PLANTAS PARADAS Y PIQUETES

Conflictividad social: el Gobierno teme un impacto económico y denuncia politización

El Presidente ve con preocupación el aumento de protestas en las fábricas y en la calle. Se teme un efecto rebote en la economía. La negativa a dialogar bajo presión

El Gobierno evaluó hoy que el conflicto gremial que tiene en vilo a la industria automotriz y la movilización en las calles de los grupos piqueteros tiene un "condimento político importante" pero al mismo tiempo hay mucho temor por el impacto económico de las medidas de fuerza de los sindicatos.

Alberto Fernández siguió hoy desde temprano en su despacho en la Casa Rosada el clima de conflictividad social que se desarrolla en la Argentina por estas horas y en el Gobierno deslizaron una fuerte preocupación por el desenlace de las protestas, tanto en las fábricas de neumáticos como en las calles.

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Según pudo saber El Cronista, en la cena de anoche en Olivos del Presidente con la cúpula de la CGT se abordó la problemática laboral que sacude a muchas empresas del sector automotriz. Hubo reclamos de mayor intervención del Gobierno en la situación y una clara preocupación de Alberto Fernández por la volatilidad del conflicto.

Los gremios de neumáticos siguen adelante con las protestas

Sin embargo, tanto en las protestas de los gremios como en el movimiento en las calles de grupos piqueteros el Gobierno sospecha que hay "un fuerte condimento de presión política".

El secretario de Industria, José Ignacio De Mendiguren expresó hoy que "este no es un conflicto solo de 3.000 afiliados a un sindicato de un sector de 5.000 empleados. Está en juego toda la cadena automotriz, que tiene 75.000 empleados directos y cuyas empresas proveedoras emplean otras 127.000 personas".

Las definiciones del hombre de confianza del ministro de Economía, Sergio Massa, alertaron sobre la situación en la que se encuentra el país con las huelgas desarrolladas en varias terminales de empresas de neumáticos. "Queremos que toda la cadena tome conciencia de la importancia de trabajar juntos para resolver este conflicto, porque impacta de lleno en la producción, el empleo y las exportaciones", acotó De Mendiguren.

Al mediodía, el Polo Obrero y una veintena de agrupaciones sociales nucleadas en el sector Unidad Piquetera se desplegaban en 20 acampes por todo el país, cortes de calles en 150 ciudades y una fuerte protesta frente al Ministerio de Desarrollo Social. 

El reclamo de estos sectores piqueteros es unánime: "protestar contra el ajuste del FMI, reivindicar la lucha de los obreros en el neumático, los docentes, estatales y marítimos a la vez que exigir trabajo genuino y más asistencia a los comedores escolares", dijo el líder del Polo Obrero, Eduardo Belliboni.

Como respuesta a estos reclamos, el viceministro de Desarrollo Social, Gustavo Aguilera, consideró que la movilización que la Unidad Piquetera realiza tiene "mucha más connotación política que social" e indicó que desde esa cartera creen que "la salida es con trabajo y no con planes sociales".

La lectura que hizo el Gobierno de la protesta piquetera tiene que ver con que "ellos (por los movimientos sociales) ven la salida con planes sociales y nosotros con más trabajo", dijo Aguilera.

Las agrupaciones piqueteras trasladaron la protesta frente al Ministerio de Desarrollo Social 

En el contexto de protesta callejera y reclamos frente al Ministerio de Desarrollo Social, desde el Gobierno adelantaron a El Cronista que "no recibirán" a los piqueteros porque entienden que la movilización "es una forma de extorsión".

El mismo Aguilera graficó que "los problemas no se resuelven cortando la calle o acampando". Pese a esta advertencia, el plan de lucha del bloque Unidad Piquetera es irreversible y amenazan con mantener ocupadas las calles en los próximos días.

En paralelo a esto, desde el Ministerio de Trabajo que conduce Claudio Moroni dijeron que hubo una "fuerte apuesta" del Gobierno por acercar posiciones entre los empresarios y los gremialistas del sector de neumáticos. Ayer hubo un cuarto intermedio para seguir negociando los reclamos de aumentos salariales.

Sin embargo, desde el Gobierno no ven que haya otro camino de solución posible y advierten que la situación económica puede empeorar si persisten los paros. 

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