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Este jueves, Estados Unidos reimpuso sus aranceles comerciales a más de 60 países y, aunque la gestión de Donald Trump benefició a la Argentina con una tasa más baja que la del resto, igualmente varios productos nacionales que se exportan al gigante del norte serán alcanzados por esta normativa.

La medida entró en vigencia desde la primera hora de este viernes y se enmarca en una investigación de la administración estadounidense sobre el incumplimiento de unas 60 economías a la hora de prevenir el trabajo forzoso en sus cadenas de suministro.

Cabe señalar que, a diferencia de otros socios comerciales incluidos en la medida, Argentina no enfrenta un gravamen generalizado sobre todas sus exportaciones, sino un recargo del 10% sobre un grupo acotado de posiciones arancelarias.

El texto oficial en el que la Oficina del Representante Comercial de EE.UU. (USTR, por sus siglas en inglés) detalló cómo se aplicarán los nuevos aranceles explicita esta diferenciación para Argentina y otras 16 naciones.

“El Representante Comercial impondrá un arancel del 10% sobre bienes de la Argentina, Bangladesh, Camboya, Canadá, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, India, Indonesia, Jordania, Malasia, México, Pakistán, Sri Lanka, el Reino Unido y Trinidad y Tobago”, explicita.

Así, este grupo de países quedó ubicado en el escalón más bajo de la escala arancelaria porque, según la investigación oficial, adoptó prohibiciones de importar bienes producidos con trabajo forzoso. Otras economías, en cambio, deberán pagar un recargo del 12,5%.

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Qué productos argentinos pagarán el 10%

El documento de la USTR detalla las posiciones arancelarias alcanzadas. El grueso corresponde a materias primas, insumos industriales y manufacturas de nicho, por lo que el impacto sobre el conjunto de las exportaciones argentinas sería acotado. Implica a:

  • Mamíferos vivos y determinadas aves ornamentales.
  • Productos de origen animal para uso farmacéutico (bilis, glándulas y otros derivados).
  • Flores frescas cortadas: anturios, alstroemerias, gipsófilas, lirios y otras especies.
  • Cáscaras de semillas de psyllium y algas marinas para usos no alimentarios.
  • Extractos vegetales, entre ellos aloe, centella, coco y pimienta de Tasmania.
  • Bambú y ratán para cestería y trabajos de trenzado.
  • Aceite de jojoba y aceite de argán.
  • Microorganismos muertos para uso industrial y aceites esenciales de cítricos.
  • Madera tropical y sus manufacturas: madera aserrada, molduras, pisos, revestimientos, paneles laminados, contrachapado y chapas.
  • Corcho natural y aglomerado, y sus manufacturas (tapones, aislantes, revestimientos, placas).
  • Productos de ratán: canastos, bolsos, equipaje, esterillas y artículos de cestería.
  • Hilados y tejidos de seda.
  • Perlas naturales, diamantes en bruto y trabajados, y piedras preciosas y semipreciosas como rubíes, zafiros y esmeraldas.
  • Granallas de hierro y acero.
  • Residuos y chatarra de galio, germanio, indio, niobio y vanadio.

Los productos argentinos exceptuados de los aranceles de Trump

El esquema también prevé una serie de exclusiones para evitar impactos sobre sectores considerados estratégicos por Washington. Según el documento, quedan afuera del recargo:

  • Material informativo, donaciones y equipaje de viajeros.
  • Todos los bienes ya alcanzados por los aranceles de la Sección 232: acero, aluminio, automóviles y autopartes.
  • Materias primas cuyo gravamen pueda generar problemas de abastecimiento en Estados Unidos.
  • Productos que podrían provocar alteraciones relevantes sobre la economía estadounidense si fueran gravados.
  • Bienes que no pueden producirse en cantidad suficiente en Estados Unidos ni obtenerse fácilmente de otros proveedores: alimentos, productos agrícolas, fertilizantes y energéticos.
  • Artículos para los que Washington considera que el arancel adicional no aportaría a corregir las prácticas comerciales investigadas.
Las navieras que operan en México ven una gran oportunidad en medio del contexto enrarecido por los aranceles de Trump. Foto: FreePik.es
Las navieras que operan en México ven una gran oportunidad en medio del contexto enrarecido por los aranceles de Trump. Foto: FreePik.es

Uno de los documentos de la USTR precisa además que la Argentina integra un segundo listado, junto con Bangladesh, Camboya, Ecuador, El Salvador, la Unión Europea, Guatemala, Indonesia, Jordania, Malasia, Suiza, Taiwán y el Reino Unido, sobre “determinados productos” que buscan “incentivar a esas economías a cumplir compromisos” sobre la prohibición de importar bienes hechos con trabajo forzoso, o a “promulgar y aplicar de forma efectiva” ese tipo de prohibición.

El marco de la medida

La decisión se apoya en la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974 y representa, según trascendió, el intento más importante de la administración Trump por reconstruir su esquema arancelario después de que la Corte Suprema de Estados Unidos anulara la versión anterior.

Ese arancel global del 10% expiraba a la medianoche del jueves, por lo que el gobierno estadounidense buscó que no quedara un vacío entre una medida y la otra.

El Representante Comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, encabeza esta reforma de la política comercial, que a diferencia de las decisiones unilaterales de 2025 se apoyó en una investigación formal con meses de trámite y participación pública.