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Amit Kornhauser y Samuel “Sam” Moody llegaron al negocio petrolero desde las finanzas.
El primero es el CEO de Navitas, la empresa israelí que lidera el desarrollo de Sea Lion. El segundo fundó Rockhopper, la firma británica que descubrió el yacimiento hace 16 años y conserva una participación minoritaria.
Los dos quedaron en el centro de la nueva ofensiva argentina sobre Malvinas. El presidente Javier Milei anunció por cadena nacional que acelerará las sanciones contra las empresas que exploren o exploten hidrocarburos sin autorización nacional, y que buscará alcanzar también a directivos, accionistas, proveedores y financistas. Sea Lion es el caso concreto detrás del anuncio.
El ejecutivo financiero que ascendió en Navitas
Kornhauser asumió como CEO de Navitas en enero de 2022, pero su historia dentro de la petrolera había comenzado años antes. Fue director entre 2013 y 2015 y, luego, CFO durante cinco años y medio. Hizo toda la escalera dentro de la empresa que hoy debe convertir Sea Lion en un proyecto productivo.
Su recorrido se construyó en el cruce entre finanzas y energía. Antes de llegar a Navitas fue CFO de Delek Energy y controller de Delek Group, el conglomerado israelí con intereses en petróleo y gas. También trabajó como controller de Aura Investments, una desarrolladora inmobiliaria, y fue gerente de EY Israel entre 2001 y 2007.
Contador público habilitado en Israel, Kornhauser se graduó en Economía y Contabilidad y tiene un MBA con especialización en Finanzas de la Universidad de Tel Aviv. Navitas cotiza en la Bolsa de Tel Aviv, tiene su sede en Herzliya y oficinas también en Houston y Londres.
El fundador que esperó 16 años
Moody tiene un vínculo más largo con Sea Lion. Cofundó Rockhopper a comienzos de 2004 y condujo la compañía durante todo el proceso que llevó al descubrimiento del yacimiento en 2010. Antes había trabajado en AXA Equity & Law Investment Management y St Paul’s Investment Management.
El rol de Rockhopper cambió con el tiempo. La compañía británica encontró el activo, pero Navitas es ahora quien controla la operación y la mayor participación. Para Rockhopper, Sea Lion es su principal apuesta: en su último informe anual, la empresa reconoce que la evolución del proyecto concentra la mayor parte de sus riesgos operativos y financieros.
A fines de 2025, la firma levantó unos u$s 142 millones a través de una colocación de acciones para financiar su parte. Ese paso fue decisivo para que la sociedad llegara a la decisión final de inversión, después de más de una década de demoras, cambios de socios y dificultades para estructurar el desarrollo.
La nueva presión de Milei
El decreto publicado este viernes busca hacer más expeditivo el mecanismo de sanciones previsto en la ley 26.659. La normativa ya contempla inhabilitaciones de entre cinco y 20 años para quienes realicen actividades hidrocarburíferas sin permiso argentino en la plataforma continental.
La novedad es el alcance que Milei busca darle a la advertencia. Las penalidades pueden involucrar no solo a las petroleras, sino también a las firmas que tengan participación directa o indirecta, o que provean servicios comerciales, financieros, logísticos, técnicos, de seguros o de consultoría.
La firma Rockhoper reconoce en su último informe anual que la evolución del proyecto Sea Lion concentra la mayor parte de sus riesgos operativos y financieros

Además, los proyectos que quieran ingresar al RIGI deberán presentar una declaración jurada que certifique que no incumplen ni incumplirán esa normativa. Cancillería informó que envió 180 notas diplomáticas a 29 países para advertir a proveedores vinculados con Navitas y Rockhopper.
El proyecto que cambió de escala
Sea Lion está ubicado a unos 220 kilómetros al norte de las islas, en la Cuenca Malvinas Norte. Navitas posee el 65% y es el operador, mientras que Rockhopper retiene el 35% como socio no operador. Ambas ya habían sido inhabilitadas para operar en la Argentina: Rockhopper en 2013 y Navitas en 2022.
La primera fase del proyecto demanda una inversión estimada en alrededor de u$s 2100 millones. El plan prevé desarrollar 170 millones de barriles, alcanzar una producción de hasta 50.000 barriles diarios y obtener el primer petróleo en el primer trimestre de 2028.
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