soberanos cada vez más cerca, el mercado ve la necesidad del gobierno de lograr las divisas necesarias para afrontar los pagos”. Cada señal de acumulación de reservas suma confianza; cada tropiezo la erosiona.
La tercera es Warsh en la Fed. Si se mantiene en consenso y no sorprende con un sesgo más restrictivo de lo esperado, la curva global se estabiliza.
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