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El Gobierno dejó en claro que no se moverá un ápice del equilibrio fiscal, la piedra angular del programa económico. Sin embargo, el ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró hace algunas semanas que sostener el superávit vía ajuste no luce tan sencillo.
“Ya estamos en un nivel de gasto a nivel Tesoro de 15 puntos del PBI. Es el nivel de gasto de los años noventa, 10 puntos menos del pico de hace 8 años. Y si ajustamos eso por los 4 millones más de jubilados que metió el kirchnerismo sin aportes, son 2 puntos más. Bien medido estamos en un gasto de 13 puntos”, afirmó.
El titular del Palacio de Hacienda reconoció que para sostener el superávit fiscal es necesario que aumenten los recursos del Estado, por ejemplo, la recaudación tributaria impulsada por el crecimiento de la economía.
En la última revisión del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), la meta de superávit fiscal quedó establecida en 1,4% del PBI para 2026. Bajo este objetivo, el Gobierno tomó una serie de medidas para atenuar el impacto en las cuentas públicas ante la caída de la recaudación —que se recuperó en mayo luego de nueve meses consecutivos— y el peso de otros gastos vinculados a proyectos aprobados en el Congreso.
Según un informe elaborado por Facimex, el Gobierno tomó la decisión de blindar el superávit y, en razón de ello, postergó la entrada en vigencia del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), un esquema de financiamiento destinado a garantizar el pago de determinadas indemnizaciones. Recién se pondrá en marcha el 1° de noviembre.
La decisión generará, según Facimex, un ahorro de 0,15% del PBI, en línea con las estimaciones del Fondo Monetario Internacional.
“Lograr el presupuesto aprobado para 2026 requerirá mantener una estricta disciplina en el gasto. Esto permitirá compensar el impacto de la reducción de los derechos de exportación agrícolas fijados por ley, así como aquellos derivados de las iniciativas de gasto del Congreso aprobadas a fines de 2025 (0,35% del PBI) y de las medidas fiscales bajo la nueva Ley de Modernización Laboral (0,15% del PBI)”, señaló el staff report.
| Categoría / Medida | Impacto (% PBI) | Tipo de Impacto |
|---|---|---|
| Presiones fiscales | +0,50 | Mayor Gasto / Costo |
| Ley de Financiamiento Universitario | +0,20 | Gasto |
| Ley de Emergencia en Discapacidad | +0,15 | Gasto |
| Reforma laboral | +0,15 | Gasto |
| Medidas compensatorias | -0,86 | Ahorro / Ajuste Total |
| ↳ Escenario base (Subtotal) | -0,51 | Ahorro Activo |
| Focalización del gasto social | -0,20 | Ahorro |
| Reducción de gasto en salarios | -0,10 | Ahorro |
| Priorización del gasto de capital | -0,10 | Ahorro |
| Focalización de subsidios energéticos | -0,07 | Ahorro |
| Racionalización del gasto discrecional | -0,04 | Ahorro |
| ↳ Medidas contingentes (Subtotal) | -0,35 | Ahorro de Reserva |
| Postergación del FAL | -0,15 | Ahorro |
| Fortalecimiento impuestos | -0,10 | Mayor Ingreso |
| Focalización de subsidios al transporte | -0,10 | Ahorro |
| Fuente: Facimex Research, FMI |
El informe de Facimex también aclara que el Ejecutivo transfirió al PAMI una canasta de Lecap —títulos de deuda de corto plazo— por $ 580.000 millones, equivalente a 0,05% del PBI. Ambas medidas —junto a la postergación del FAL— buscan blindar el equilibrio fiscal.
“Se trata de una reacción lógica al considerar el débil desempeño de la recaudación tributaria, la cual cayó 4,9% real interanual en los primeros cinco meses del año y alcanzó mínimos desde 2009 en pesos constantes si excluimos el atípico 2020”, precisaron.
No obstante, el equilibrio no está exento de presiones. Los gastos vinculados a las leyes aprobadas en el Congreso (financiamiento universitario y emergencia en discapacidad) demandarían, según estimó el FMI, un costo de 0,20% y 0,15% del PBI, respectivamente.
Por otro lado, Facimex subrayó que “las recientes bajas de impuestos no tienen impacto fiscal en 2026”. Es decir, la eliminación de impuestos internos vinculados al consumo (telefonía celular, automóviles, seguros y objetos suntuarios, entre otros) y la nueva baja de retenciones “tienen un costo fiscal muy bajo que no llega, en conjunto, al 0,1% del PBI”.
De hecho, Caputo aseguró que la baja de retenciones para el campo y la industria tendrá un costo fiscal de u$s 32 millones y u$s 25 millones, respectivamente, en 2026. En total, la pérdida sería de u$s 57 millones.
“Para este año proyectamos un superávit primario del 1,3% del PBI, donde excluimos los ingresos correspondientes a las privatizaciones (ya suman 0,14% del PBI entre las represas del Comahue y Citelec) que no cuentan para la meta fiscal acordada con el FMI”, estimó Facimex.
De concretarse, el Gobierno alcanzaría su tercer año consecutivo con equilibrio en las cuentas públicas. Para alcanzar este objetivo, continuará ajustando el gasto discrecional.
En el escenario base, el FMI espera que el Ejecutivo reduzca el gasto primario en 0,5% del PBI a través de una mejora en la focalización del gasto social (0,2% del PBI), una reducción del gasto en salarios (0,1% del PBI), una mejora en la focalización de los subsidios energéticos (0,07% del PBI) y recortes en otras líneas del gasto discrecional (0,04% del PBI), entre otras medidas.
Recaudación de mayo
El balance de la recaudación de mayo sugiere que el Sector Público Nacional (SPN) logró superávit primario. El punto más relevante es que registró una variación de 1,6% real interanual, el primer resultado positivo tras nueve meses.
El resultado estuvo traccionado casi en su totalidad por el desempeño del impuesto a las Ganancias (+28% real interanual) —sociedades— y por el impuesto a los Bienes Personales (+46,5% real interanual), que también tuvo su vencimiento en dicho período.
En cuanto al acumulado enero–mayo, la recaudación real de 2026 acumula $ 94,3 billones a precios de mayo 2026, lo que implica, según cálculos de la Fundación Libertad, una caída de 4,9% respecto al mismo período de 2025 y de 3,9% frente al acumulado de 2024.
“En este marco, cabe señalar que la caída en la recaudación real refleja en parte los sucesivos recortes en derechos de exportación implementados por el Gobierno nacional desde mediados de 2024”, señalaron.

Sin embargo, el balance de mayo no refleja un repunte de la actividad económica, ya que el resultado se debió a factores específicos.
“Los recursos ligados a la actividad no mostraron el mismo salto que mostró la recaudación total en mayo, cayendo 3,8% real interanual”, planteó Invecq.
Entre ellos se encuentran el IVA DGI, que cayó 3,1% real interanual profundizando la caída promedio de meses anteriores, el impuesto a los débitos y créditos en cuenta corriente, que retrocedió 3,7%, y las contribuciones patronales, que anotaron una baja de 4,6%.
Si bien este deterioro no compromete el superávit primario, lo cierto es que, según consideró la firma, pone un límite a la baja de impuestos.
“Los datos sugieren que la actividad, tras el fuerte salto de +3,5% mensual en marzo, habría cerrado abril con una caída de alrededor del 1% mensual, sin reversión clara en mayo. La dinámica de los ingresos tributarios es consistente con ese escenario: sin tracción real, difícilmente pueda esperarse una mejora estructural en la recaudación en el corto plazo”, anticipó Invecq.
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