Al amparo de la oscuridad, miembros de la Guardia Revolucionaria de Irán, la fuerza de élite del régimen, prepararon dos lanzacohetes para disparar minas marinas desde la diminuta isla de Larak hacia el estrecho de Ormuz.

Antes de que pudieran completar la misión, fueron detectados por fuerzas estadounidenses, que destruyeron los lanzadores. Los ataques quebraron una tregua de hecho de un mes en las hostilidades entre EE.UU. e Irán, desataron una nueva ronda de ataques recíprocos esta semana y pusieron de relieve los peligros del estancamiento, mientras ambas partes pelean por el control del estrecho.

Durante semanas, los mediadores tuvieron la esperanza de abrir un camino para que las partes en guerra volvieran a un efímero memorando de entendimiento de junio, cuyo objetivo era abrir el estrecho y retomar las conversaciones para un acuerdo final que pusiera fin a la guerra.

Pero después de que ese esfuerzo diplomático se dilatara, la administración Trump les comunicó que no volvería al memorando, según personas al tanto de las negociaciones. En cambio, ahora impulsa un acuerdo más amplio que abarque no sólo el estrecho sino también el programa nuclear de Irán, señaló un diplomático que fue informado del tema.

“EE.UU. quiere un acuerdo si Irán está dispuesto a aceptarlo, pero no tiene apuro. Tendría que ser un acuerdo nuevo: quieren algo sobre el expediente nuclear”, dijo el diplomático. “Su posición es: ‘Vamos a ir a un único acuerdo final que incluya el programa nuclear y el estrecho’”.

El presidente Donald Trump parece estar apostando a que EE.UU. puede garantizar un flujo estable de petróleo a través del estrecho protegiendo a los buques, mientras utiliza un bloqueo naval y sanciones para asfixiar a la maltrecha economía iraní. Pero los líderes de la república islámica amenazaron con responder militarmente al bloqueo y advirtieron que ningún otro productor del Golfo podrá exportar petróleo si Irán no puede hacerlo.

Diplomáticos y analistas sostienen que ese pulso es insostenible y que amenaza con desatar nuevos ciclos de escalada.

“Todas las señales que le están mandando a Trump indican que… cuanto más éxito tenga EE.UU. en estrangular su economía, más van a recurrir los iraníes a la fuerza”, dijo Ali Vaez, experto en Irán del Crisis Group. “Así que si Trump cree que puede zafar sólo con una guerra económica, no va a ser así. Los iraníes lo van a arrastrar de vuelta a una guerra caliente”.

La Casa Blanca declinó hacer comentarios sobre sus condiciones para un acuerdo con Irán. Esta semana, Trump desestimó las versiones de que estaba “tratando de forzar a Irán a sentarse a la mesa de negociación” y aseguró que “no le importaba en lo más mínimo si firman un acuerdo que para ellos no vale nada”.

El endurecimiento de la postura del presidente puede rastrearse hasta alrededor del 22 de agosto, cuando el secretario de Energía de EE.UU., Chris Wright, afirmó que el promedio de siete días del petróleo que salía del estrecho superaba los 8 millones de barriles diarios.

Si bien antes de la guerra salían unos 20 millones de barriles diarios de crudo y productos refinados, la cifra indicaba que EE.UU. estaba erosionando el control férreo de Irán sobre la vía navegable.

El almirante Brad Cooper, jefe del Comando Central del Ejército estadounidense, dijo el viernes que EE.UU. había despejado todas las minas marinas iraníes de los corredores de navegación internacional del estrecho.

Dos días después, EE.UU. atacó a las fuerzas iraníes en Larak y las acusó de intentar volver a minar la vía navegable por la que pasaba alrededor de una quinta parte del petróleo y el gas del mundo antes de que EE.UU. e Israel lanzaran la guerra en febrero.

El recrudecimiento de esta semana derivó en dos días de ataques recíprocos en los que Irán respondió disparando contra bases que albergan fuerzas estadounidenses en la región. Al menos dos buques tanque también fueron atacados.

Funcionarios iraníes afirmaron que un ataque estadounidense impactó en una fiesta de casamiento cerca de la ciudad de Sirik, en el sur de Irán, y que mató a cuatro personas e hirió a decenas, en lo que describieron como un crimen de guerra.

Los líderes de Irán dijeron esta semana que quieren volver al memorando de junio, al tiempo que amenazaron con “golpes demoledores” contra las fuerzas estadounidenses si las hostilidades continúan. EE.UU. “va a ver pronto que la nueva estrategia de Irán en el campo de batalla, en la diplomacia y en el combate al asedio económico va a hacer añicos sus propios cimientos”, dijo Mohsen Rezaei, máximo responsable de seguridad de Irán.

Si bien antes de la guerra salían unos 20 millones de barriles diarios de crudo y productos refinados, la cifra indicaba que EE.UU. estaba erosionando el control férreo de Irán sobre la vía navegable.
Si bien antes de la guerra salían unos 20 millones de barriles diarios de crudo y productos refinados, la cifra indicaba que EE.UU. estaba erosionando el control férreo de Irán sobre la vía navegable.Fuente: EPA/SIPA USA POOLSAMUEL CORUM / POOL

Los iraníes, sin embargo, cargan cada vez más con el costo económico del bloqueo. La semana pasada se formaron largas colas frente a las estaciones de servicio de Teherán, mientras la república enfrenta faltantes de combustible. La inflación desbocada, en especial la escalada de los precios de los alimentos, se convirtió en el tema dominante de las conversaciones en la capital. Las góndolas de los supermercados están bien abastecidas, pero el costo de los productos sube casi a diario.

Pero los analistas no esperan que el régimen, que trabajó durante décadas en eludir y resistir las sanciones occidentales, capitule. Al contrario, sostienen que Teherán va a pelear para conservar influencia sobre el estrecho, que se convirtió en su principal fuente de poder de negociación frente a EE.UU. en lo que considera una batalla existencial.

Y pese a todo lo que EE.UU. asegura sobre el aumento del petróleo que atraviesa el estrecho, hasta ahora Trump tuvo poco éxito en bajar los precios de los combustibles de cara a las elecciones de medio término de noviembre. El crudo Brent ronda los u$s 97 por barril, mientras que el precio promedio del diésel en los surtidores de EE.UU. llegó el miércoles a u$s 5,78 por galón, superando el pico de la guerra alcanzado en abril, según la American Automobile Association.

Ya no hay conversaciones entre EE.UU. e Irán. Pero los mediadores mantuvieron abiertos canales reservados entre las partes en guerra y tratan de armar un marco para negociar un potencial acuerdo nuevo, señalan los diplomáticos.

Irán y Omán dijeron la semana pasada que estaban cerca de acordar un esquema temporario para administrar la navegación por el estrecho, algo que los diplomáticos esperaban que abriera un camino de regreso al memorando de junio.

Pero si bien EE.UU. respaldó en un principio esas negociaciones, que llevaban semanas, funcionarios de la administración les dijeron a los mediadores que quieren el paso abierto en su totalidad, sin importar lo que acuerden Irán y Omán, según personas que fueron informadas. “Después de que le informaran que Irán y Omán estaban avanzando, [EE.UU.] corrió las condiciones”, dijo una de esas personas.

Irán también modificó su posición durante las conversaciones con Omán, en un intento por afirmar su control sobre el estrecho. Y la república islámica insiste en que sólo va a reabrir el paso una vez que EE.UU. levante el bloqueo, restituya una exención que le permita vender petróleo y le habilite el acceso a parte de sus activos congelados en el exterior, dijeron personas informadas sobre las negociaciones.

Esas cuestiones estaban contempladas en el memorando, que debía extender por 60 días un alto el fuego pactado en abril y reabrir gradualmente el estrecho a medida que avanzaran las negociaciones por un acuerdo final, incluido el capítulo del programa nuclear iraní.

Pero ese acuerdo se desarmó rápidamente. Los analistas afirman que las chances de alcanzar un acuerdo nuclear —siempre considerado el elemento más largo y complejo de cualquier negociación— son escasas, con una intensa desconfianza entre las partes que sólo se profundizó a lo largo de la guerra.

“Estamos en un empate prolongado”, dijo Sanam Vakil, de Chatham House, y agregó que ninguna de las partes está dispuesta a resignar su poder de negociación a menos que pueda arrancarle un triunfo a la otra.

“El equipo de Trump ahora cree que puede usar la presión económica para estrangular de a poco a Irán hasta obtener concesiones”, señaló Vakil. “Pero no entienden que hay una ventana muy estrecha para que ambas partes lleguen a un compromiso. Si no, vamos a volver a una escalada mayor”.