Tras el resurgimiento de los créditos hipotecarios UVA, los trabajadores registrados bajo el régimen del monotributo también tienen lugar en la oferta financiera. Si bien el escenario suele ser más amigable para quienes están en relación de dependencia, hoy existe un abanico amplio de entidades que brindan préstamos para independientes, con condiciones que varían fuertemente según cada institución.

En cuanto a los plazos, la oferta arranca en los 15 años, como propone el banco Hipotecario, pero se estira hasta las tres décadas en entidades como Nación, BBVA y Brubank.

El porcentaje del valor de la propiedad a financiar ronda habitualmente entre el 70% y el 80%. El banco Macro, sin embargo, se despega con una cobertura de hasta el 90% para menores de 30 años, siempre dependiendo del monto total de la operación.

Respecto a los topes de dinero a otorgar, el mercado se divide en dos. Por un lado, están los bancos que no fijan un límite máximo, como BBVA, Macro y Banco del Sol.

Por el otro, aquellos que sí lo establecen: Ciudad lidera este grupo prestando hasta USD 248.000 para primera vivienda, seguido por Comafi (USD 246.000), Brubank y Nación (ambos cerca de los USD 216.000), e Hipotecario (USD 170.000), según datos relevados por el economista Andrés Salinas.

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El costo del financiamiento es un punto clave. La regla general indica que acreditar los ingresos en la entidad emisora abarata considerablemente el crédito. Quienes cumplen este requisito acceden a tasas que van desde el 6,7% (la más baja, en Banco Nación) y el 7,5% (Credicoop y Ciudad), hasta un 12%.

Por el contrario, los clientes que no trasladan su facturación al banco sufren recargos que pueden disparar la tasa hasta un 15%.

Un filtro fundamental a la hora de calificar es la relación cuota-ingreso. La inmensa mayoría del sistema financiero exige que el pago mensual del préstamo no comprometa más del 25% de la facturación declarada por el monotributista. La excepción a esta regla general es el Hipotecario, que es un poco más conservador y limita esa afectación al 20%.

Quienes no llegan con los montos por su categoría tienen opciones complementarias. Bancos como Galicia y Santander no otorgan créditos UVA teniendo al monotributo como fuente principal, ya que exigen un empleo en relación de dependencia de base. Sin embargo, permiten sumar la facturación independiente del titular o de su pareja para engrosar la capacidad de pago y acceder a una propiedad de mayor valor.

El papeleo y la burocracia también cambian de una ventanilla a otra. Las exigencias administrativas van desde simplemente demostrar que no hay deudas con ARCA, hasta presentar los comprobantes de pago de los últimos tres meses. Además, muchas entidades filtran a los postulantes pidiendo una antigüedad mínima de un año en la categoría antes de analizar la carpeta.

Finalmente, el menú no se agota solo en la compra de inmuebles terminados. Quienes ya cuentan con un terreno propio y buscan levantar su casa desde los cimientos, pueden recurrir a instituciones como el Nación, Hipotecario y Credicoop. Estos bancos cuentan con líneas UVA específicas destinadas a la construcción, con condiciones de desembolso adaptadas al avance de obra.