El ministro de Economía, Luis Caputo, defendió el cambio de modelo, aseguró que el desarrollo de los sectores ganadores es fundamental para la estabilidad cambiaria actual y el equilibrio general, y sentenció: “La fiesta recién empieza”.
Lo hizo a días de que el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), anuncien la aprobación de las garantías por parte de sus directorios para hacer frente a los vencimientos de deuda que tiene Argentina por delante.
Estas garantías le permitirán al Gobierno sumar al menos u$s 4000 millones para hacer frente a los vencimientos de julio por poco más de u$s 4300 millones. El Tesoro tiene fondos para cubrir gran parte del vencimiento, pero el Gobierno asegura que tiene las fuentes de financiamiento para todos los vencimientos dee lo que resta de la gestión de Javier Milei. De hecho, se espera que publiquen la hoja de ruta que detalle cómo se cubrirán dichas cancelaciones de deuda.
En paralelo, como informó El Cronista, el Gobierno lanzó un canje de bonos en dólares de cara a extender el vencimiento de los REPO a 2028 y descomprimir los pagos para el año próximo.
En el IAE Business School Summit, el ministro respondió a quienes sostienen que los sectores ganadores de los últimos años, como la energía y la minería, no traccionan al resto de la actividad.
“Ahora insisten con que el boom de energía y minería es para ellos y nada más. No es así. Estamos viendo el boom en esos sectores ayuda a sostener el equilibrio general”, dijo Caputo.
Además, agregó: “Que haya esta estabilidad cambiaria, aún en pleno shock externo, no solo favorece a esas industrias, favorece a todo el país, a todas las industrias. Es incorrecto decir que son sólo energía y minería. Si es por Vaca Muerta, la fiesta recién empieza, porque cada año va a generar muchos más dólares”.
En materia de empleo, destacó que los sectores generan empleo directo e indirecto a través de la construcción de “viviendas, escuelas, supermercados. Por supuesto que es expansivo”, pero enfatizó que hay otro punto relevante en el buen desempeño de esos sectores: “Contribuyen al equilibrio general. Todas las políticas económicas se interrelacionan”.
Así explicó por qué aspiraba a mantener el equilibrio financiero, para que le de la posibilidad de hacerse de los u$s 8000 millones para saldar deudas, y defendió la necesidad de tener tasa de interés real negativa luego de la devaluación de diciembre de 2023.
El ministro expuso las proyecciones sobre las exportaciones de energía y minería y destacó que están subestimadas. Es que las mismas se basan en anuncios de inversión previas a los últimos proyectos aprobados en el RIGI.
El ministro también destacó que la actividad está en niveles récord y las exportaciones de productos primarios, manufacturas agropecuarias e industriales han aumentado, de la mano de la baja de la inflación y la pobreza. “El salario todavía tiene que recuperar”, recalcó.
También respondió a quienes acusan una apertura indiscriminada y sostuvo que los consumidores perciben la mejora en la apertura comercial.
“Hay mas variedad de productos a mejor precio, esto favorece a la gente y derriba mitos como el de la restricción externa”, planteó el ministro e insistió: “No había dólares para nadie. En este nuevo modelo, hay dólares para todos los que quieran importar, girar dividendos o ahorrar”.
En este sentido reveló que la inversión que se anunció esta semana de Dreyfus por u$s 400 millones en Bahía Blanca respondió a la posibilidad de girar dividendos más que a la vigencia del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI).
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